jueves, 23 de julio de 2015

223.

Después de lavarme los dientes fui hasta el cuarto y Pau estaba acostada en la cama, me metí por debajo de las mantas y acaricié su espalda. Sentí su sonrisa y besé su cuello mientras la abrazaba por la espalda.

- Esta cama con vos es todo lo que necesito.
-Reí.- ¿Así?
- Como sea.
- Yo creo que… -Metí mis manos por debajo de su remera acariciando su abdomen.- Así estaría mucho mejor.
- ¿Vos decís?
- Yo re digo.
- Mmm…
- ¿Mmm qué?
- Convenceme.
- ¿Te tengo que convencer?
- Sí.
- Okei, okei.

Volví a meterme debajo de las mantas y levanté su remera para poder besar su espalda mientras acariciaba sus piernas.

- ¿Así?
- No sé, fijate vos. –Dijo acomodándose.-
- Mmm… Bueno. –Acerqué mi cuerpo al suyo, abrazándola por la espalda y mis manos la abrazaron para besar su cuello y enroscarme a ella.-
- No vas a parar hasta lograrlo. ¿No?
- Ni loco. –Acaricié su cuello con mi nariz.-
- Sos tremendo.
- Vos me pones así.
- Te siento. –Dijo riendo.-
- Hacete cargo de lo que generas.
- ¿No me hago cargo?
- Mmm… No sé.
- Sí que sabes. –Se dio vuelta y quedó sobre mí, sonreí.-
- Así me gustas más.
-Rio.- ¿Me queres solo por esto?
- Sabes que no.
- ¿Lo sé?
- Lo sabes. –La besé.-
- Mmm…
- Deja de hacerte la enojada porque no te sale.
- Si me hago la enojada de verdad me voy y te dejo con las ganas.
- ¡Ni se te ocurra!
- Entonces no me dejes ir.
- Jamás. –Volví a besarla.- Vos sos mía, nunca lo olvides.
- Y vos mío.
-Besé su mentón.- ¿Sabes qué?
- ¿Qué? –Mordió mi labio.-
- Todavía no puedo creer que estemos así otra vez.
-Sonrió.- Yo tampoco, pero me encanta. –Me abrazó por el cuello y me obligó a besarla.-
- A mí también me encanta.
- Entonces disfrutemos. ¿No te parece?
- Me re parece. –Nos besamos y rozamos nuestras narices.-
- ¿Tomamos un licor?
- Ah, la queres hacer completita.
- Dale, por favor.
- Ahora traigo.

Fui en busca de dos vasitos de licor y unos chocolates.

- Así me gusta mucho más. –Dijo mientras yo entraba al cuarto.-
- Sos terrible.
- Vos me convertiste en esto.
- Creo que hice un buen trabajo. –Reímos y dejé los licores a un lado para poder sentarme en la cama, abrí los chocolates y me los arrebató.- ¿Qué haces?
- Vas a tener que ganarte los chocolates.
- Apa, se pone interesante. ¿Y qué tengo que hacer?
- Primero quiero un poco de licor.
- ¿Para desinhibirte?
- Puede ser.
- Mmm… Puede ser. –Tomó un poco y dejó el vasito sobre su mesa de luz.- Da calor esto. –Dijo haciendo un rodete improvisado con su pelo.-
- ¿Me vas a hacer esperar mucho tiempo más?
- Vos no empezas.
- ¿Tengo que empezar?
- Ajam… Por acá. –Dijo señalando su cuello. Sonreí y besé suavemente su cuello reiteradas veces mientras ella sostenía su cuerpo hacia atrás clavando sus manos en el colchón. Mis labios recorrieron su cuello y luego su nuca, sus ojos se mantenían cerrados y la sonrisa no se borraba de su cara.-
-Estaba detrás de ella y susurré en su oído.- Quiero mi premio. –Pasé mi lengua por su cuello y ella suspiró, buscó un pedazo de chocolate y lo sostuvo entre sus labios, sonreí y lo mordí.-
- Es muy rico. –Dijo estirando su espalda.- Pero vos me gustas más. –Amaba cuando se ponía así, me calentaba tanto. La besé desenfrenadamente y mis manos la tomaron por su nuca para intensificar aquella unión.- Mi espalda te está esperando.

Suspiró y se quitó su remera dándome la espalda, quise posar mis manos en sus pechos pero ella me lo impidió y se acostó boca abajo. Sonreí y busqué una crema para masajear su espalda por completo, bajé sus calzas e hice que quedara tan solo con su ropa interior más pequeña.-

- Mmm… Seguí así. –Mis masajes bajaron hasta sus pies y nuevamente volví a su cuello, quité mi remera y me acosté sobre ella.- No podes ser tan increíble.
-Besé su mejilla.- Vos sos increíble.

Buscó un pedazo de chocolate y se dio vuelta debajo de mí para poder dármelo en la boca, mordí su dedo y ella sonrió.
Ella también buscó la crema y acarició mi pecho por completo con suaves masajes mientras ella se movía sensualmente, no aguanté e hice que cayera sobre mi cuerpo.

- No podes estar tan buena.

Sonrió sonrojada y me besó, bajó con besos hasta el botón de mi pantalón y me desnudó. Se sentó sobre mí y buscó más chocolate, nos dimos varios pedacitos en la boca y luego nos terminamos el licor. Ella estaba aferrada a mi cuerpo con sus piernas rodeando mi cintura.

Cuando terminé el licor mis manos recorrieron su espalda de abajo hacia arriba y ella se aferró a mí ahora también con sus brazos.

Mis labios volvieron a recorrer su cuello y sus hombros mientras ella acariciaba mi pelo, más precisamente mi nuca.

- ¿No quedó chocolate? –Pregunté.-
- ¿De verdad queres chocolate?
- Eso era lo que quería que me respondas.
-Rio y besó mi cuello.- ¿De verdad tenes que pedir permiso?
- Mmm… No.
- ¿Y entonces?

Hice que se recostara y terminé de desnudarla con suaves caricias y me acosté detrás de ella.

-

Mis manos aún no habían soltado las sábanas y mis ojos no habían podido abrirse, seguía temblando.

Él besaba mi cuello y no podía volver a la realidad.

- Te amo tanto. –Dijo en mi oído.-
- Te amo mi amor. –Hice que me abrazara y allí nos quedamos.- Y que te quede claro que vos sos mío.
- Siempre voy a ser tuyo.
- ¿Siempre?
- Siempre mi amor, siempre.
- Y yo siempre tuya.

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Acá vine a alegrarles la tarde, we. Comenten, por fas ☺

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