martes, 14 de julio de 2015

211.

Habíamos terminado de cenar y estábamos comiendo el helado en el balcón que era bastante pequeño.

- ¿Cómo vas con el tratamiento?
- Creo que bien, no sé.
- ¿Cómo creo?
- Me tengo que hacer un par más de estudios para que estén seguros de que el quiste no se regenere o algo así.
- ¿Pero ya terminaste con los rayos?
- Por suerte sí.
- ¿Viste que ibas a estar bien?
- Te juro que sigo prefiriendo no estar.
- No digas eso porque me muero por abrazarte.
- Abrazame, es lo único que necesito.

Me acerqué a ella y la abracé contra mi pecho, ella se dejó abrazar y cerró sus ojos.

- Seguís oliendo tan rico como siempre. –Inhaló profundo y yo besé su cabeza.-
- Podes quedarte acá todo el tiempo que quieras.
- Gracias.
- No agradezcas, a mí también me hace bien.
-Sonrió.- No entiendo de donde sacas tanta paciencia.
- Te juro que yo tampoco. –Reímos.-

Se acurrucó aún más en mí y volvió a cerrar sus ojos, acaricié su pelo y ella besó mi pecho. Sonreí y la abracé más fuerte.

- ¿Entramos? Tengo frío. –Dijo ella.-
- Dale.

Entramos y ella intentaba cerrar el balcón.

- Esta mierda siempre se traba. ¿Me ayudas? –Preguntó.-
- A ver… -La ayudé a cerrar el ventanal y quedamos frente a frente.-
- Gracias.
- No es nada. –Sonreímos y ella caminó hacia otro lado.- ¿Por qué te escapas?
- No me escapo.
- Sí, te escapas.
- ¡No!
- ¡Sí! –Dije y la abracé por la espalda.- Pero ahora no vas a poder.
- ¿Qué haces Pedro?
- Lo que quiero hacer, lo que vos queres hacer.
- ¿Lo que quiero hacer?
- Sé leer tu mirada. –Besé su nuca y sus ojos se cerraron.-
- No me hagas esto, por favor.
- Los dos queremos hacerlo.
- Tu novia Pedro.
- Mi novia no tiene por qué enterarse de esto.
- No se merece ser cornuda.
- No me importa.
- Pedro, de verdad.
- De verdad vos.

Hice que se dé vuelta y la acorralé contra la pared.

- ¿Qué haces?
- Dejate llevar.
- No puedo.
- Sí que podes. –La besé y me acerqué más a su cuerpo.-
- Está mal esto.
- ¿Está mal hacer lo que sentimos?
- Está mal lastimar a otras personas.
- No me importa nadie más que no seas vos.
- Estamos separados.
- Estuvimos más de un año juntos sin ser nada.
- No vamos a volver a eso.
- No, ahora podemos ser amantes.
- ¿Qué? Va a terminar en cualquier cosa esto.
- Nosotros estamos haciendo cualquier cosa sin estar juntos.
- Por favor…
- Sh. –La besé y ella me abrazó por el cuello.-
- Tengo miedo.
- ¿De qué?
- De terminar peor de lo que estamos.
- ¿A vos te parece que está mal hacer el amor?
- En este momento sí.
- Vas a ver que no. –Volví a besarla.-
- Pepe.
- Los dos necesitamos esto.

La besé y no la dejé seguir hablando.

- Te amo. –Susurré.-
- Yo también te amo. –Dijo y suspiró.-

La felicidad de nuestros labios de estar otra vez juntos era indescriptible, estaban como locos y no se dejaban en paz ni una milésima de segundo. (Ni siquiera nos separábamos para respirar).

- Te extraño tanto mi amor. –Dije besando su cuello.-
- Yo también Pepe. –Susurró y sonreí.-

Me tomó de la mano e ingresamos en su cuarto.

- ¿Acá sí?
-Rio.- Sí.

Nos dejamos caer en la cama y nuestras bocas volvieron a unirse como dos imanes.

Sus ojos estaban cerrados y besé sus parpados para bajar por toda su cara y volver a su cuello, su cuerpo estaba relajado pero tenso a la vez.

Mis labios humedecieron la suave piel de su cuello y mis manos acariciaban su abdomen mientras las suyas despeinaban mi pelo.

No podía creer estar así con ella otra vez.

Tomé entre mis labios su lóbulo y ella rio, pasé mi lengua por allí y luego lo mordí. Su espalda se arqueó y su boca dejó salir un gemido que me enloqueció.

Volví a su boca y ella mordió mi labio, me vengué pellizcando su brazo.

- No seas malo. –Dijo y me acercó a su cuerpo con sus piernas rodeando mi cintura.-
- Vos empezaste.
- Mejor callate y seguí.

Sonreí y quité mi remera, hice lo mismo con la suya. Desesperadamente desabroché su corpiño, ella me ayudó arqueando su espalda. 

Mis manos y mi boca tan solo se dedicaron a hacerla sentir bien por un largo rato, de repente ella hizo que nos sentáramos sin dejar de apretar mi cuerpo contra el suyo mediante sus piernas y besó mis hombros, mi cuello y mi pecho.

- No me acordaba de lo bien que se sentía. –Susurró en mi oído.- ¿Y esta cadenita?
- Me la regaló Araceli.

Me la sacó y reí, me tiré sobre ella y la besé mientras ambos terminábamos de quitarnos la ropa y por fin volvimos a ser uno.

Por fin solo importábamos ella y yo.

7 comentarios:

  1. Cositas lindas ♥ Por fin unidos nuevamente, aunque sea por un rato.

    ResponderEliminar
  2. Que lindo capitulo! por fin Pau cedió jajajjajaja me encanta tu novela! chau Araceli ^.^

    ResponderEliminar
  3. Me encanto!! Espero q pau se de cuenta de una vez q esta equivocada... mimiroxb

    ResponderEliminar
  4. Una locura esta novela. Mis aplausos, ojala despues de esto no se separen más, y que sean lo que quieran ser pero juntos!

    ResponderEliminar
  5. absolutamente genial!!!!! otro mas !!! porfa.

    ResponderEliminar