domingo, 24 de mayo de 2015

155.

- Bueno. Yo a ellos los conocí en la secundaria, en el primer año, la escuela en ese entonces era completamente distinta a la de ahora y en clase estaba prohibido hablar. En el primer recreo ellos se acercaron a mí, porque yo era nuevo y de a poco comenzamos a entablar una relación de amistad muy linda, ellos ya eran novios. –Sonreí.- Fueron novios toda la secundaria hasta que en un momento se pelearon y tu mamá conoció a Renzo y cuando lo quiso dejar porque se dio cuenta que amaba a tu papá ya sabemos lo que pasó. –Suspiré asintiendo.-
- ¿Pero cómo eran ellos?
- ¿De tu vieja tampoco conoces mucho, no?
- No. –Dije con lástima.-
- Ambos eran muy estudiosos y responsables, los preferidos de los profesores.
- De ahí venís amor. –Dijo Pepe y besó mi mejilla, yo reí.-
- ¿Sos igual? –Preguntó Rafael.-
- Metí cinco materias libres en una semana. –Dije riendo.-
- Ah, una crack. –Reímos.-
- Seguime contando.
- Tu mami era una mujer muy hermosa, siempre estaba arreglada con peinados muy elaborados y de punta en blanco. Era muy prolija con sus cosas y muy generosa, siempre que alguien que necesitaba algo ella estaba, ya sea algo escolar como algo de la vida. Mis viejos la amaban y yo también, era mi mejor amiga, es más fue la testigo de mi boda.
- ¿Por qué no me acuerdo de vos?
- Porque eras muy chiquita. –Hizo una pausa.- Mi mujer también la amaba. Era una mujer muy querible y confiable, siempre sonriente y dispuesta. Era muy insegura y siempre había que estarle atrás para que se dé cuenta de que era capaz. Obviamente que era muy inteligente y despierta, le gustaba mucho leer, escribir y escuchar música. –Y ahora entendía muchas cosas de mí.- Ella soñaba con estudiar letras en la universidad pero quedó embarazada y lo quiso hacer después pero su marido no la dejó. –Suspiré.- Como te digo, con ella tuve relación toda la secundaria hasta que después de quedar embarazada comenzó a desaparecer, nos veíamos a escondidas y creo que la última vez que la vi fue cuando tenías tres años, cuando Renzo mató a tu viejo se murió con él. Nunca pudo superar esa tristeza.
- ¿Y a mí me quería?
- A vos te amaba Paulita, por vos daba la vida e incluso la dio. –Suspiré y mis ojos se llenaron de lágrimas.- Hizo todo lo que pudo para protegerte, lo hizo como pudo, pero creo que tan mal no estás.
-Suspiré.- Renzo me abusó de chica. –Dije quebrada.-
- ¿De verdad?
- Sí, eso no puedo evitarlo.
- Pero no la podes condenar por eso.
- No la quiero condenar, pero a veces siento que nunca me cuidó.
- ¿Por qué decís eso?
- Porque nunca estuvo.
- Porque no podía estar con vos, Renzo la amenazaba.
- ¿Con qué?
- Él le decía que si te contaba la verdad la mataba a ella y después a vos.
- Ó sea que la próxima soy yo. –Pedro buscó mi mano y lo tomé con fuerza, los cafés habían quedado de adorno.-
- No se va a salir con la suya. –Dijo Rafael.-
- Eso espero. –Hice una pausa.- Ya vengo.

Y me levanté y fui al baño, me lavé la cara y después de un intento fallido de tranquilizarme volví al living.

- Quiero saber sobre mi papá. –Dije sin dejar que me hablaran de otra cosa.-

Pedro hizo que me siente sobre sus piernas y lo abracé por el cuello, él lo hizo por mi cintura.

