Me desperté y eran como las seis de la tarde, reí al ver la hora y me levanté de la cama sintiéndome una persona totalmente nueva.
Me di otra ducha rápida y me cambié, comí algo y volví a la clínica.
- Zai. –Dije cuando llegué y la saludé.-
- Pepe, te cambió la cara.
-Reí.- Estaba muerto.
- Por eso te dije que vayas. ¿Te vas a quedar ahora?
- Sí. ¿Queres que hagamos lo mismo mañana? Yo me quedo de noche y a la mañana y vos te venís a la tarde, así podemos descansar los dos. Bah, si queres quedarte sino…
- Obvio que sí, no hay drama. Dale.
- Genial. –Le di las llaves.- Estas son las de casa, tienen cartelitos.
- Buenísimo, gracias.
- No es nada.
- Ah, Pepe, una cosa.
- ¿Qué?
- Pau estaba muy pinchada hoy, capaz a vos te haga un poco más de caso a mí.
- ¿Qué te dijo?
- Que tenía miedo de no salir de esta situación, de cómo va a quedar su cuerpo y Renzo, que no puedo creer que haya sido él.
-Suspiré.- Es una lacra.
- Es un hijo de puta.
- Exacto. –Suspiramos a la par.- Yo hablo con ella.
- Bueno, dale.
- Anda tranqui. –Nos saludamos.- Cualquier cosa que no sepas de casa, llamame.
- Dale, gracias por dejarme que me quede ahí. Posta.
- No tenes que agradecerlo.
Al ratito, entré en el cuarto donde estaba Pau y ella dormía. Me senté a su lado y me quedé observándola.
- Pepe. –Susurró.-
- Hola mi amor. –Besé su frente.- Si queres dormir, podes seguir eh.
- No, quiero estar un ratito con vos.
-Sonreí y besé su frente.- ¿Cómo te sentís?
- Cada vez peor.
- Pero hoy hablas, te podes mover un poco más.
- Me duele todo.
- Eso es por el golpe, con el tiempo se va a pasar.
- Espero.
- Se va a pasar, no pienses lo contrario.
- Vos porque no sentís esto Pedro. –Dije al borde de las lágrimas.- Es horrible.
- ¿Te olvidas cómo estuve yo? No podía caminar de lo que me dolían las piernas. ¿Te acordas?
- Sí. –Dijo ya llorando.-
- ¿Y cómo estoy ahora? Perfecto.
- Pero lo tuyo fue por no moverte, a mí me hicieron torta contra el piso.
- Pero se va a pasar igual mi amor. –Corrí el pelo de su cara.-
- Si mañana no me despierto con un poco menos de dolor no sé que hago.
- Hey, hey. Tranquila. –Tomé su mano.- Voy a hablar con la doctora, quizás pueda ponerte algo más fuerte.
- Por favor.
- Tranquila, yo lo hablo con ella.
-Suspiró.- Necesito que me abraces, más que nunca.
Como pude, la abracé y ella se largó a llorar aún más.
- Tranquila mi chiquitita, va a estar todo bien. Te lo prometo.
- No soporto más golpes.
- Sos fuerte y estoy yo acá.
- No soy tan fuerte como crees.
- Sí que lo sos y lo sabes.
- No, ya no lo sé.
- Amor. –La besé y ambos nos sonreímos, no nos habíamos besado aún. Volví a besarla.- Vos sos fuerte, lo sabes vos y lo sé yo. Esto va a pasar, como paso todo.
- ¿Y si me queda mal la pierna?
- Eso no va a pasar, no es una fractura complicada. Asique tranquila, cuando te saquen el yeso seguro hagas un poco de rehabilitación y ya está.
- ¿Y mi panza? ¿Otra cicatriz más? –Suspiró.-
- No, te la hicieron con ese nuevo sistema que no te deja casi marca.
- ¿Vos pediste eso?
- Sí.
- Deja de gastar plata en mí.
- ¡Paula! Primero, no es momento para ese planteo. Segundo, te dije mil veces que me dejes usar mi plata como quiera y quiero gastarla en vos, además no es una boludes. Te querían llevar a un hospital de mala muerte.
- Gracias.
- No tenes que agradecerlo. –La besé otra vez.-
- Quiero verme la cara.
- ¿Para?
- Quiero vermela. ¿Tan horrible estoy?
-Suspiré.- Sos hermosa vos.
- No me boludees. Dame el celular al menos.
- ¿Una foto?
- Bueno.
Le saqué una foto y se la mostré.
- ¿Ves?
- Sí, tengo todo violeta acá. –Señalé mi mejilla, quebrada otra vez.-
- Eso es un golpe, con el tiempo va a pasar. Te ponían hielo cuando estabas dormida, es un golpe muy fuerte, sí, pero es solo eso. Es como un moretón, solo que más grande.
- ¿No me mentís?
- No amor, tranquila.
-Suspiró.- ¿Sabes si al final voy a poder cenar?
- ¿Te van a dar de cenar?
- Supuestamente y tomé un poco de agua hoy también.
- No me dijeron nada.
- Espero que me traigan, tengo hambre.
- ¿Y hacemos una cena romántica?
-Rio.- Me duele todo peor cuando me rio.
- Bueno, perdón, perdón. –La besé y sequé sus lágrimas.- ¿Necesitas algo?
- Comer y tus mimos.
- Seguro acá te traen la comida temprano y lo de los mimos, mmm… Lo voy a pensar.
- No seas forro.
- Vos no seas agresiva.
- Okei, andate entonces.
- Justo, justo. –La besé.- Jamás me voy a ir.
- Te amo Pepe.
- Te amo hermosa. –Nos besamos y tocaron la puerta.- Te dije.
La enfermera me dejó la comida, pollo hervido con puré de calabazas, una pequeña porción, con un vaso de agua.
- ¿Me bancas cinco minutos que me voy a comprar un sándwich?
- Obvio.
- ¿Te ayudo a sentarte primero?
- No, anda. Así comemos juntos.
- ¿Segura?
- Sí, anda.
- Bueno, me apuro. –Nos besamos y salí.-
-
A los pocos minutos, Pedro entró a la habitación y dejó su comida junto con la mía, luego me ayudó a sentarme y movió la bandeja hacia donde estaba yo. Se sentó en su silla y comenzamos a comer.
- ¿Necesitas ayuda Pau?
- No, no te preocupes.
- ¿Segura?
- Sí Pepe, no tengo mucho pulso pero puedo.
- Bueno, está bien.
Cenamos y después de un ratito volví a acostarme.
- Quedate conmigo hasta que me duerma.
- Obvio mi amor.
Besó mi mejilla y yo cerré mis ojos.
- Descansa.
Y sentí los mimos en mi pelo hasta que me quedé dormida.
aaaaaaaaaahiiiiiiiii q lindo MORI DE AMOR...espero q pronto se recupere de todo Pau
ResponderEliminarQué triste por Pau pero qué lindo es Pepe con ella. Gracias.
ResponderEliminarQue tierno es Pepe con ella. Me encanto el capitulo amiga :)
ResponderEliminar