domingo, 21 de junio de 2015

183.

Todos los caminos conducían a Rosario pero no dije nada hasta que llegamos a la entrada de la ciudad.

- Me imagino que ya sabrás a donde vamos.
-Sonreí.- Estás loco.
- ¿Por qué?
- Primero el barco, ahora esto.
- Solo me gusta disfrutar con vos de lo que puedo tener. ¿Está mal?
-Sonrió.- No, me encanta.

Llegamos al hotel pasadas las tres de la madrugada, dejamos el auto en el estacionamiento y nos instalamos en la habitación. Era la misma de la vez pasada.

- Qué lindo estar acá otra vez. –Dije y me dejé caer en la cama.-
- ¿Te acordas que te conté que quería que volvamos?
- Sí.
- Bueno, lo teníamos pendiente. –Se tiró sobre mí y me besó.-
- Gracias.
- Nada que agradecer. –Nos dimos otro beso.-
- Me voy a cambiar.
- ¿Para?
- Dormir.
- Pero…
- Los dos estamos muerto, mejor disfrutemos mañana. –Besó mi mentón.-
- Está bien, tenes razón.

Después de un rato, estábamos los dos acostados en la cama, enfrentados.

- Descansa mi amor. –Besó mi frente.-
- Descansa bonito.

-

- Buen día. –Dije estando frente a Pau.- Arriba amor. –La besé.- Dale que sino se va a terminar lo que hay para desayunar.
-Bostezó y abrió sus ojos.- Buen día. –Sonrió.- ¿Qué hora es?
- Las diez.
- ¿Ya?
- Sí. Mis planes son desayunar, meternos en la pile hasta la hora de almorzar, nos bañamos, comemos y podemos salir a dar una vuelta. Volvemos para merendar, nos metemos en el jacuzzi hasta bajar a cenar y después la habitación es toda nuestra.
- Perfecto y en ese orden por favor.
-La besé.- Arriba entonces.
- No puedo bajar así igual.
- Yo tampoco. –Reímos.-

Nos cambiamos y bajamos a desayunar, luego volvimos a la habitación del hotel y nos pusimos los trajes de baño para poder ir a la pileta. Por suerte no había mucha gente allí.

Yo me metí de una y ella se sentó en el borde de la pileta, con sus pies dentro del agua.

- Dale amor, metete.
- Para un poco.
- Pero está linda.
- Me da frío si me meto sin escala, nada un poco si queres.
- Hago un largo y vuelvo.
- Dale.

Nadé hasta el fondo y cuando volví lo hice bien por debajo del agua para poder sorprenderla agarrando sus pies.

- ¡Pedro! –Gritó y yo salí riendo.-
- Perdón, me tenté a hacerlo.
- Comportate.
-Reí.- ¿Qué sos? ¿Mi mamá?
- Tu novia.
- ¿Y me podes retar?
- Obvio que puedo.
- Mmm… -Dije y la mojé.-
- Dale amor.
- Metete, te quiero cerquita.
-Sonrió.- Ahora me meto.
- Ahora es ahora.
- No me presiones.
- Es agua Pau.
- Ya sé, pero igual.
- Veni… -Y la alcé para traerla al agua.-
- Pedro. –Dije riendo y sin soltarla.-
- ¿Qué?
- Me da vergüenza.
- Casi no hay gente y vivimos en otra provincia, no nos van a ver más. –Reímos y nos dimos un beso.-
- Me encanta tu pelo todo mojadito. –Dijo despeinándome.-
- Y a mí me encantas vos. –Respondí e hice que nos besaramos debajo del agua.-
- ¿Me soltas?
- ¿Por qué?
- Dale. –Se bajó de mí pero la abracé por la cintura.-
- ¿Así se puede?
-Rio.- Sí. –Y me besó.- Porque tengo frío.
- ¿Tenes frío?
- Sí, está helada.
- ¿Hacemos una carrera ida y vuelta?
- Okei.
- El que pierde… -Me acerqué a su oreja.- Se la banca eh.
- No te tengo miedo.
- ¿No me tenes miedo?
- No.
- Bueno… Listos, preparados, ya.

Comenzamos a nadar y finalmente gané.

- ¡Gané! –Dije y la agarré por su cintura.-
- ¿Y?
- Y que aceptaste el reto.
- ¿Qué reto?
- Este.

La agarré por la cintura y la trabé contra el borde de la pileta, corrí el pelo hacia su izquierda y llené de besos su cuello y su hombro.

- No te zarpes.
- Callate. –Dije y mordí su hombro.-
- De verdad amor, estamos en una pileta.
- Abajo del agua nadie ve nada. –Dije acariciando su parte íntima.-
- Pero me calentas.
- Es la idea.
- ¿Qué queres? ¿Cogerme acá?
- No lo digas dos veces porque lo hago.
- No jodas Pedro.
- Te dije que te calles. –Y la interrumpí de un beso.- ¿Podes dejar de quejarte y de pensar en el resto para pensar en nosotros? ¿Podes disfrutar?
- Lo hago, pero no da desubicarnos.
- ¿Desubicarnos? ¿Cómo? –Mordí su oreja y ella clavó sus uñas en mi espalda.- ¿Así?
- Exactamente así.
-Volví a hacerlo.- Dejate llevar.
- No lo vamos a hacer nada.
- Nadie dijo eso. Solo quiero besarte. –Y volví a besarla debajo del agua otra vez.-
- Te amo. –Dijo debajo del agua y sonreí.-
- Yo también te amo.

Salimos del agua y nos besamos.

- Aguanta hasta la noche. –Guiñó el ojo y salió de la pileta por la escalera, dándome la espalda.-
- Sos una forra. –Dije con mis labios mientras me miraba y ella rio. Salí de la pileta y la empujé para que volviera a entrar, me metí luego de ella.-
- Vos sos el forro.
- Estamos a mano. –La besé.-
- Okei, pero ahora te calmas.
- Lo voy a pensar.
- Más te vale nene. –Me besó.-
- ¿Salimos?
- Mejor, porque ya me das miedo.
- ¿Yo te doy miedo?
- Sí, esto de estar tan ligeros de ropa en un lugar público no sé si está tan bueno.
- Vos tampoco aguantas. –Rio.- El que calla otorga.
- ¿Qué tiene de malo?
- Nada. –Reímos y nos besamos.-

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