- Bueno, tu viejo fue la persona más pura que conocí en el mundo. Era un tipazo, a veces era medio colgado pero de verdad que no podía ser más bueno. A él lo conocí el mismo día que a tu mamá y nos hicimos muy compinches, al mes ya éramos los mejores amigos. Compartíamos salidas, momentos y todo lo que se te ocurra, tu viejo era mi hermano Paulita. –Suspiré.- Él daba la vida por los que quería y especialmente por tu vieja, la amaba con locura, pocas veces en la vida vi un amor tan fuerte. Se amaban y se cuidaban mucho más de lo que te puedas imaginar. –Cerré mis ojos y dejé caer una lágrima.- Era un tipo que siempre estaba dispuesto a ayudar sin importar lo que le pasara a él, su familia era hermosa también, sus viejos, o sea tus abuelos, habían venido del campo y te juro que el amor que se tenían y que le tenían a su hijo se veía a kilómetros. –Hizo una pausa.- Como te decía, él era mi hermano y cuando lo mataron una parte de mí se fue con él. Pero vos quedate con que era un tipazo de esos que ya ni existen.
- ¿Y qué le gustaba hacer?
- Jugábamos mucho a la pelota y a cualquier deporte en realidad, le encantaba el cine y escribía guiones.
-Sonreí.- Gracias por contarme todo esto, me hace bien saber que tengo cosas de los dos. –Volví a sonreír.-
- No dejes que Renzo te arruine la vida Paulita, tus viejos eran muy buenas personas y ya sé que no los tenes más, pero ahora tenes la posibilidad de tener una nueva familia. Tu familia.
- A veces creo que la única solución es que muera.
- No nos vamos a manchar las manos con sangre como él.
- No, no quise decir eso. –Suspiré.- Pero es algo que no tiene fin.
- Cuando menos te des cuenta, va a pasar.
- Eso es lo que espero. –Hice una pausa.- ¿Les molesta si los dejo? Necesito estar sola un rato.
- Obvio que no Paulita. Me encantó verte y sabe que siempre que me llames voy a estar.
- Muchas gracias. –Rafael sonrió.-
- Cualquier cosa llamame Pau.
- Voy a estar bien. –Lo besé y me fui.-

Caminé hasta mi pieza y saqué de la mesita de luz la foto de mis papás y la abracé fuerte, hubiese querido disfrutarlos al menos por un día. Me acosté en la cama y creí haberme quedado dormida, pero comencé a escuchar la conversación que Rafael y Pedro tenían en el living.

- ¿Qué es lo que usted puede declarar?
- Yo vi cómo lo mato Pedro.
- ¿Puede contármelo?
- Sí.
- Entonces hagalo.
- Estábamos saliendo del supermercado, era de noche y él estaba parando en mi casa. Renzo ya le había impedido ver a su novia y estaba destruido porque sabía que la maltrataba. Bueno, el asunto es que caminamos un par de cuadras y un auto nos frena de golpe. Los dos creímos que eran un par de chorros y ojala hubiesen sido solo eso. Bajó del auto con un arma, le dijo cosas horribles y me apuntó primero a mí, pero cuando creí que iba a dispararme a mí le dio un tiro en la cabeza a él. Fue horrible.

Y de solo escuchar aquello terminé de desarmarme.

-

Hablé con Pasquinelli y luego de arreglar todo para una reunión previa a la declaración con Rafael. ;e ofrecí a llevarlo a su casa.

Cuando volví entré a la pieza pensando que Paula dormía.

- Abrazame Pedro, por favor.

Me acosté a su lado y la abracé.

- Escuché todo. –Dije quebrada y él me abrazó más fuerte.-
- Perdón.
- No es tu culpa, tarde o temprano me iba a enterar. –Suspiró.- Ya sé que no tiene vuelta atrás, solo necesito que me abraces.

Pau se quedó dormida después de un largo rato y yo me levanté para preparar algo de cenar, para variar mi heladera estaba bastante vacía asique hice un invento.

Una ensalada con lechuga, tomate, zanahoria y trozos de carne fría que había sobrado de la noche anterior, con milanesas.

Serví todo y me dirigí a la habitación.

- Amor. –Susurré en su oído.- ¿Queres comer?
- No tengo muchas ganas.
- Dale, cociné y todo.
- ¿Cocinaste?
- Bueno, ponele. –Reímos.-
- Voy a lavarme la cara y voy.
- Pero venís.
- Sí Pepe. –Nos besamos y nos levantamos.-
- Te espero.
- Está bien que sea grande tel departamento, pero no me voy a perder.
-Reí.- No importa. –La besé y ella entró en el baño.-

- ¿Qué cocinaste? –Preguntó saliendo del baño.-
- Una ensalada bastante improvisada y milanesas.
- ¿No se te quemaron? –Preguntó riendo.-
- No seas mala.
- Solo pregunto.
- Vas a ver que te vas a chupar los dedos.
- Mmm… -Reímos y fuimos hasta la cocina.-

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