lunes, 23 de marzo de 2015

89.

Estaba muerta, entre que casi no había dormido las dos últimas noches y el hecho de tener que fingir estar bien para que Pepe no termine de desarmarse (más el examen) me habían dejado de cama.

Faltaban más de tres horas para que Pedro saliera de su trabajo, asique me armé un bolsito y me fui a su casa. Pensaba dormir en su cama una siesta, lo necesitaba.

Amaba acostarme en su cama y dormirme con su perfume impregnado.

-

Por fin se hizo la hora de salir del trabajo, me pedí un taxi para volver a mi casa porque mi humor no estaba como para aguantarme un transporte público en hora pico. Claramente no.

Pasé por una panadería a comprar unas medialunas y subí a mi casa.

Creí que Pau iba a estar allí, asique la llamé y su celular sonó en mi casa. Corté rápidamente y la encontré en mi cama. Sonreí y besé su mejilla, busqué cuidadosamente ropa para cambiarme y me cambié en el baño.

Luego, rellené las medialunas con jamón y queso para a la hora de cenar, cocinarlas y ya tener la lista cena.

No quería despertarla, asique me acomodé en el sillón a ver la tele mientras me tomaba una cerveza que intentaba congelar mis pensamientos.

- Hola. –Dijo parada bajo el umbral de la puerta.- No te escuché llegar.
- Me di cuenta. –Reí.- Estabas planchadísima.
- No daba más. –Dijo y se acercó a mí para sentase sobre mis piernas.-
- No pasa nada, estabas en todo tu derecho de dormir. –Nos dimos un beso.-
- Igual sigo muerta. –Se apoyó en mí y su cabeza quedó en mi hombro.-
- La situación nos tiene destruidos a los dos, perdón.
- No tenes que pedir perdón. –Suspiró.- Estaría copado poder dormir hasta el día de los resultados.
- No me lo digas dos veces que me empastillo.
- ¡Nene!
- ¿Qué?
- Es peligroso.
- Más peligrosa es mi cabeza.
-Besó mi sien.- Yo estoy con vos. ¿Sabes?
- ¿Y después?
- No pensemos en el futuro. –Me abrazó.- Hace un esfuerzo, no te maquines.
- ¿Cómo hago?
- Por favor Pepe…
- Hoy tomé un ansiolítico igual.
- ¿Por qué?
- El médico me los dio para cuando estoy muy estresado, a modo de prevención.
- Tomalos entonces… -Se acurrucó en mi pecho.- Por favor.
- No te preocupes, yo voy a estar bien. –La abracé y besé su cabeza.-
- No quiero que te pase nada.
- No me va a pasar nada, te lo prometo.

La abracé más fuerte y ella posó su mano en mi pecho, cerró sus ojos y derramó una lágrima.

- No, no llores.
- Perdón.
- Sh…

Nos quedamos así por un rato, yo acariciaba su espalda y ella mantenía sus ojos cerrados.

-Se levantó.- Soy medio gila a veces.
- No sos gila, sos hermosa. Sos muy tierna. –La besé.- Me mata que te preocupes así por mí.
- Me muero si te pasa algo Pepe.
- No me va a pasar nada. –Tomé sus manos entre las mías.- En serio.
-Me besó.- ¿Qué vamos a comer?
- Hay medialunas con jamón y queso, solo hay que pasarlas por el horno.
- Qué rico, me muero de hambre.
- Voy a ponerlas.
- Voy yo, no te preocupes.

Ella se levantó y agarró mi vaso.

- ¿No estás tomando mucho vos?
- Conozco mi cuerpo Pau.
- Espero.

Y se fue. Suspiré, no soportaba hacerle mal.

A los minutos, volvió con la comida y la dejó sobre la mesita ratona. Se fue a la cocina otra vez y volvió con bebida y dos vasos.

Cenamos intentando esquivar el tema y lo logramos, terminamos riendo.

- Hay unos chocolates en la cocina. ¿Queres? –Le pregunté mientras levantaba las cosas.-
- ¿Qué pregunta es esa? –Dijo riendo.- ¿En dónde?
- En la caja de arriba de la heladera.
- Lavo y los traigo.
- En el balcón.
- Dale. –Sonrió, nos dimos un beso y se fue.-

Necesitaba generar momentos todo el tiempo, no quería tiempo muerto. No quería pincharme ni que se pinche.

-

Él la remaba tanto como yo y esta situación era una mierda. Así de simple.

No veía la hora de que pasara esta maldita semana y que esos resultados sean negativos. No quería ni barajar la posibilidad de que el resultado fuese el contrario.

Terminé de lavar todo y busqué los chocolates.

Cuando volví al living Pedro ya estaba en el balcón. Salí y me senté a su lado.

- Cuando era chiquito mamá siempre me llevaba a ver las estrellas cuando estaba fastidioso y es algo que me quedó. –Suspiró.- Ver el cielo de noche me tranquiliza bastante. –Besé su mejilla.- Más si estoy con vos.
- Amo mirar el cielo. –Nos dimos un beso y abrimos un chocolate.-
- No sé cómo voy a aguantar. –Confesé.-
- Te juro que yo tampoco. –Me abrazó por el costado y apoyé mi cabeza en su hombro.-
- Capaz, cuando nos demos cuenta ya tenes el sobre.
- Espero. –Suspiramos al unísono.-
- ¿Vamos a la cama?
- Mmm… Un ratito más.
-Sonreí.- Bueno, está bien.

Nos quedamos un ratito más en el balcón hasta que yo no aguante más el viento tan helado y entramos.

Cerramos la casa entre los dos y fuimos al cuarto.

- Necesito sentirte. –Dijo besándome.-
- Yo necesito sentirte a vos. –Dije al borde del llanto.-
- Perdón, yo sé que es una situación de mierda.
- No tenes que pedirme perdón.
- No me gusta que estés así… Estamos por hacer el amor y vos estás llorando.
- No pasa nada. –Lo besé.- Necesito que lo hagamos. Eso me hace sentir que no dejé de ser importante en tu vida.
- Nunca dejarías de serlo. –Me besó.- Dale, no llores. Por favor.
- Besame entonces.
- Sus deseos son órdenes señorita.

Los besos nos llevaron hasta el cuarto y allí terminamos, ambos completamente desnudos y sintiéndonos.

Amaba hacerlo con él, amaba sentirme suya. Amaba saber, que al menos en ese momento, yo era su mundo.

4 comentarios:

  1. Estan los dos destruidos. Me parten el ♥

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  2. buenisimo, pero esta semana se hace interminable, no aguanto más la ansiedad!!! Decime por favor que en el próximo capitulo se conoce el resultado, negativo obvio!!!

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