- Creo que nunca la había pasado tan bien con vos.
- ¿Estuve bien?
- Estuviste increíble.
-Besé su cabeza.- Te lo merecías.
- ¿Esa fue tu manera de arreglar las cosas?
- No, no sé. Solo quería que vos seas la privilegiada esta vez.
- Gracias, lo necesitaba. –Hice una pausa.- Necesitaba sentir que era importante para vos, que podías cuidarme y que por primera vez podías dejar tu ego a un costado. –Yo no supe muy bien que responder, aunque me alegraban sus palabras. Mis caricias se aceleraron y ella cerró sus ojos con fuerza.-
- ¿No me digas que con estas caricias vos…?
- No tarado, pero me encantan.
- Si no eras una sensible fuerte.
-Rio.- No digas boludeces y no frenes.
- Como usted diga señorita.
- Tengo frío. –Musitó.-
- Yo también. ¿Me bancas dos segundos que cierro el ventanal?
- ¿Está abierto?
- Emmm… Sí.
- ¿Cogimos con eso abierto Pedro?
- Obvio, fuimos el espectáculo de todos los pajeros del vecindario.
- ¿Qué? –Preguntó colorada.-
- Te jodo tontita. ¿No ves? –Me levanté.- Está abierto, sí. Pero la parte de arriba, no creo que hayan podido ver mucho. –Hice una pausa.- Salvo que te hayan escuchado y les haya alcanzado con eso.
- Basta tarado. –Me revoleó un almohadón y yo reí, cerré las ventanas superiores del ventanal y volví a la cama con ella.- ¿Dormimos?
- ¿Tenes sueñito?
- Sí, necesito dormir… Al menos un rato.
- Yo también. –Pensé dos segundos.- Pero primero podemos vestirnos, sobre todo vos. Porque no da que venga la mucama a traernos el desayuno y que estemos así.
-Rio.- Tenes razón. Anda al baño que me cambió acá.
- ¿Por qué yo?
- Para que no me veas.
-Reí.- ¿Ahora te da vergüencita?
- No, no me da vergüencita. Es solo que te conozco.
- ¿Qué conoces?
- Que si me ves, otra vez. –Reí.- ¿Tengo razón?
- Mucha.
- Entonces anda a cambiarte vos, dale.
- Okei, okei.
Me levanté y me fui al baño, en realidad no debía cambiarme, solo me pondría un boxer y un short.
Esperé algunos minutos y cuando volví a la habitación, Paula ya tenía puesto un camisón.
- Vení a la cama que tengo frío. –Dijo ya acostada. Yo accedí y me acosté a su lado.-
- Descansa Pau.
- Vos también Pepe.
Nos dimos un beso y nos dormimos.
-
A la mañana siguiente sonreí con mucha felicidad al corroborar que todo lo que había pasado la noche anterior no había sido un sueño.
Él dormía a mí lado y en menos de diez minutos nos traerían el desayuno, asique llené de besos su cara hasta que se despertó.
- Buen día señor.
- Hola. –Sonrió y nos besamos.- ¿Qué hora es?
- Nueve menos cinco.
- Uy, ya tenemos que desayunar.
- Sí… Seguro ahora lo traigan. –Hice una pausa.- ¿A qué hora tenemos que irnos?
- Esta reservado hasta antes del mediodía.
- ¿Y vos a qué hora te vas? –Pregunté triste.-
- No tengo pasaje de vuelta, hoy es viernes y me lo pedí. Tengo sábado y domingo para volver. ¿Vos?
- Tampoco tengo. –Sonreímos.-
- Bueno, si nos quedamos… -Dijo a mi oído.- Vamos a un lugar un poquito más económico.
-Reí.- Te sigo a donde quieras. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
- ¿Desayunamos acá o queres bajar?
- Acá, quiero tenerte cerquita y que nadie nos mire mucho.
- ¿Y por qué nos van a mirar?
