miércoles, 29 de julio de 2015

230.

- Ya lo sé.
- ¿Y entonces?
- No sé Paula. ¿Qué es lo que pretendes?
- Que no tengas esto.
- Bueno, lo voy a tener igual.
- ¿Por qué sos así Pedro?
- ¿Así cómo?
- Así boludo. ¿Te das cuenta que esto te hace mierda?
- Sí.
- ¿Y entonces para qué la tenes? –Pregunté al borde del llanto.-
- Porque necesito tenerla.
- Sabe que esto no te lo voy a devolver.
- Compro más.
- ¡Pedro! –Dije ya llorando.-
- No, no vengas a llorar ahora.
- ¿Por qué no confías en mí?
- No confío en la situación.
- En vos no confías.
- Puede ser.
- Ya sé que me mandé una cagada enorme, te juro que lo sé y no me da la cara para pedirte perdón. ¿Pero no podes jugártela por mí?
- ¿Qué tiene que ver eso?
- Si te la jugaras por mí dejarías a tu noviecita y no tendrías miedo de perderme.
- ¿Qué sabes?
- No haría la misma pelotudes dos veces.
- ¿Cómo puedo estar tan seguro de eso?
- ¿Vos no dejas a Araceli por miedo a quedarte sin el pan y sin la torta? –Se encogió de hombros.- Si seguís así me vas a perder a mí y para siempre.

Corrí hasta el baño y tiré la droga en el inodoro, tiré el botón y lavé mi cara.

- Me voy a trabajar. –Dije abriendo la puerta.-
- No Paula, para.
- No quiero que me sigas tratando mal.
- Para, por favor. –Posó su mano sobre la mía e impidió que abriera el picaporte.-
- ¿Qué?
- No me importa llegar tarde, veni.

Se sentó en el sillón y me senté frente a él.

- Te escucho.
- Primero, te mandaste una cagada, sí… Pero eso no es lo único por lo que nos separamos.
- No sé. -Dije escondiendo mi cara en mis manos.-
-Hizo que lo mire.- No Pau, no es lo único. Lo que nos pasó con nuestro bebé nos hizo mierda a los dos. –Me encogí de hombros y suspiré.-
- Lo que estamos haciendo ahora también nos hace mierda.-Sentencié.-
- Lo sé...
- ¿Y entonces? -Pregunté impaciente.-
- Voy a cortar con Araceli.
- ¿Cuándo?
- Te juro que no pasa de esta semana.
- No jures en vano.
- De verdad te digo.
- Está bien.
- Te amo. ¿Sabes?
- Lo sé, yo también te amo. –Suspiré.- Vamos a llegar tarde.
- No me importa.
- ¿Y qué te importa?
- Vos me importas.
- No te parece muy obvio llegar los dos tarde, Araceli está re paranoica.
- No quiero que estés enojada.
- Me enoja que tengas esa mierda.
- Es horrible lo que me pasa.
- ¿Y no podes confiar en mí la puta madre?
- Confío en vos más que en mí. –Dijo acariciando mi mejilla y acercándose a mí.-
- No Pedro, para.
- ¿Qué? ¿No te puedo dar un beso?
- Necesito que hagas algo con lo que te pasa.
- Estaba pensando en empezar terapia.
- Hacelo, por favor. –Tomé sus manos.-
- Lo voy a hacer.
- Y de verdad te lo digo, confía en mí.
- Ya te dije que confío.
- No compres más.
- No puedo prometerte eso.
- Al menos prometeme que lo vas a intentar.
- Está bien.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo.
-Sonreí.- Te tomo la palabra.
- ¿Te puedo dar un beso?
- Obvio que sí tonto.

Nos besamos y terminamos abrazados, ambos con lágrimas en los ojos.

- Estoy con vos, siempre. –Susurré en su oído.-
- Te necesito.
- Y yo estoy mi amor. –Besé su cuello.-
- Te amo.
- Te amo… -Nos separamos un poco y nos besamos.-

Nos levantamos y salimos del departamento.

- ¿Me tiras por ahí cerca de la oficina? Sino, no llego más.
- Obvio.
- Gracias. –Nos besamos y salimos del edificio.-

Fuimos hasta la empresa y cinco cuadras antes me bajé del auto, para no llegar juntos.

Corrí hasta la empresa y luego hasta mi piso. Eran ocho y cuarto.

- Perdón. –Le dije a mi jefa.- No llegaba el colectivo y se me hizo tarde.
- No pasa nada, son quince minutos.
- Gracias. –Sonreí.- ¿Algo para mí?
- Te envíe un mail.
- Ahora lo miro entonces.

Me retiré y me pedí un café, ya que no habíamos desayunado y entré en mi oficina.

Tocaron la puerta.

- Toma. –Dijo dándome un paquete de galletitas.-
- Sos un amor.
- No pudiste desayunar.
-Sonreí.- Gracias.
- No es nada.
- Desayuna vos también.
- Me compré también.
- ¿Me das un beso? –Él sonrió y me dio un beso.-
- Me voy.
- Anda, encima que llegamos tarde.
- ¿Nos vemos?
- Siempre. –Sonreímos y se fue.-

Prendí la computadora e inicié mi día laboral.

-

Entré en la oficina y Araceli estaba allí.

- Buen día. –Dije entrando.-
- ¿Por qué llegaste tarde?
- Me quedé dormido.
- Vos nunca te quedas dormido.
- Bueno, hoy sí.
- ¿Vos me estás jodiendo?
- Anda al grano, tengo que trabajar.
- Que no confío en vos.
- Bueno, no es ese mi problema.
- ¿No es tu problema?


---------------------

Maratón: 1

1 comentario: