martes, 28 de julio de 2015

229.

Me obligó a caer sobre la cama y se tiró sobre mí, como amaba que tomara el control de la situación. Sus labios eran dos sopapas con los míos y mis piernas rodeaban su cuerpo.

- ¿Sabes qué? –Preguntó sin dejar de besarme.-
- ¿Qué?
-Su nariz acarició mi cuello.- Me calentas muchísimo.
-Reí.- Pensé que me ibas a decir algo que no sabía.
-Mordió mi oreja.- Pensé que estaba bueno recordártelo.
- Me encanta que me lo digas, pero más me gusta sentirlo. –Lo obligué a que me bese otra vez.-
- Sos la mujer de mi vida. –Dijo agitado.-
- Te amo Pedro, te amo. –Lo aferré con más fuerza a mi cuerpo.-
- Te amo.

Nuestros labios se unieron con demasiada vehemencia, mis manos se depositaron en su cuello y su cuerpo caía con fuerza sobre el mío. Me tenía acorralada y me encantaba.

Corrí mi cabeza hacia un costado, indicándole el camino y él sonrió pícaramente. Cerré mis ojos y suspiré, sentí sus labios besar suavemente la piel de mi hombro derecho hasta subir a mi mejilla y luego recorrer el mismo camino en reversa, la intensidad de los besos iba aumentando de a poco y mi respiración se iba agitando. Sus manos buscaron mi nuca y comenzaron a masajearla, sin dejar de besarme.

-Me tomó por las mejillas e hizo que lo miré.- ¿Qué pasa? –Pregunté.-
- Que podría mirarte toda la vida.
-Sonreí.- Esa mezcla de tierno y salvaje me puede tanto. –Sonreímos y nos besamos.-

Levanté su remera de a poco, acariciando su espalda completa, hasta que se la quité y me aferré a su piel. Mis dedos recorrieron su espalda ida y vuelta reiteradas veces y sus labios nunca se despegaron de los míos.

Sus manos se posaron en el colchón, a ambos lados de mi cuerpo, para poder separarse un poco besar mi pecho, lo ayudé a deshacerse de mi remera e hice que diéramos una vuelta para quedar sobre él.

Mis labios y mis manos recorrieron sus brazos, su cuello, su pecho y abdomen mientras sus manos se enredaban en mi pelo. Me tiré sobre él para besarle y llevé sus manos al gancho de mi corpiño, lo desabrochó y yo me lo quité lentamente.

Hice que se diera vuelta y me acosté sobre él, presionando mis pechos con su espalda y aprisionando mis piernas alrededor de su cintura. Mis labios se concentraron en su nuca.

Sin darme previo aviso, me obligó a caer en la cama y volvió a estar sobre mi cuerpo, sus ojos ardían.

Me quitó de un tirón la calza y mi ropa interior y recorrió cada centímetro de mi cuerpo con sus besos.

- No me mates… Pero no tengo forros. –Dijo en mi oído.-
-Suspiré.- No estoy en fecha.
- ¿Estás segura?
- Muy segura. –Suspiré.- No me podes dejar así nene.
- Puedo ir a comprar.
- Dale boludo.
- ¿Qué?
- Hacelo.
- ¿Estás segura?
- Te dije que no estoy en fecha. –Cerré mis ojos.-

Y otra vez fui suya.

Nuestros cuerpos descasaban, uno al lado del otro.

- Gorda…
- ¿Qué?
- Perdón.
- ¿Por qué?
- Por no tener, te juro que no me di cuenta.
- No pasa nada amor.
- ¿Estás segura?
- Es imposible que pase ahora.
- ¿Por qué?
- Porque si nene.
- Está bien, te creo.
- Ahora abrazame.

Me abrazó por la espalda y sonreí.

- Te amo. –Susurró y besó mi cuello.-
- Yo también te amo. –Suspiré.- Tengo un poco de frío.
- ¿Queres una manta?
- Por favor.

Pedro agarró unas mantas que habían caído al suelo y las posó sobre nosotros.

- Gracias.
- No es nada.
- Descansa Pepe.
- Vos también Pau.

-

- Buen día. –Dije acariciando su cuello con mi nariz.-
- Buen día. –Bostezó.-
- Es temprano todavía.
- ¿Y por qué me despertaste?
- En cinco suena el despertador.
- Eran cinco minutos.
- Pero esos cinco minutos los puedo usar para besarte.
- Mmm…
- ¿Mmm…? –Pregunté besando su hombro.-
- Es muy temprano gordo.
- ¿Y?
- No soy muy conciente.
- No tenes que ser conciente. –Reímos.-
- Está bien.

Pasé un largo rato besando su cuerpo hasta que me fui a bañar y luego lo hizo ella.

- Pepe… ¿Qué es esto?
-Suspiré y quise desaparecer.- ¿De verdad no sabes qué es eso?
- Sí, lo sé.
- ¿Y para qué preguntas?
- ¿Para qué lo tenes?
- No puedo estar sin tener.
- Gordo, dale.
- ¿Qué?
- No seas boludo.
- No soy boludo. ¿Vos sabes lo que es ser adicto?
- ¿No era que consumías porque no estabas conmigo? Estoy acá.
- Nada me garantiza que no me dejes otra vez.
- Yo te amo Pedro.
- Me dejaste igual.
-Suspiró.- Me hace mierda que me digas eso.
- A mí me hizo mierda estar lejos tuyo.
- Pero ahora estoy con vos y a pesar de muchas cosas.
- ¿Estás conmigo por obligación?
- No podes decirme eso después de haber cojido toda la noche y sin forro.
- Es lo que me das a entender.
- Entendes cualquier cosa entonces.
- No me respondiste por qué tenes esto.
- Ya te dije.
- ¿Por si te dejo?
- Sí.
- ¿Vos crees que yo te voy a dejar?
- No es una situación fácil la que estamos pasando.
- Me prometiste que la ibas a solucionar.


-------------

¡Por fis! ¡Por fin! Comenten. ☺

8 comentarios:

  1. La cago a lo ultimo, igual me encanto él cap!!

    ResponderEliminar
  2. Muy buen capítulo! y era de esperar que Pedro no largaría todo de golpe...

    ResponderEliminar
  3. otrooooo!!!!!!!!! siempre nos dejas asi !!!!! porque ? con que necesidad?

    ResponderEliminar
  4. Pedro boludo con esa mierda ahi!! Que bronca!!!!
    Y lo de "no estoy en fecha" siempre puede fallar no? Jajaj.
    Me encanto el capitulo... salvo la ultima parte con la macana de Pedro ajajaja

    ResponderEliminar
  5. noooooooo xq tenias eso Pedro??? le prometiste q lo ibas a dejar ,,, Muy bueno el Cap.

    ResponderEliminar
  6. noooooo!! porque lo dejaste ahi? Necesito otro capitulo! Porfiiii!

    ResponderEliminar
  7. Se la mando Pedro, ni idea que espera para cortar con araceli...

    ResponderEliminar