viernes, 8 de mayo de 2015

139.

Me desperté y eran como las seis de la tarde, reí al ver la hora y me levanté de la cama sintiéndome una persona totalmente nueva.

Me di otra ducha rápida y me cambié, comí algo y volví a la clínica.

- Zai. –Dije cuando llegué y la saludé.-
- Pepe, te cambió la cara.
-Reí.- Estaba muerto.
- Por eso te dije que vayas. ¿Te vas a quedar ahora?
- Sí. ¿Queres que hagamos lo mismo mañana? Yo me quedo de noche y a la mañana y vos te venís a la tarde, así podemos descansar los dos. Bah, si queres quedarte sino…
- Obvio que sí, no hay drama. Dale.
- Genial. –Le di las llaves.- Estas son las de casa, tienen cartelitos.
- Buenísimo, gracias.
- No es nada.
- Ah, Pepe, una cosa.
- ¿Qué?
- Pau estaba muy pinchada hoy, capaz a vos te haga un poco más de caso a mí.
- ¿Qué te dijo?
- Que tenía miedo de no salir de esta situación, de cómo va a quedar su cuerpo y Renzo, que no puedo creer que haya sido él.
-Suspiré.- Es una lacra.
- Es un hijo de puta.
- Exacto. –Suspiramos a la par.- Yo hablo con ella.
- Bueno, dale.
- Anda tranqui. –Nos saludamos.- Cualquier cosa que no sepas de casa, llamame.
- Dale, gracias por dejarme que me quede ahí. Posta.
- No tenes que agradecerlo.

Al ratito, entré en el cuarto donde estaba Pau y ella dormía. Me senté a su lado y me quedé observándola.

- Pepe. –Susurró.-
- Hola mi amor. –Besé su frente.- Si queres dormir, podes seguir eh.
- No, quiero estar un ratito con vos.
-Sonreí y besé su frente.- ¿Cómo te sentís?
- Cada vez peor.
- Pero hoy hablas, te podes mover un poco más.
- Me duele todo.
- Eso es por el golpe, con el tiempo se va a pasar.
- Espero.
- Se va a pasar, no pienses lo contrario.
- Vos porque no sentís esto Pedro. –Dije al borde de las lágrimas.- Es horrible.
- ¿Te olvidas cómo estuve yo? No podía caminar de lo que me dolían las piernas. ¿Te acordas?
- Sí. –Dijo ya llorando.-
- ¿Y cómo estoy ahora? Perfecto.
- Pero lo tuyo fue por no moverte, a mí me hicieron torta contra el piso.
- Pero se va a pasar igual mi amor. –Corrí el pelo de su cara.-
- Si mañana no me despierto con un poco menos de dolor no sé que hago.
- Hey, hey. Tranquila. –Tomé su mano.- Voy a hablar con la doctora, quizás pueda ponerte algo más fuerte.
- Por favor.
- Tranquila, yo lo hablo con ella.
-Suspiró.- Necesito que me abraces, más que nunca.

Como pude, la abracé y ella se largó a llorar aún más.

- Tranquila mi chiquitita, va a estar todo bien. Te lo prometo.
- No soporto más golpes.
- Sos fuerte y estoy yo acá.
- No soy tan fuerte como crees.
- Sí que lo sos y lo sabes.
- No, ya no lo sé.
- Amor. –La besé y ambos nos sonreímos, no nos habíamos besado aún. Volví a besarla.- Vos sos fuerte, lo sabes vos y lo sé yo. Esto va a pasar, como paso todo.
- ¿Y si me queda mal la pierna?
- Eso no va a pasar, no es una fractura complicada. Asique tranquila, cuando te saquen el yeso seguro hagas un poco de rehabilitación y ya está.
- ¿Y mi panza? ¿Otra cicatriz más? –Suspiró.-
- No, te la hicieron con ese nuevo sistema que no te deja casi marca.
- ¿Vos pediste eso?
- Sí.
- Deja de gastar plata en mí.
- ¡Paula! Primero, no es momento para ese planteo. Segundo, te dije mil veces que me dejes usar mi plata como quiera y quiero gastarla en vos, además no es una boludes. Te querían llevar a un hospital de mala muerte.
- Gracias.
- No tenes que agradecerlo. –La besé otra vez.-
- Quiero verme la cara.
- ¿Para?
- Quiero vermela. ¿Tan horrible estoy?
-Suspiré.- Sos hermosa vos.
- No me boludees. Dame el celular al menos.
- ¿Una foto?
- Bueno.

Le saqué una foto y se la mostré.

- ¿Ves?
- Sí, tengo todo violeta acá. –Señalé mi mejilla, quebrada otra vez.-
- Eso es un golpe, con el tiempo va a pasar. Te ponían hielo cuando estabas dormida, es un golpe muy fuerte, sí, pero es solo eso. Es como un moretón, solo que más grande.
- ¿No me mentís?
- No amor, tranquila.
-Suspiró.- ¿Sabes si al final voy a poder cenar?
- ¿Te van a dar de cenar?
- Supuestamente y tomé un poco de agua hoy también.
- No me dijeron nada.
- Espero que me traigan, tengo hambre.
- ¿Y hacemos una cena romántica?
-Rio.- Me duele todo peor cuando me rio.
- Bueno, perdón, perdón. –La besé y sequé sus lágrimas.- ¿Necesitas algo?
- Comer y tus mimos.
- Seguro acá te traen la comida temprano y lo de los mimos, mmm… Lo voy a pensar.
- No seas forro.
- Vos no seas agresiva.
- Okei, andate entonces.
- Justo, justo. –La besé.- Jamás me voy a ir.
- Te amo Pepe.
- Te amo hermosa. –Nos besamos y tocaron la puerta.- Te dije.

La enfermera me dejó la comida, pollo hervido con puré de calabazas, una pequeña porción, con un vaso de agua.

- ¿Me bancas cinco minutos que me voy a comprar un sándwich?
- Obvio.
- ¿Te ayudo a sentarte primero?
- No, anda. Así comemos juntos.
- ¿Segura?
- Sí, anda.
- Bueno, me apuro. –Nos besamos y salí.-

-

A los pocos minutos, Pedro entró a la habitación y dejó su comida junto con la mía, luego me ayudó a sentarme y movió la bandeja hacia donde estaba yo. Se sentó en su silla y comenzamos a comer.

- ¿Necesitas ayuda Pau?
- No, no te preocupes.
- ¿Segura?
- Sí Pepe, no tengo mucho pulso pero puedo.
- Bueno, está bien.

Cenamos y después de un ratito volví a acostarme.

- Quedate conmigo hasta que me duerma.
- Obvio mi amor.

Besó mi mejilla y yo cerré mis ojos.

- Descansa.

Y sentí los mimos en mi pelo hasta que me quedé dormida.

3 comentarios:

  1. aaaaaaaaaahiiiiiiiii q lindo MORI DE AMOR...espero q pronto se recupere de todo Pau

    ResponderEliminar
  2. Qué triste por Pau pero qué lindo es Pepe con ella. Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Que tierno es Pepe con ella. Me encanto el capitulo amiga :)

    ResponderEliminar