domingo, 10 de mayo de 2015

141.

Los días pasaron y me sentía bastante mejor, aunque todavía no me habían dejado caminar por mi fractura, iba en silla de ruedas al baño y algunas veces salía al pasillo un rato con Pepe.

Mis golpes ya estaban mucho más claros y la cicatriz de mi panza casi ni me dolía.

Lo que si me dolía era la espalda, no podía más.

Ya me habían pasado a una sala común y no veía la hora de poder irme a mi casa.

- Buen día. –Dijo Pepe entrando a la habitación con una rosa.-
- Hola mi amor. –Sonreí y se acercó a darme un beso.-
- ¿Cómo se despertó la reina?
-Sonreí.- Bien, mejor.
- Esto es para usted señorita. –Y me dio la flor.-
- Muchas gracias.
- No es nada. –Nos besamos.-
- ¿Asique te sentís mejor?
- Sí y creo que hoy voy a poder usar las muletas.
- Eso me dijo tu doctora asique.
- Al fin. –Dije contenta.-
- Pero primero tenes que desayunar.
- Cuando me lo traigan.
- Obvio.
- Ya sé que soy muy ansiosa. ¿Pero cuándo me darán el alta?
- No sé, pero espero que pronto porque en el laburo me van a colgar.
- ¿Pero no estás trabajando con la compu?
- Sí, pero no es lo mismo.
- Entonces anda Pedro.
- Cuando estés en casa, voy a la mañana e intento volver temprano, al menos hasta que puedas caminar bien aunque sea con el yeso.
- ¿Estás seguro?
- Sí amor.
- Bueno, gracias.
- Sh. –Nos besamos.-
- ¿Vos cómo dormiste?
- Este sillón es mucho más cómodo que la silla de afuera. –Reímos.-
- Gracias por estar todo el tiempo acá conmigo, de verdad.
- No tenes que agradecerlo, lo hago porque quiero y porque lo siento. –Me besó.-
- Gracias igual. –Pedro me sonrió y en ese momento entraron con el desayuno.-
- Me voy a comprar un café a la máquina del pasillo.
- Dale amor.

Pepe se fue y volvió a los pocos minutos, yo estaba tomando un poco de mi mate cocido.

- ¿Eso está rico?
-Me encogí de hombros.- Creo que ya me acostumbré, no sabes lo que extraño tus cafés batidos.
- Te prometo que cuando estemos en casa te malcrío a más no poder.
-Sonreí.- Ayer estaba pensando algo que no te dije.
- ¿Qué cosa?
- Ya que me voy a tener que quedar un tiempo encerrada, porque me dijeron que con el yeso tengo más de un mes y además mi cuerpo no está del todo bien, pensaba que podría ponerme a preparar los finales de las materias que me quedan, obvio que cuando esté un poco mejor y en casa, así me puedo poner a rendir y saco algo bueno de tener que clavarme en casa como una boluda.
- Está bueno.
- Tendría que ver como consigo los apuntes.
- Averigua cuáles son y en dónde se compran, a mí me queda cerca del trabajo. Pero después, ahora no.
-Sonreí.- Gracias amor. –Lo besé.-

Terminamos de desayunar y la enfermera ya había retirado todo.

- Amor…
- ¿Qué Pau?
- ¿Te sentas un ratito acá conmigo?
- Por supuesto.

Me corrí un poco para que él se pudiera sentar a mi lado, tiré mi cabeza hacia el costado para apoyarla sobre su hombro y él me abrazaba por la espalda.

- Me pasa que me despierto y me desespero porque creo que seguís dormida. –Confesó.-
-Lo abracé por su panza.- Ya estoy bien amor.
- Gracias al cielo. –Besó mi frente.-
- Gracias a vos, si no fuese por vos no tenía sentido despertarme.
- Tu vida.
- Mi vida puede ser vida porque estoy con vos.
- Te amo mucho más de lo que te puedo explicar.
- Te juro que me pasa lo mismo. –Besé su hombro.- Te amo.
- Te amo. –Nos besamos.-
- Y no llores che.
- No sabes lo feliz que me hace poder estar así con vos, tuve miedo de que esto no volviera a pasar.
-Suspiré.- Te entiendo porque me pasó lo mismo.
- Nunca creí que la podía pasar tan mal.
- Pero ya estoy bien amor, no pienses en eso.
- Cuando me despierto y no te tengo cerca me vuelvo loco.
- No sabes lo que me gustaría poder dormir abrazados.
- Hoy dormimos abrazados.
- ¿Vos decís?
- Sí, ya no tenes nada conectado y estás bien, asique…
- Pero estamos acá.
- ¿Y? No me importa.
-Sonreí.- Bueno, no te olvides.
- Jamás. –Reímos.-

Más tarde.

La doctora entró en la habitación con las muletas y sonreí.

- Buen día Paula.
- Buen día doctora.
- ¿Cómo te sentís?
- Mejor, ya solo me duele la espalda.
- Ese dolor va a tardar en irse.
- Ya no es tan fuerte igual.
- Va a ir pasando de a poco.
- ¿Esas son para mí? –Pregunté ansiosa.-
- Sí, son para vos.
- ¡Al fin! –Festejé y Pepe rio.- ¿Se puede quedar mi novio?
- Por supuesto que sí, él te va a acompañar abajo.
- ¿Puedo salir caminando?
- Primero proba.
- A ver.

Me senté en la cama con mis piernas colgando y la doctora me pasó las muletas.

- ¿El pie no lo puedo apoyar todavía?
- Es conveniente que no.
- Bueno.

Me paré sobre mi pierna sana y me enganché de las muletas.

- Proba caminar.

Eso hice y aunque costaba, no era tan complicado.

- Perfecto Paula.
- ¿De verdad?
- Sí.
- ¿Puedo salir?
- Pueden, pero con cuidado.
- No se preocupe doctora, yo la cuido.

------------

Agradezco muy mucho que comenten. ☺

8 comentarios:

  1. Ayyy me encanto la sinceridad de ambos, como Pepe puede expresarse. Demuestra que cambio, y que bueno que ya pueda caminar aunque sea con las muletas! :)

    ResponderEliminar
  2. Me encanto, que lindo ya pueda salir

    ResponderEliminar
  3. Que lindo capitulo! ojala pronto estén en su casa

    ResponderEliminar
  4. ayyyy muy lindoooo,tiernooo como la cuida

    ResponderEliminar
  5. es el mismo del principio ? :p

    ResponderEliminar
  6. siiiiiiiiii al fin puede caminar... Muy bueno el capitulo me encanto

    ResponderEliminar
  7. Esta nove me despeja! Gracias. Estos dias fueron terribles

    ResponderEliminar