domingo, 26 de julio de 2015

227.

Desperté y besé su frente.

- Buen día mi amor. –Susurré.-
- ¿Ya hay que levantarse?
- Sí gorda.
-Suspiró.- ¿Podes hacer un par de cafés y tomamos acá? Por favor.
- Me gustó el plan. ¿Queres comer algo?
- Sí.
- Ahora traigo.
- Gracias. –Me besó y fui en busca de aquello.-

Volví con aquello en una bandeja y la apoyé sobre la cama, me senté a su lado y besé su mejilla.

- ¿Estás mejor?
- Sí, me hizo muy bien dormir con vos.
- Me alegro. –La besé.-
- Gracias. –Me besó.- De verdad.
- No me lo tenes que agradecer.
- Te amo hermoso. –Acarició mi mejilla.-
- Te amo. –Sonreímos y nos besamos.-

Desayunamos y ella se bañó primero mientras yo acomodaba la cocina y la habitación. (Sí, de vez en cuando me pongo en el papel de amo de casa. Increíble, pero real.)

Me bañé mientras ella acomodaba su pelo y se maquillaba.

- Pepe…
- ¿Qué?
- ¿Podemos ir juntos? Aunque sea hasta un par de cuadras, me da miedo ir sola.
- Obvio que sí.
- Gracias, de verdad.

- Deja de agradecer. –Sonrió.-
- Ya casi estoy.
- No pasa nada, es temprano todavía.

Pau terminó de acomodarse y salimos del departamento.

- Para… -Dijo antes de subir al ascensor.-
- ¿Qué?
- De verdad te quiero agradecer, si no ibas a buscarme no sé que hacía.
- Siempre voy a estar para vos mi amor, lo sabes.
- Gracias. –Me besó.-
- ¿Segura estás mejor?
- Sí, mucho.
- Me alegro. –La besé.-
- ¿Vamos?
- Dale.

Nos separamos a un par de cuadras y llegamos por separado a la empresa.

Eran ocho menos cinco y ocho en punto tenía una reunión, asique tuve que volar a aquella sala de reuniones.

-

Llegué a mi oficina y suspiré.

Quería borrar lo de ayer de mi mente y lo mejor era concentrarme en el trabajo, tenía una reunión con el equipo ya que estábamos en etapa de pre-producción y pasé gran parte de la mañana allí.

Eran las once de la mañana y Pedro entró a mi oficina sin tocar la puerta.

- ¡Pedro! ¿Y si había alguien?
- Ya sabía que estabas sola.
- Igual nene, por las dudas.
- Encima que vengo a darte una sorpresa.
- Pero estamos en la empresa.
- No importa. –Trabó la puerta y se acercó a darme un beso.- ¿Cómo estás?
- Mucho mejor.
- ¿No me mentís?
- No, estoy bien. De verdad.
- ¿Nos vemos esta noche?
- Por favor.
- ¿En mi casa?
- Dale. ¿A qué hora?
- Después de la oficina.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Entonces quedamos así.
- Genial. –Nos besamos.-
- Estoy esperando a mi jefa, no es que quiera echarte pero…
-Rio.- Está bien, te dejo. –Me besó.-
- Nos vemos.
- Nos vemos. –Nos besamos y él se fue.-

Después de una reunión con mi jefa, pedí el almuerzo a la oficina porque tenía miedo de volver a cruzarme a ese mal nacido y finalicé mi jornada laboral.

Esta vez, decidí pedirme un remisse. (Al menos por hoy, tenía pánico de que ande dando vueltas por el lugar).

Pasé por mi casa a buscarme ropa porque ya casi ni me quedaba ropa en la casa de Pedro y en ese momento si decidí ir en colectivo, le avisé que estaba cuando llegué y él me dijo que podía subir. Genial.

Abrí la puerta y lo busqué para besarlo.

- Hola mi amor. –Dije sin despegar mis labios de los suyos.-
- Hola hermosa, hola. –Corrió el pelo de mi cara.- ¿Cómo estás?
- Tenía muchas ganas de verte.
- Yo también. –Sonreímos y acariciamos nuestras narices.-
- Tengo muchas ganas de pasar la noche con vos.
- Qué lindo escucharte decir eso.
-Sonreí y lo besé.- Igual, ahora muero de hambre.
- Hay facturas.
- ¡Ay, qué rico!
- Las traigo y comemos en el balcón.
- Por favor.
- ¿Y café?
-Reí.- Vamos a morir de sobredosis posta.
- Prefiero morir de café y de vos que de otras cosas. –Bajó su mirada.-
- Vamos a estar bien, te lo prometo. –Dije tomándolo por el mentón para que me mire.-
- Es lo que más quiero.
- Una vez las cosas se nos tienen que dar.
- Eso espero. –Nos besamos.-
- ¿Merendamos?
- Dale.

Preparamos la merienda y nos sentamos en el balcón con una bandeja.

- ¿De verdad crees que vamos a estar bien?
-Suspiré y apoyé mi cabeza en su hombro.- Lo deseo de verdad.
-Besó mi frente.- Yo también.
- No puede ser tan imposible la felicidad.
-Me abrazó por el costado y yo sonreí.- Mi felicidad sos vos.
- Y vos la mía.

Llevamos las cosas a la cocina, yo lavé y volvimos al balcón. Yo me acomodé sobre él y nos quedamos allí por un rato, observando como el sol se escondía entre las nubes y los edificios.

De repente, escuchamos que intentaban abrir la puerta y lo miré a Pedro desesperada.

- Escondete en el escritorio.
- ¡Pedro!
- Escondete, yo la saco.
- Esto va a terminar mal.
- Dale Paula.

Corrí al escritorio y trabé la puerta, apagué todas las luces de allí y cerré la persiana ya que aquella ventana daba al balcón.

- ¡Para Ara! Ahí te abro.

3 comentarios:

  1. No te puedo creer!!! No lo podes cortar ahí!!! Ya quiero leer el siguiente!! mimiroxb

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  2. Noooo, que pasara ahora??? Me encanto

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  3. nooooooooooooooooo q hacia esta mina ah ??? jajaja muuuuy buen cap.

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