viernes, 31 de julio de 2015

237.

Pedro se quedó dormido después de un largo rato y como nadie me pidió que saliera de allí, me quedé a su lado. Tan solo mirándolo y tomando su mano.

Estaba muy nerviosa y tenía mucho miedo. Miedo por él, miedo por mí y por mi embarazo. Me moría por decírselo y no podía.

Me estaba quedando dormida cuando sentí que Pedro comenzó a moverse de una manera demasiado extraña. Llamé a un médico desesperada y al borde de llanto. Un médico entró corriendo.

- Salga señorita.
- ¿Qué le pasa?
- Está teniendo un paro. ¡Salga por favor!

La enfermera me echó de la habitación pero nadie cerró la puerta y me quedé mirando lo que sucedía.

Mis manos estaban sobre mi panza y no podía dejar de llorar, aunque no podía caer en la situación. Me sentía inestable.

Tenes que ser fuerte mi amor, y ya no es ni por vos ni por mí, es por nuestro bebé. Tenes que salir de esto y quedarte con nosotros porque sola no voy a poder. Te necesitamos mi amor.

Me cerraron la puerta en la cara y me senté en una silla de la sala de espera, mis manos nunca se despegaron de mi panza y mi mente nunca dejó de pensar en positivo. Pedro va a estar bien.

Pedro va a estar bien.

Pedro va a estar bien.

Pedro va a estar bien.

Y así me lo repetí inalcanzables veces.

Un nene se me acercó y me dio un caramelo.

- No llores.
-Sonreí.- Gracias mi amor, pero comelo vos el caramelo.
- Yo tengo más.
- ¿Seguro?
- Sí.
- ¿Cómo te llamas?
- Julián.
- Muchas gracias Juli.
- No llores más.
- No lloro más.
- Mejor así.
-Sonreí.- ¿Me das un abrazo?

Julián sonrió y me abrazó.

- Gracias bonito.

El nene besó mi mejilla y se fue. Me morí de amor y me comí el caramelo, al menos mi presión no estaría tan en el piso.

- Señorita. ¿Se siente bien? –Preguntó una enfermera.-
- No.
- Está muy pálida.
- Mi pareja acaba de tener un paro y estoy embarazada.
- Venga conmigo.
- No quiero moverme de acá.
- Hagalo por su hijo.
- Pero…
- Venga, por favor.

Seguí a la enfermera, me tomó la presión y me obligó a comer.

- Trate de comer y de estar lo más tranquila posible.
- Es muy complicado.
- Lo sé, pero está gestando un bebé de pocas semanas.
- Pero ese hombre es el papá de mi hijo.
- Quédese acá, yo voy a averiguar como está.
- Por favor.

La enfermera se fue y respiré muy profundamente, necesitaba una buena noticia.

- Pudieron sacarlo.
- ¿Y cómo está?
- Delicado.
- ¿Y si nunca se entera de mi embarazo?
- ¿No lo sabe?
- No, me enteré en un viaje de trabajo. Acabo de llegar. –Bueno, más o menos.-
- No se lo diga ahora.
- ¿No es mejor que se lo diga? Capaz le da fuerzas.
- No puede recibir emociones fuertes, su corazón está más débil que nunca.
-Suspiré.- Está bien.
- ¿Podemos hablar un poco de usted?
- Sí.
- ¿Tiene todas las vacunas?
- Creo que no.
- ¿Me deja atenderla así no corre riesgos estando acá?
- Por favor.

La enfermera me dio varias vacunas y me revisó.

- Trate de cuidarse todo lo que pueda.
- Gracias.
- No es nada. –Me paré.- Cualquier cosa, me avisa.
- Dale. –Sonreí y luego de saludarla me fui.-

Salí de la clínica y busqué a mi prima en la agenda.

- Conversación telefónica -

- La desaparecida.
- No seas forra.
- ¿Estás bien?
- No.
- ¿Qué pasa?
- Necesito verte.
- Estoy entrando al laburo.
- Más tarde.
- Cuando quieras.
- Pedro tuvo un infarto y pasa algo más que es lindo y no quiero decirte por acá.
- ¿Cómo está Pedro?
- Delicado, no sé.
- ¿Y qué me tenes que contar?
- ¿Nos podemos ver hoy?
- Salgo del laburo y paso por la clínica.
- Gracias, de verdad.
- No seas boluda, no tenes que agradecer.
- Sí, tengo que hacerlo.
- De verdad que no. Avisame cualquier cosa. ¿Sí?
- Dale. Un beso.
- Otro primita y tranqui que va a estar todo bien.

- Fin de la conversación telefónica -


Corté el celular y me senté en una de las sillas de la sala de espera, revisé mi cartera y me comí un par de galletitas.

Apoyé mi cabeza contra la pared y suspiré profundamente. De algún lado tenía que sacar las fuerzas necesarias para afrontar esto, el problema era que no sabía de dónde.

2 comentarios: