Los días pasaron y me sentía bastante mejor, aunque todavía no me habían dejado caminar por mi fractura, iba en silla de ruedas al baño y algunas veces salía al pasillo un rato con Pepe.
Mis golpes ya estaban mucho más claros y la cicatriz de mi panza casi ni me dolía.
Lo que si me dolía era la espalda, no podía más.
Ya me habían pasado a una sala común y no veía la hora de poder irme a mi casa.
- Buen día. –Dijo Pepe entrando a la habitación con una rosa.-
- Hola mi amor. –Sonreí y se acercó a darme un beso.-
- ¿Cómo se despertó la reina?
-Sonreí.- Bien, mejor.
- Esto es para usted señorita. –Y me dio la flor.-
- Muchas gracias.
- No es nada. –Nos besamos.-
- ¿Asique te sentís mejor?
- Sí y creo que hoy voy a poder usar las muletas.
- Eso me dijo tu doctora asique.
- Al fin. –Dije contenta.-
- Pero primero tenes que desayunar.
- Cuando me lo traigan.
- Obvio.
- Ya sé que soy muy ansiosa. ¿Pero cuándo me darán el alta?
- No sé, pero espero que pronto porque en el laburo me van a colgar.
- ¿Pero no estás trabajando con la compu?
- Sí, pero no es lo mismo.
- Entonces anda Pedro.
- Cuando estés en casa, voy a la mañana e intento volver temprano, al menos hasta que puedas caminar bien aunque sea con el yeso.
- ¿Estás seguro?
- Sí amor.
- Bueno, gracias.
- Sh. –Nos besamos.-
- ¿Vos cómo dormiste?
- Este sillón es mucho más cómodo que la silla de afuera. –Reímos.-
- Gracias por estar todo el tiempo acá conmigo, de verdad.
- No tenes que agradecerlo, lo hago porque quiero y porque lo siento. –Me besó.-
- Gracias igual. –Pedro me sonrió y en ese momento entraron con el desayuno.-
- Me voy a comprar un café a la máquina del pasillo.
- Dale amor.
Pepe se fue y volvió a los pocos minutos, yo estaba tomando un poco de mi mate cocido.
- ¿Eso está rico?
-Me encogí de hombros.- Creo que ya me acostumbré, no sabes lo que extraño tus cafés batidos.
- Te prometo que cuando estemos en casa te malcrío a más no poder.
-Sonreí.- Ayer estaba pensando algo que no te dije.
- ¿Qué cosa?
- Ya que me voy a tener que quedar un tiempo encerrada, porque me dijeron que con el yeso tengo más de un mes y además mi cuerpo no está del todo bien, pensaba que podría ponerme a preparar los finales de las materias que me quedan, obvio que cuando esté un poco mejor y en casa, así me puedo poner a rendir y saco algo bueno de tener que clavarme en casa como una boluda.
- Está bueno.
- Tendría que ver como consigo los apuntes.
- Averigua cuáles son y en dónde se compran, a mí me queda cerca del trabajo. Pero después, ahora no.
-Sonreí.- Gracias amor. –Lo besé.-
Terminamos de desayunar y la enfermera ya había retirado todo.
- Amor…
- ¿Qué Pau?
- ¿Te sentas un ratito acá conmigo?
- Por supuesto.
Me corrí un poco para que él se pudiera sentar a mi lado, tiré mi cabeza hacia el costado para apoyarla sobre su hombro y él me abrazaba por la espalda.
- Me pasa que me despierto y me desespero porque creo que seguís dormida. –Confesó.-
-Lo abracé por su panza.- Ya estoy bien amor.
- Gracias al cielo. –Besó mi frente.-
- Gracias a vos, si no fuese por vos no tenía sentido despertarme.
- Tu vida.
- Mi vida puede ser vida porque estoy con vos.
- Te amo mucho más de lo que te puedo explicar.
- Te juro que me pasa lo mismo. –Besé su hombro.- Te amo.
- Te amo. –Nos besamos.-
- Y no llores che.
- No sabes lo feliz que me hace poder estar así con vos, tuve miedo de que esto no volviera a pasar.
-Suspiré.- Te entiendo porque me pasó lo mismo.
- Nunca creí que la podía pasar tan mal.
- Pero ya estoy bien amor, no pienses en eso.
- Cuando me despierto y no te tengo cerca me vuelvo loco.
- No sabes lo que me gustaría poder dormir abrazados.
- Hoy dormimos abrazados.
- ¿Vos decís?
- Sí, ya no tenes nada conectado y estás bien, asique…
- Pero estamos acá.
- ¿Y? No me importa.
-Sonreí.- Bueno, no te olvides.
- Jamás. –Reímos.-
Más tarde.
La doctora entró en la habitación con las muletas y sonreí.
- Buen día Paula.
- Buen día doctora.
- ¿Cómo te sentís?
- Mejor, ya solo me duele la espalda.
- Ese dolor va a tardar en irse.
- Ya no es tan fuerte igual.
- Va a ir pasando de a poco.
- ¿Esas son para mí? –Pregunté ansiosa.-
- Sí, son para vos.
- ¡Al fin! –Festejé y Pepe rio.- ¿Se puede quedar mi novio?
- Por supuesto que sí, él te va a acompañar abajo.
- ¿Puedo salir caminando?
- Primero proba.
- A ver.
Me senté en la cama con mis piernas colgando y la doctora me pasó las muletas.
- ¿El pie no lo puedo apoyar todavía?
- Es conveniente que no.
- Bueno.
Me paré sobre mi pierna sana y me enganché de las muletas.
- Proba caminar.
Eso hice y aunque costaba, no era tan complicado.
- Perfecto Paula.
- ¿De verdad?
- Sí.
- ¿Puedo salir?
- Pueden, pero con cuidado.
- No se preocupe doctora, yo la cuido.
------------
Agradezco muy mucho que comenten. ☺
Ayyy me encanto la sinceridad de ambos, como Pepe puede expresarse. Demuestra que cambio, y que bueno que ya pueda caminar aunque sea con las muletas! :)
ResponderEliminarMe encanto, que lindo ya pueda salir
ResponderEliminarQue lindo capitulo! ojala pronto estén en su casa
ResponderEliminarayyyy muy lindoooo,tiernooo como la cuida
ResponderEliminares el mismo del principio ? :p
ResponderEliminarsiiiiiiiiii al fin puede caminar... Muy bueno el capitulo me encanto
ResponderEliminar*rosa
ResponderEliminarEsta nove me despeja! Gracias. Estos dias fueron terribles
ResponderEliminar