- Porque me desperté con muchas ganas de besarte.
- ¿Muchas, muchas?
- Muchísimas. –Dije y lo besé, pero nos interrumpió la puerta.-
La mucama ingresó y nos dejó el desayuno.
Desayunamos y yo estaba acurrucada en él, tenía frío.
- Estás helada Pau.
- Tengo frío. –Dije y cerré mis ojos.- Además, quiero disfrutar lo último de este paraíso.
- ¿Yo solo no valgo?
- Obvio que sí tontito. Es paraíso porque estás vos. –Besó mi cabeza y yo reí.-
Prendimos la tele y nos quedamos un rato allí.
-
Pau se quedó en la habitación terminando de guardar las pocas cosas que habíamos usado en nuestros respectivos bolsos y yo había bajando a cancelar mi cuenta.
La noche me había salido casi tanto como mi riñón pero había valido la pena.
Estaba por subir, cuando me crucé a ella con los dos bolsos.
- ¿Ya está todo?
- Sí y como entró una mucama, salí.
- Está bien. ¿Vamos?
- Dale, vamos.
Salimos del lugar y comenzamos a caminar sin destino alguno.
- ¿Me decís en dónde carajo estás?
- En Uruguay, Punta del Este.
- ¿Y qué onda?
- No sé, estuve solo una semana. Parece lindo, Zai se va a quedar a trabajar por algunos meses y estoy en su casa. El mes que viene arranco a trabajar y no sé. Tengo contrato de prueba.
- Copado.
- Sí, qué se yo. Pensé que estar lejos tuyo iba a estar bueno y todo lo contrario. –Se acurrucó en mí.- No quiero volver a separarme de vos.
- ¿Eso es una respuesta?
- Sí.
- Las puertas de mi casa siguen abiertas.
- No, para… -Se separó de mí.- ¿Te enoja si quiero que arranquemos sin vivir juntos?
- ¿Cómo me va a enojar?
- Igual, no sé cómo hacer.
- ¿Por qué?
- ¿Cómo me banco un alquiler Pedro? ¿Y qué hago? ¿Largó todo en Uruguay?
- Lo de Uruguay lo podes largar perfectamente, obvio que si vos queres. Y el alquiler, estoy yo. Hola.
- ¡No Pedro!
- ¿Por qué?
- Porque no voy a vivir de arriba.
- No es vivir de arriba, vos pensa que si yo puedo bancarte vos te podes dedicar a full al estudio y en dos años te recibís. ¿No?
- Sí.
- Y bueno, dale… Además, anda a saber si en un año no volvemos a la misma casa.
- No sé, dejame pensarlo.
- Pensalo… -La besé.-
- Gracias.
- No tenes nada que agradecer.
-Sonrió y me besó.- ¿A dónde vamos a ir?
- Primero deberíamos buscar algún lado donde parar. ¿No?
- Mmm… Sí.
Reímos y nos besamos para comenzar a recorrer el lugar en busca de algún lugar donde parar, al menos hasta el día siguiente.
- Vení a la cama que tengo frío. –Dijo ya acostada. Yo accedí y me acosté a su lado.-
- Descansa Pau.
- Vos también Pepe.
Nos dimos un beso y nos dormimos.
-
A la mañana siguiente sonreí con mucha felicidad al corroborar que todo lo que había pasado la noche anterior no había sido un sueño.
Él dormía a mí lado y en menos de diez minutos nos traerían el desayuno, asique llené de besos su cara hasta que se despertó.
- Buen día señor.
- Hola. –Sonrió y nos besamos.- ¿Qué hora es?
- Nueve menos cinco.
- Uy, ya tenemos que desayunar.
- Sí… Seguro ahora lo traigan. –Hice una pausa.- ¿A qué hora tenemos que irnos?
- Esta reservado hasta antes del mediodía.
