- Gracias. –Dije cuando estacionó en la puerta de mi nueva casa.-
- Cualquier cosa podes llamarme.
- No va hacer falta.
- No seas terca.
- Me cuesta eso. –Sonreí y él también sonrió.-
- Que descanses.
- Vos también.
Y bajé del auto antes de besarlo y echar a perder lo poco que estaba ¿Logrando?
Una vez que estuve del otro lado de la puerta me desmoroné y corrí por las escaleras, no soportaba ni siquiera esperar el ascensor. Por fin estaba dentro, en el sillón, intentando normalizar mi respiración, lo cual claro que era en vano.
Abrí mis ojos e hice un paneo del lugar, era realmente feo, estaba lleno de humedad y era muy oscuro, las paredes eran grises y solo había un sillón, una mesa y un televisor muy pequeño.
Por si hace falta aclarar, el panorama este no colaboraba a la situación.
Busqué mi celular y le escribí a Zaira, bastante enojada.
‘Gracias por traicionarme che.’
‘No seas boluda Paula, lo hice por vos.’
‘Por mí deberías haberte callado la boca.’
‘Ya te lo dije, no me importa que estés enojada conmigo. Solo quiero que estés bien vos.’
‘Es imposible estar bien.’
‘Pedro te hace bien, no te niegues a él.’
‘No sos mi mamá para decirme lo que tengo que hacer.’
‘Cuando estés un poco más tranquila hablamos, solo quiero saber si fuiste al médico.’
‘Sí.’
Más sola que de costumbre, seguía sin nada que comer asique me arrastré a la cama y allí
me quedé.
Las horas pasaron y a medida que el tiempo disminuía o avanzaba, nunca supe muy bien como era el asunto, me sentía ahogada. Más ahogada.
Me cuesta ponerlo en palabras, pero es como si el dolor fuera una mano enorme que te presiona el pecho y te prohíbe respirar.
Todo de repente se vuelve oscuro y sentís que vas a morir en esa cama sin que nadie se dé cuenta, el dolor es tan profundo que de verdad te duele el corazón.
‘¿Dormís?’
‘No.’
‘¿Cómo estás?’
‘Tenemos que alejarnos.’
‘¿Bien o mal?’
‘Para el orto.’
‘¿Queres que vaya?’
‘¿Qué parte de que tenemos que alejarnos no entendes Pedro?’
‘Entender entiendo, pero no me voy a alejar de vos.’
‘No nos hagamos esto.’
‘¿Estar separados? Sí, la verdad que creo que no nos merecemos esto.’
‘Te hablo de verdad.’
‘¿Y quién dijo que yo estoy jodiendo?’
‘Salí, conoce a otras mujeres. Alejate de mí, te lo ruego.’
‘Te amo Paula.’
‘Yo también te amo, pero no alcanza.’
‘Vos no queres que alcance.’
‘Está bien, me la banco. Soy yo la que tomo la decisión.’
‘No te vas a liberar tan fácil de mí.’
‘Ya te vas a cansar.’
‘¡No me puedo cansar de amarte!’
‘Que descanses.’
‘Vos también.’
-
¿Por qué era así de terca? Suspiré y dejé el celular a un lado, no lo apagué por las dudas.
Apoyé la cabeza sobre su almohada y respiré hondo, sentir su perfume me tranquilizaba.
Me quedé dormido, no sé exactamente en qué momento.
Al día siguiente desperté y suspiré al acordarme de la realidad, tenía la ilusión de despertarme y que estuviera a mi lado.
Me levanté lo más rápido que pude y me quedé sentado en la cama, inhalé profundo y usé el puff para arrancar lo más potable posible mi día.
Me bañé, desayuné y salí de mi casa con lágrimas en los ojos. No era lo mismo sin Paula.
Sin Paula era imposible.
Antes de ir al trabajo, pasé por un kiosko y me compré un agua. Sentía la boca seca (y el corazón destruido).
Paula tampoco iría hoy, al menos la había visto ayer. ¿No? Revisé mi celular y su última conexión había sido en la noche, seguramente estaría durmiendo. Necesitaba hablarle otra vez.
Entré en la oficina y suspiré al ver la foto que tenía en el escritorio, estaba con ella. La guardé en el cajón y prendí la computadora para revisar mis e-mails e intentar comenzar con mi jornada laboral.
Tocaron la puerta e indiqué que pasaran.
- Menos mal que sos vos. –Dije y suspiré.- Pasa Nan.
- ¿Qué onda Pepe?
- Ayer me vi con Paula.
- ¿Posta?
- Sí, tiene un quiste y no quiere que estemos más juntos.
- ¿Está grave?
- Supuestamente no, pero ella quiere dejarse morir.
- Pero eso no puede ser nada.
- Lo sé, pero anda hacérselo entender a ella. Es la persona más terca del planeta.
- ¿Siguen separados?
- Ponele. Ella no quiere saber nada.
- Tarde o temprano se va a dar cuenta que es en vano que no estén juntos.
- ¿Vos decís?
- Sí, vas a ver.
- Eso espero. –Suspiré.-
Me encanto!!!! Me parte Pepe asi tan fragil ♥♥
ResponderEliminarAyyy que terca me encanto el cap
ResponderEliminaraaaayyyy Paulita no seas tan terca..
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