lunes, 27 de julio de 2015

228.

Escondí la cartera y la campera de Paula en mi placard de un pique y le abrí.

- Hola… -Dije abriéndole la puerta.-
- ¿Por qué tenías todo cerrado nene?
- Porque no pensaba salir más.
- ¿Me saludas?
-Le di un beso.- ¿Por qué viniste sin avisar?
- Te quería dar una sorpresa.
- Ah… -Suspiré y pensé alguna excusa para sacármela de encima.- Pasa que me siento un poco mal.
- ¿Qué te pasa bonito?
- Me duele la cabeza, el cuello… Tengo ganas de dormir.
- Comemos temprano y después te hago masajitos hasta que te duermas.
- No, gracias. Pero no.
- Dale, hace días no dormimos juntos.
- Pero hoy no tengo ganas.
- Nunca tenes ganas.
- Perdón, estoy con mil cosas en la cabeza.
- ¿Y por eso no podes hacer el amor con tu novia? Te extraño. –Dijo y me besó.-
- Hoy no tengo ganas Ara.
- ¿Vos sin ganas de cojer? ¿Te cambiaron nene?
- Te estoy diciendo que me siento mal.
- Pero siempre tenes una excusa distinta.
- No estoy para bancarme un planteo.
- Explicame que es lo que pasa.
- ¿Qué es lo que pasa con qué?
- Con vos Pedro.
- ¿Por qué?
- ¿Te estás cojiendo con otra?
- ¿Qué? ¿Estás loca vos?
- No te creo nada.
- ¿Qué no me crees?
- Que no tengas ganas de estar conmigo.
- ¡Me siento mal nena! ¿No lo podes entender?
- No.
- Yo me banqué que no te acuerdes de mí durante días cuando tu viejo estaba internado y como ahora yo no tengo ganas un día te enojas, me parece que no es así la cosa.
- No compares.
- No comparo, solo te estoy diciendo que hoy quiero dormir.
- ¿Y no podemos dormir juntos?
- Sabes que no me gusta que me invadan.
- ¿Yo te invado?
- Te estoy diciendo que quiero estar solo.
- ¿Vos estás con alguien?
- ¡Te dije que no!

- Pero ahora, acá…
- No nena, si te estoy diciendo que quiero estar solo.
- ¿Por qué será que no te creo nada? –Dijo queriendo pasar.-
- Si desconfías de mí esto se termina acá, es muy simple.
- ¿Por qué no me dejas pasar?
- Quiero estar solo, no me hagas enojar.
- ¿Yo te hago enojar?
- Te estoy diciendo que me siento mal y no dejas de hacerme un planteo pelotudo.
- Está bien Pedro, quedamos así.

Se fue y pegó un portazo, suspiré y cerré la puerta con llaves.

- Gorda, ya podes salir. –Dije tocando la puerta de la habitación en donde estaba Pau.-

Ella salió del cuarto y suspiró.

- Estuvo demasiado cerca Pedro.
- Ya lo sé. –Dije agitado.-
- ¿Estás bien?
- No. –Se sentó en el sillón.-
- ¿Te traigo el puff?
- Por favor.

Ella se fue y a los segundos volvió con el puff, lo usé dos veces y cerré mis ojos.

- Tranquilo. –Besó mi cuello.-
- Casi se va todo al carajo.
- Ya lo sé. –Se apoyó sobre mi pecho y comenzó a jugar con mi barba.-
- Hay que cortar con esto.
- ¿Con esto?
- Con esto de ser amantes…
- No te quiero perder.
- Cortale a ella Pepe, si no de verdad que va a ser un desastre.
-La abracé.- Tenes razón.
- Tomate el tiempo que necesites, pero tampoco lo alargues tanto.
- Perdón.
- ¿Por?
- Por el momento que te hice pasar.
- No es nada. –Besó mi pecho.- Ahora tranquilizate, respira tranquilo.

-



Mientras cenábamos.

- Pepe…
- ¿Qué amor?
-Suspiré.- ¿No vas a hablar con ella?
- No.
- ¿Por qué?
- Capaz sirve de excusa.
- ¿La vas a dejar por lo que hizo Pedro?
- No, la voy a dejar por vos.
- No digas eso, suena horrible.
- ¿Por qué?
- Porque quedo yo como la responsable y no quiero que sufra.
- El otro día me dijiste que era mejor que sufra ahora y que no pase su vida al lado de un tipo que no la ama.
- Sí, es verdad. –Suspiré.- Estamos hasta las tetas.
- Sí… -Suspiramos.- Pero me imagino que esto no va a arruinar nuestra noche.
-Reí.- Tremendo que sos.
- Es que sos tan linda.
-Sonreí.- Los planes son planes. –Reímos.-
- ¿Pedimos helado?
- Por favor.
- Vos lavas los platos y yo pido.
- Okei, okei… Acepto el trato. –Hice una pausa.- ¿Terminaste de comer?
- Sí.
- Entonces levanto.
- ¿Chocolate con almendras y menta granizada?
- ¿Qué pregunta es esa? –Reímos.-

Yo ordené la cocina mientras él pedía el helado y luego se puso a ver la tele.

Terminé y me senté a su lado.

- ¿En cuánto traen el helado?
- Deberían estar por llegar.
- Menos mal porque me antojé.
- ¿Vos no…?
- No digas boludeces Pedro.
- Bueno, perdón che.
- Con eso no se jode.
- Ya lo sé. –Me besó.- Perdón.
- No pasa nada.

Comimos el helado mirando una peli y luego cerramos toda la casa para poder ir a la cama.

Me abrazó por la cintura y me besó para acorralarme en la pared de entrada a la pieza.

- ¿Te das cuenta que sos hermosa?
- Vos sos hermoso. –Mordí sus labios y lo aferré a mi cuerpo.-
- Veni para acá. –Me obligó a entrar al cuarto.-

2 comentarios:

  1. Que lindo, ojala Pepe pueda terminar con Araceli, porque cada vez esta mas cerca de descubrirlos

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