viernes, 31 de julio de 2015

238.

- Señorita.
-Me acerqué al médico.- El paciente quiere verla.
- ¿Cómo está?
- Muy débil.
- ¿Va a estar bien?
- Estamos haciendo todo lo posible para que lo esté.
-Asentí con mi cabeza.- ¿Puedo pasar ahora?
- Sí, pase.
- Gracias.

Ingresé en la habitación e hice fuerza para no llorar, me acerqué a él y besé sentidamente sus labios.

- Hola mi amor. –Susurré, él sonrió y volví a besarlo.- ¿Cómo estás? –Buscó mi mano.-
- Mal.
-Suspiré.- Ya vas a estar mejor.
- Quería verte.
- Acá estoy. –Sonreí.-
- ¿Siempre vas a estar conmigo?
- Siempre, siempre. Lo sabes. –Sonrió.- Pero igual no podes hablar, no te esfuerces.
- No puedo ni respirar.
- Tenes que descansar.
- Te necesito.
- Yo estoy acá mi amor.
- No te vayas.
- No Pepe, me quedo acá. –Besé su frente.- Pero de verdad, si no descansas me van a retar.
- Estoy descansando.
- Tenes que dormir, estás muy débil.
- ¿Y si no me despierto?
- ¿Cómo no te vas a despertar nene?
- No soy boludo.
- Por eso mismo, no sos boludo y sos muy fuerte.
- Me muero de miedo.
- Vas a estar bien mi amor. –Susurré en su oído.-
- ¿Te quedas conmigo hasta que me duerma?
- Obvio hermoso.
-Apretó mi mano.- Gracias.
- Deja de agradecer Pepe.
- Nunca.
-Sonreí.- ¿Dormís? –Pregunté acariciando su pelo.-
-Te amo.
- Yo también te amo mi amor. –Besé sus labios.-

Cuando se quedó dormido salí de la habitación y bajé al bar para poder almorzar algo, la realidad era que lo que menos quería era comer, pero tenía que cuidarme.

‘Mi amor… Te escribo porque no me dejan hablarte y me está matando no poder hacerlo, siento que si supieras la verdad tendrías un motivo hermoso para ponerle garra a todo esto, asique te lo escribo acá. Seguro algún día lo leas… En realidad, en cuanto me dejen te lo voy a decir yo y después seguro leas esto.

Bueno, dejo de dar vueltas. ¿No? Estoy embarazada. Sí, así como lo lees. En este momento estoy entrando en la cuarta semana.

Es un embarazo muy reciente y ya me hice los controles necesarios para asegurarme de que es un embarazo normal y de que sea un embrión fuerte.

Pero ahora los dos nos morimos de miedo… Porque si a vos te pasa algo ninguno de los dos va a poder seguir adelante. Te necesitamos y sabemos que vas a estar bien, sabemos que nunca nos dejarías solos.

Y no, no entiendo por qué no me dejan contártelo. Quiero que me toques la panza, que lo sientas conmigo. Quiero compartir esto con vos porque sos su papá, quiero y necesito que lo sepas. ¡Y no me dejan!

Está bien, capaz fui una boluda en no decírtelo cuando me enteré, pero tenías que solucionar tantas cosas que me dio miedo y preferí decírtelo más adelante para que esto no influenciara en tu decisión. Claro que nunca me imaginé lo que está pasando ahora.

Tengo miedo.

Tengo miedo por vos, por mí y por nuestro bebé.

Necesito que estés bien y poder contarte todo... Y puede que suene un poco egoísta pero te necesito porque no entiendo nada, mi cuerpo está pasando por algo demasiado extraño y aunque esté feliz por la noticia necesito tu abrazo, tu contención. Te necesito porque es un hijo nuestro, de los dos.

Tenes que estar bien principalmente porque vos te mereces ser feliz y además (no menos importante) porque este bebé se merece crecer con sus papás.

Te amo Pedro.

Mejor dicho… Te amamos.’
Sequé mis lágrimas y corrí al baño, allí vomité y me largué a llorar como una nena. Necesitaba un abrazo.

Volví al séptimo piso y me dejé caer en una silla, me sentía demasiado mal y ya no sabía por qué.

Mi celular sonó.

‘Gorda, estoy yendo.’

‘Te espero en el séptimo piso.’

‘Dale.’


Ni bien la vi a Zaira corrí hacia ella y la abracé.

- Gracias por venir. –Dije entre lágrimas.-
- Ay, tranquila.
- Necesito hablar con vos.
- Está bien. –Se separó un poco de mí.- Pero primero decime cómo está Pepe.
- Mal.
- Específica.
- Débil, mal… No sé. No me dan garantías de nada.
- Él es fuerte.
- Pero ya pasó muchas.
- Y esta es una más.
- Me siento muy culpable.
- ¿Por?
- Porque cuando la dejó a Araceli ella enloqueció y por eso tuvo el infarto.
- Pero eso no es tu culpa gorda.
- La dejó por mí.
- Por vos y por él también, además… ¿Cómo iban a saber esto?
- No sé.
- Tranqui, no es tu culpa.
- Lo siento así. –Suspiré.- Necesito contarte algo.
- ¿Queres que salgamos?
- Dale, total me acaban de dar el parte, seguro no tengan novedades hasta dentro de un par de horas.
- ¿Vamos al parque de enfrente?
- Sí.

-------------

Gracias por la onda que le ponen para seguir leyendo la novela, les juro que no entiendo como no se hartaron ya!!!! jajajajajaja! Bueno, nada... Gracias, ya queda poco.

5 comentarios:

  1. IMPOSIBLE artarse de la novela, cuando escribís TAN bien. Siempre me quedo con ganas de seguir leyendo... Escribís genial. La novela es una locura, una locura que amo leer. Y es una de nas pocas novelas que comentó...
    No cambies la manera que tenes de escribir.. ❤❤

    ResponderEliminar
  2. AMO tu novela! jajaja Ojala pepe se recupere y pueda enterarse de su bebe!

    ResponderEliminar
  3. Muy buen capítulo! Menos mal que llegó Zaira, Paula necesita a alguien! está muy sola con todo esto q le pasa!

    ResponderEliminar
  4. Ay que triste! Tiene que salir de esta, no puede no enterarse de la hermosa noticia! Pobre Pau también todas las que se banca!
    Ojalá esten mejor para disfrutar el embarazo!

    ResponderEliminar