sábado, 25 de julio de 2015

225.

‘Siempre supe que era adicta a él pero ahora lo ratificaba más que nunca. Era completamente adicta a todo lo que me llevara a él.

Adicta a sus labios, a sus besos y a sus caricias. Adicta a escucharlo hablar y sentirlo respirar.

Adicta a que me coja hasta hacerme ver las estrellas y adicta a que me abracé con la ternura que tiene cada vez que lo quiere.

No puedo separarme de él, no puedo ni quiero. Lo necesito cerca, lo necesito para respirar y vivir en paz.

Recién ahora me doy cuenta que atravesé todo ese horrible camino de tratamientos para curarme y poder estar con él, porque él es la única persona que me importa en este mundo. Él es mi mundo.

Lo amo, lo amo tanto que me duele, lo amo de tal manera que mi sangre hierve cada vez que lo veo y mi corazón enloquece.

Lo amo locamente y desquiciadamente. Adictivamente.

Me doy cuenta que no sé vivir sin él y que tampoco quiero aprender a hacerlo, porque vivir sin él sería no vivir.’
 


Mi celular sonó y rogué que fuese una invitación de su parte.

‘Mi amor, perdón… Pero hoy no podemos vernos.’

Suspiré algo enojada y triste.

‘Está bien. ¿Pero puedo mandarte algo?’

‘Sí…’
 


Le saqué una foto a lo que acababa de escribir y se la envíe.

‘No me hagas esto…’

‘¿Está mal decirte lo que siento?’

‘No, está perfecto y me encanta. Pero ahora me muero por ir a verte.’

‘Está bien, entiendo que tengas otra mujer aunque me duela.’

‘Te amo.’

‘Yo también te amo.’


Me preparé un té y me fui a la cama, no tenía ganas de cenar. En realidad no tenía ganas de nada, excepto de estar con él. Prendí la tele e intenté distraerme, claro que fue en vano.
Era viernes y yo estaba como una nona metida en la cama, la realidad más absoluta de mi vida.

El té se terminó y mi paciencia también, asique me levanté de la cama y apagué el televisor y me cambié.

‘Gorda. ¿Salimos a tomar algo?’

‘Dale, me copa. ¿En dónde?’

‘Paso por tu casa y vemos.’

-

Una vez que pude liberarme de Araceli fui rumbo a la casa de Paula, entré para darle una sorpresa pero la sorpresa me la llevé yo. No estaba.

Suspiré y me senté en el sillón de su casa, la esperaría.

Después de un largo rato, escuché el ruido de la cerradura y sonreí.

- ¡Pedro! ¡La puta madre! Me asustaste nene.
- Perdón, vine a darte una sorpresa y no estabas.
- Salí con Zai. –Cerró la puerta y se acercó a mí.- ¿Y tu novia?
- Me la saqué de encima.
- ¡Pedro!
- ¿Qué?
- No queremos lastimarla.
- Cené con ella. ¿Qué más quiere?
- ¿Queres que te explique lo que quiere?
- Bueno, pero yo lo quiero con vos.
-Suspiró y se sentó frente a mí.- Alguien va a salir mal de esto.
- Eso no podemos evitarlo.
- ¿No?
- No amor.
- No sé.
- ¿Por qué decís eso?
- Capaz es mejor que salgamos mal nosotros, somos los responsables.
- ¿Y la foto que me mandaste?
- No sé, cambio de pensamiento todo el tiempo.
- Mientras no cambien tus sentimientos.
- Es imposible dejar de amarte.
-Sonreí.- ¿Un beso para mí no hay?
-Me besó y suspiró.- ¿Queres tomar algo?
- ¿Qué tenes?
- ¿Café? –Preguntó riendo.-
- El café nunca falla.
- ¿Los preparas vos? Me quiero cambiar.
- Dale. –Nos dimos un beso y nos levantamos.-

Preparé unos cafés mientras ella se cambiaba y nos sentamos en su cama.

- Pau. ¿Vos estás bien?
- No sé. ¿Por?
- Te veo rara.
- Estoy rara desde que volvimos.
- ¿No te hace feliz estar conmigo?
- Obvio que sí Pedro, no es eso.
- Es Araceli.
- Exacto, pero hablamos mil veces de esto. Ya me voy acostumbrar.
- No quiero que te acostumbres.
- ¿Y qué otra me queda?
- Ya me voy a separar.
- ¿Y mientras tanto?
- No te pongas mal, por favor. –Dije acariciando su mejilla.-
- No me pongo mal. –Suspiró.-
- Te conozco.
- Entonces sabes lo que tenes que hacer.

Suspiré y la abracé contra mi pecho.

- Te amo mucho hermosa, mucho, mucho.
- Te amo. –Suspiró y escondió su cara en mi hombro.-
- Te prometo que cuando te acuerdes ya vamos a estar juntos otra vez.
- Ya estamos juntos…
- Sabes de lo que te hablo.
- Sí.
-La besé.- Dale, no te pongas mal.
- Perdón.
- ¿Por?
- Porque siempre que nos vemos estoy mal y no quiero arruinar todo.
- No arruinas todo, es entendible que estés así.
- ¿De verdad me hablas?
- Claro que sí mi amor.
-Sonrió.- Gracias. –Me besó.- Necesito sentirme amada cuando estoy con vos, no quiero sentirme la segunda.
- Sabes muy bien que no lo sos. -Sonrió.- Tan linda vos…
- Gracias.
- Deja de agradecer.
- ¿Me das un beso?

La besé e hice que caigamos en la cama.

4 comentarios:

  1. Quiero hacer desaparecer del mapa a Araceli... obvio que parezca un accidente ajaja

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  2. aahiiii Araceli xq no va??? jajajja Muuuy buen cap.

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  3. Odio a Paula ultimamente, su eterno papel de victima me vuelve loca, pero tus novelas son terriblemente adictivas!

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  4. Que lindo capitulo, bien Pau por salir y no quedarse deprimida por Pepe

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