- ¿Y vos a qué hora te vas? –Pregunté triste.-
- No tengo pasaje de vuelta, hoy es viernes y me lo pedí. Tengo sábado y domingo para volver. ¿Vos?
- Tampoco tengo. –Sonreímos.-
- Bueno, si nos quedamos… -Dijo a mi oído.- Vamos a un lugar un poquito más económico.
-Reí.- Te sigo a donde quieras. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
- ¿Desayunamos acá o queres bajar?
- Acá, quiero tenerte cerquita y que nadie nos mire mucho.
- ¿Y por qué nos van a mirar?
- Porque me desperté con muchas ganas de besarte.
- ¿Muchas, muchas?
- Muchísimas. –Dije y lo besé, pero nos interrumpió la puerta.-
La mucama ingresó y nos dejó el desayuno.
Desayunamos y yo estaba acurrucada en él, tenía frío.
- Estás helada Pau.
- Tengo frío. –Dije y cerré mis ojos.- Además, quiero disfrutar lo último de este paraíso.
- ¿Yo solo no valgo?
- Obvio que sí tontito. Es paraíso porque estás vos. –Besó mi cabeza y yo reí.-
Prendimos la tele y nos quedamos un rato allí.
-
Pau se quedó en la habitación terminando de guardar las pocas cosas que habíamos usado en nuestros respectivos bolsos y yo había bajando a cancelar mi cuenta.
La noche me había salido casi tanto como mi riñón pero había valido la pena.
Estaba por subir, cuando me crucé a ella con los dos bolsos.
- ¿Ya está todo?
- Sí y como entró una mucama, salí.
- Está bien. ¿Vamos?
- Dale, vamos.
Salimos del lugar y comenzamos a caminar sin destino alguno.
- ¿Me decís en dónde carajo estás?
- En Uruguay, Punta del Este.
- ¿Y qué onda?
- No sé, estuve solo una semana. Parece lindo, Zai se va a quedar a trabajar por algunos meses y estoy en su casa. El mes que viene arranco a trabajar y no sé. Tengo contrato de prueba.
- Copado.
- Sí, qué se yo. Pensé que estar lejos tuyo iba a estar bueno y todo lo contrario. –Se acurrucó en mí.- No quiero volver a separarme de vos.
- ¿Eso es una respuesta?
- Sí.
- Las puertas de mi casa siguen abiertas.
- No, para… -Se separó de mí.- ¿Te enoja si quiero que arranquemos sin vivir juntos?
- ¿Cómo me va a enojar?
- Igual, no sé cómo hacer.
- ¿Por qué?
- ¿Cómo me banco un alquiler Pedro? ¿Y qué hago? ¿Largó todo en Uruguay?
- Lo de Uruguay lo podes largar perfectamente, obvio que si vos queres. Y el alquiler, estoy yo. Hola.
- ¡No Pedro!
- ¿Por qué?
- Porque no voy a vivir de arriba.
- No es vivir de arriba, vos pensa que si yo puedo bancarte vos te podes dedicar a full al estudio y en dos años te recibís. ¿No?
- Sí.
- Y bueno, dale… Además, anda a saber si en un año no volvemos a la misma casa.
- No sé, dejame pensarlo.
- Pensalo… -La besé.-
- Gracias.
- No tenes nada que agradecer.
-Sonrió y me besó.- ¿A dónde vamos a ir?
- Primero deberíamos buscar algún lado donde parar. ¿No?
- Mmm… Sí.
Reímos y nos besamos para comenzar a recorrer el lugar en busca de algún lugar donde parar, al menos hasta el día siguiente.
Me encanto ♡
ResponderEliminarMe parece que ella se esta apurando demasiado en darle otra oportunidad... Ambos necesitarían estar solos y extrañarse un poco mas...el para varolarla a ella y ella para descubrir lo q es capaz de lograr.. mimiroxb
ResponderEliminarMe encanto el cap!!!
ResponderEliminarBien chachii
ResponderEliminar