miércoles, 8 de julio de 2015

203.

Me levanté y debía ir a la empresa, a pesar de no tener fuerzas lo hice. Quería cruzarme con Paula, al menos verla a lo lejos.

Desayuné a la fuerza para no desvanecerme en la calle y me subí a mi auto. Era muy raro ir a trabajar sin ella.

‘Espero verte hoy.’

Suspiré y arranqué el auto intentando evaporar mis pensamientos. Puse música y no había necesidad alguna de que en la radio estuvieran pasando Let it be.

Esa canción era la que Paula me había cantado esa vez, la única vez que ella me cantó cuando tuve ese ataque de pánico tan horrible. Esos ataques de pánico que estaban volviendo al no tenerla a mi lado.

Dejarlo ser. Fácil de decir, difícil de poner en práctica.

Estacioné y caminé hasta la empresa, en lo único que pensaba era en ella. En encontrarla, en verla.

Llegué y antes de cualquier cosa pregunté si ella había llegado, me avisaron que no vendría. Okei, genial. ¿Puedo desaparecer del mundo?

- Pepe. –Dijo Nan poniendo su mano en mi espalda.-
- Nan. –Suspiré y me di vuelta para abrazarlo.-

No nos habíamos visto, solo le avisé que no nos casaríamos.

- No entiendo qué pasó.
- Yo tampoco. –Dije.-
- ¿Vamos a la oficina y tomamos un café?
- Por favor.

Subimos hasta nuestro piso y luego de pedirnos unos cafés en la máquina del pasillo entramos en mi oficina.

- Desapareció Nan, eso fue todo.
- ¿Desapareció?
- Está en lo de Zaira.
- ¿No sabes nada?
- No, ella no me quiere decir nada.
- ¿Y si vas a la casa?
- Quería que venga acá.
- ¿No viene hoy?
- No, tiene licencia médica. Me preocupa.
- Ya van a poder hablar.
- No sé. Paula es demasiado terca.
- Pero se aman.
- Yo ya no sé nada.
- Las cosas se van acomodar.
- Te juro que ya no sé nada. ¿Trabajamos mejor?
- Está bien.

Pasó toda la mañana y salimos a almorzar con Nan.

-

Me levanté y Zaira ya no estaba, había ido a trabajar. Me bañé y fui hasta mi casa o mi ex casa, sabía que Pedro no estaría y necesitaba rescatar mis cosas.

Busqué mi bolso y metí como pude toda mi ropa, mis cosas de perfumería, lo poco que tenía de tecnología, mis cuadernos y mi caja con recuerdos. Guardé absolutamente todo y me fui rápidamente de allí. No quería cruzármelo por nada del mundo.

Hablé con el de la inmobiliaria, el mismo que me había alquilado aquella vez y por suerte ya podía ocupar mi nuevo “hogar”.

Dejé mis cosas allí y tan solo quité las cosas de mi bolso para que no se arrugen.

Lo poco que tenía de plata se me había ido en el deposito del alquiler, no me iba a quedar otra que usar la sucesión de mi mamá que no es demasiado pero al menos me alcanzara para vivir lo que me quede.

‘Gorda. ¿Ya estás en tu casa?’

‘Sí.’

‘Te paso a buscar así vamos al médico.’

‘No voy a ir.’

‘Vas a ir y no se discute.’


Suspiré y dejé el celular a un lado.

De repente una bronca me invadió el cuerpo y me dejé caer al suelo. Solo quería llorar. Golpee con bronca el suelo y el sillón que tenía delante de mí. No podía soportar más nada. No me daba el cuerpo. No me daba la mente. No me daba el alma.

No puedo. Quiero morir.

Escuché el timbre y suspiré.

- No voy a ir Zaira.
- Paula, dale.
- Dale las pelotas, no soporto seguir sufriendo.
- Para eso tenes que mejorarte.
- No, para eso tengo que dejarme morir.
- Me duele mucho escucharte hablar así.
- Y a mí me duele la vida.
- ¿Podes abrirme?
- No.
- Dale Paula, por favor.
- No, no quiero.
- ¡Abrime!

Suspiré y le abrí.

- No voy a ir.
- Por favor, es solo un estudio.
- Un estudio de millones.
- Tenes que estar bien.
- Yo no puedo estar bien, no sé estar bien.
- No digas esas cosas.
- Es lo que siento, es lo que experimenté todo este tiempo.
- O vas o le cuento a Pedro.
- No, no hagas eso.
- Pedro va a poder convencerte.
- Le contas a Pedro y no te hablo más.
- Prefiero que no me hables más pero que sigas viva Paula.
- Te lo pido por favor.
- ¡Yo te lo pido por favor Paula!

Se fue y pegó un portazo.

Me desarmé sobre el sillón y quería desaparecer.

-

Sonó mi celular, era Zaira.

- Conversación telefónica -

- Zai…
- Pedro, necesito hablar con vos.
- ¿Qué pasa?
- Paula me va a matar, pero no puedo convencerla sola.
- ¿Qué pasa? –Reiteré nervioso.-
- Tiene un quiste en el útero y no quiere ir al médico. No quiere hacer nada, se quiere dejar morir.
- ¿Tiene cáncer? –Pregunté al borde del llanto.-
- No, es un quiste muy chiquito que se lo tienen que sacar y ahí ven que hacer. Pero no la puedo llevar al médico.
-Suspiré.- ¿En dónde está?
- En el departamento donde vivió después de que volvió de Uruguay.
- Gracias, ahora voy para allá.
- Manteneme al tanto.
- Vos también Zai, y gracias de verdad.

- Fin de la conversación telefónica -

7 comentarios:

  1. Bien! Que Pepe la haga reaccionar y deje de ser tan terca! Lo unico que logra es lastimarse y lo unico que quieren los que la aman es verla bien y que no sufra. Me encanto que Zai no le de pelota y haya llamado a Pepe, se nota que la quiere y quiere verla bien, prefiere arriesgar la amistad y no la salud de Pau. Espero el proximo.

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  2. espero el proximo, amo tanto esta novela

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  3. Me encanto me encanto quiero que se arreglen

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  4. Lindo capitulo! ojala Pepe la pueda ayudar y ojala Pau deje de ser tan terca, ellos son mas fuertes juntos

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  5. Por fin! ojalá Paula lo escuche y deje de ser tan pesimista!

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  6. siiiiiiiiiiiiiiiiiii al fin aparecio Pepe..

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