lunes, 9 de marzo de 2015

74.

Yo estaba semi sentado en la cama, con mi espalda reposada sobre la cabecera (de cuero) de la cama. Ella, recostada sobre la cama con su cabeza sobre mi pecho, la sábana la tapaba hasta su cintura y mis dedos recorrían su espalda de punta a punta. La sentía suspirar.

- Creo que nunca la había pasado tan bien con vos.
- ¿Estuve bien?
- Estuviste increíble.
-Besé su cabeza.- Te lo merecías.
- ¿Esa fue tu manera de arreglar las cosas?
- No, no sé. Solo quería que vos seas la privilegiada esta vez.
- Gracias, lo necesitaba. –Hice una pausa.- Necesitaba sentir que era importante para vos, que podías cuidarme y que por primera vez podías dejar tu ego a un costado. –Yo no supe muy bien que responder, aunque me alegraban sus palabras. Mis caricias se aceleraron y ella cerró sus ojos con fuerza.-
- ¿No me digas que con estas caricias vos…?
- No tarado, pero me encantan.
- Si no eras una sensible fuerte.
-Rio.- No digas boludeces y no frenes.
- Como usted diga señorita.


- Tengo frío. –Musitó.-
- Yo también. ¿Me bancas dos segundos que cierro el ventanal?
- ¿Está abierto?
- Emmm… Sí.
- ¿Cogimos con eso abierto Pedro?
- Obvio, fuimos el espectáculo de todos los pajeros del vecindario.
- ¿Qué? –Preguntó colorada.-
- Te jodo tontita. ¿No ves? –Me levanté.- Está abierto, sí. Pero la parte de arriba, no creo que hayan podido ver mucho. –Hice una pausa.- Salvo que te hayan escuchado y les haya alcanzado con eso.
- Basta tarado. –Me revoleó un almohadón y yo reí, cerré las ventanas superiores del ventanal y volví a la cama con ella.- ¿Dormimos?
- ¿Tenes sueñito?
- Sí, necesito dormir… Al menos un rato.
- Yo también. –Pensé dos segundos.- Pero primero podemos vestirnos, sobre todo vos. Porque no da que venga la mucama a traernos el desayuno y que estemos así.
-Rio.- Tenes razón. Anda al baño que me cambió acá.
- ¿Por qué yo?
- Para que no me veas.
-Reí.- ¿Ahora te da vergüencita?
- No, no me da vergüencita. Es solo que te conozco.
- ¿Qué conoces?
- Que si me ves, otra vez. –Reí.- ¿Tengo razón?
- Mucha.
- Entonces anda a cambiarte vos, dale.
- Okei, okei.

Me levanté y me fui al baño, en realidad no debía cambiarme, solo me pondría un boxer y un short.

Esperé algunos minutos y cuando volví a la habitación, Paula ya tenía puesto un camisón.

- Vení a la cama que tengo frío. –Dijo ya acostada. Yo accedí y me acosté a su lado.-
- Descansa Pau.
- Vos también Pepe.

Nos dimos un beso y nos dormimos.

-

A la mañana siguiente sonreí con mucha felicidad al corroborar que todo lo que había pasado la noche anterior no había sido un sueño.

Él dormía a mí lado y en menos de diez minutos nos traerían el desayuno, asique llené de besos su cara hasta que se despertó.

- Buen día señor.
- Hola. –Sonrió y nos besamos.- ¿Qué hora es?
- Nueve menos cinco.
- Uy, ya tenemos que desayunar.
- Sí… Seguro ahora lo traigan. –Hice una pausa.- ¿A qué hora tenemos que irnos?
- Esta reservado hasta antes del mediodía.
- ¿Y vos a qué hora te vas? –Pregunté triste.-
- No tengo pasaje de vuelta, hoy es viernes y me lo pedí. Tengo sábado y domingo para volver. ¿Vos?
- Tampoco tengo. –Sonreímos.-
- Bueno, si nos quedamos… -Dijo a mi oído.- Vamos a un lugar un poquito más económico.
-Reí.- Te sigo a donde quieras. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
- ¿Desayunamos acá o queres bajar?
- Acá, quiero tenerte cerquita y que nadie nos mire mucho.
- ¿Y por qué nos van a mirar?
- Porque me desperté con muchas ganas de besarte.
- ¿Muchas, muchas?
- Muchísimas. –Dije y lo besé, pero nos interrumpió la puerta.-

La mucama ingresó y nos dejó el desayuno.

Desayunamos y yo estaba acurrucada en él, tenía frío.

- Estás helada Pau.
- Tengo frío. –Dije y cerré mis ojos.- Además, quiero disfrutar lo último de este paraíso.
- ¿Yo solo no valgo?
- Obvio que sí tontito. Es paraíso porque estás vos. –Besó mi cabeza y yo reí.-

Prendimos la tele y nos quedamos un rato allí.

-

Pau se quedó en la habitación terminando de guardar las pocas cosas que habíamos usado en nuestros respectivos bolsos y yo había bajando a cancelar mi cuenta.

La noche me había salido casi tanto como mi riñón pero había valido la pena.

Estaba por subir, cuando me crucé a ella con los dos bolsos.

- ¿Ya está todo?
- Sí y como entró una mucama, salí.
- Está bien. ¿Vamos?
- Dale, vamos.

Salimos del lugar y comenzamos a caminar sin destino alguno.

- ¿Me decís en dónde carajo estás?
- En Uruguay, Punta del Este.
- ¿Y qué onda?
- No sé, estuve solo una semana. Parece lindo, Zai se va a quedar a trabajar por algunos meses y estoy en su casa. El mes que viene arranco a trabajar y no sé. Tengo contrato de prueba.
- Copado.
- Sí, qué se yo. Pensé que estar lejos tuyo iba a estar bueno y todo lo contrario. –Se acurrucó en mí.- No quiero volver a separarme de vos.
- ¿Eso es una respuesta?
- Sí.
- Las puertas de mi casa siguen abiertas.
- No, para… -Se separó de mí.- ¿Te enoja si quiero que arranquemos sin vivir juntos?
- ¿Cómo me va a enojar?
- Igual, no sé cómo hacer.
- ¿Por qué?
- ¿Cómo me banco un alquiler Pedro? ¿Y qué hago? ¿Largó todo en Uruguay?
- Lo de Uruguay lo podes largar perfectamente, obvio que si vos queres. Y el alquiler, estoy yo. Hola.
- ¡No Pedro!
- ¿Por qué?
- Porque no voy a vivir de arriba.
- No es vivir de arriba, vos pensa que si yo puedo bancarte vos te podes dedicar a full al estudio y en dos años te recibís. ¿No?
- Sí.
- Y bueno, dale… Además, anda a saber si en un año no volvemos a la misma casa.
- No sé, dejame pensarlo.
- Pensalo… -La besé.-
- Gracias.
- No tenes nada que agradecer.
-Sonrió y me besó.- ¿A dónde vamos a ir?
- Primero deberíamos buscar algún lado donde parar. ¿No?
- Mmm… Sí.

Reímos y nos besamos para comenzar a recorrer el lugar en busca de algún lugar donde parar, al menos hasta el día siguiente.

4 comentarios:

  1. Me parece que ella se esta apurando demasiado en darle otra oportunidad... Ambos necesitarían estar solos y extrañarse un poco mas...el para varolarla a ella y ella para descubrir lo q es capaz de lograr.. mimiroxb

    ResponderEliminar