Una semana, una semana exacta había pasado y Pedro seguía en el mismo estado.
Sinceramente ya no sabía cómo soportar la situación, mi cuerpo no resistía más. (Mi corazón tampoco y mi alma menos).
Todos los días el doctor me dejaba pasar algunos minutos para estar con él y no veía la hora de entrar y que sus ojitos estén abiertos. ¡No aguantaba más!
Los médicos decían que él estaba inconsciente pero yo sabía que él me escuchaba, lo sentía. Teníamos una conexión algo especial, siempre lo había sentido, y por algo la vida forjó tanto las cosas para que él y yo terminemos juntos.
No puede terminar todo así, me niego completamente.
- Mi amor… -Dije sentada a su lado, él seguía con la misma cantidad de cables, aparatos y agujas que el primer día. La única diferencia era que su herida ya estaba cicatrizando.- Hola. –Tomé su mano y la besé.- Espero que estés un poquito mejor que ayer. –Suspiré.- Tenes que aguantar un poquitito más que esto ya pasa, por favor. Saca fuerzas de donde puedas y abrí los ojos, te lo suplico. No puedo más sin vos, no soporto más esto y estoy segura de que vos tampoco debes soportarlo. Mi viejo no se puede salir con la suya, esta vez no. Vos vas a estar bien y vamos a poder estar juntos. Yo lo sé, lo siento. –Besé su mano otra vez.- Ya hace una semana que estás acá y así, yo mientras tanto te sigo esperando ahí afuera. Como siempre. Te amo Pepe. –Besé su frente y salí ya que el médico estaba en la puerta.-
¿Mi viejo? Está detenido, ese día se lo llevaron y no supe nada más de él, tampoco quería saberlo.
Me había quedado dormida en los asientos del pasillo cuando siento que alguien me nombra.
- Doctor. ¿Qué pasó? –Dije sentándome.-
- Su novio.
- ¿Le pasó algo malo?
- Todo lo contrario, acaba de despertarse.
- ¿Qué? –Pregunté mientras mis lágrimas de emoción rodaban por mis mejillas.-
- Se despertó, lo estamos revisando pero quería avisarle.
- Gracias.
- Cuando terminemos con él le prometo que la dejo pasar.
-Sonreí.- Muchas gracias doctor, de verdad.
- No tiene nada que agradecer.
El doctor entró y yo sonreí con todas mis fuerzas. ¡Al fin iba a entrar a aquella sombría habitación y sus ojitos iban a estar mirándome!
No sabía que significaba esto, pero no había dudas de que era una muy buena noticia.
Los médicos tardaron bastante en salir, pero no me importó. Cuando por fin me dieron el permiso de entrar, me levanté y abrí la puerta despacito. Sonreí al verlo y caminé hacía él.
- Hola. –Dije entre lágrimas y me senté a su lado.- Hola. –Repetí y tomé su mano.- ¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?
- No entiendo nada Pau.
- Ya te lo voy a explicar, tranquilo. –Acaricié su frente.- Pero por fin estás despierto y eso es lo importante.
- ¿Qué tengo?
- Mi viejo te pegó un tiro. ¿Te acordas?
- Muy borroso.
- Y te operaron, hace una semana que estás dormido y por fin hoy te despertaste. –Sonreí.- La bala no te dañó ningún órgano, asique ahora solo tenes que estar tranquilo y recuperarte.
- Pero…
- Sh, no hables que no te podes forzar. –Sonreí.- No puedo creer que estés despierto y además, los médicos dijeron que una vez que estés despierto la recuperación iba a ser mucho más rápida asique… -Volví a sonreír.- Vas a estar bien y yo voy a estar acá, con vos. –Él sonrió levemente.- ¿Cómo te sentís?
- Mal.
- Recién te pusieron varios analgésicos en el suero, hay que esperar a que te hagan efecto. –Tomé más fuerte su mano.- No me puedo quedar mucho tiempo acá, porque es terapia intensiva y las visitas no se admiten demasiado, pero como pegué buena onda con tu médico me dejaban entrar todos los días un ratito.
- Ojito vos eh.
-Reí.- ¿Te parece que estás en condiciones de hacerme una escena y encima con tu médico?
-Rio.- No, no me puedo reír porque me duele todo.
- ¡Deja de hablar! No tenes que forzarte en nada. –Besé su frente.- Yo estoy afuera. ¿Sí? Pero tengo que salir de acá.
- ¿Vas a volver?
- Obvio que voy a volver. –Corrí su respirador y besé sus labios, volví a acomodárselo y mientras salía con mis labios modulé: Te amo. Sonreí y salí.-
Volví a dormirme a los pocos minutos, estaba demasiado exaltada pero muy tranquila porque ya se había despertado y la realidad era que necesitaba dormir un par de horas de recorrido, aunque sea en esa silla.
Desperté varias horas después porque escuché gente caminar apurada, me desperté y me desesperé al ver que un montón de médicos salían y entraban de la habitación de Pedro.
Nadie me decía nada y la felicidad que tenía se había desmoronado.
- ¿Qué pasa doctor?
- Tiene una hemorragia interna, no interrumpa por favor señorita. Estamos haciendo todo lo posible por salvarlo.
“Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.” “Todo lo posible por salvarlo.”
¿Salvarlo?
Caminé hacía atrás y me dejé caer en la silla, subí mis piernas a esta y abracé mis rodillas.
Apreté con mucha fuerza el rosario que tenía en mi muñeca y comencé a rezar incanzables veces en medio de mis lágrimas. Salvalo barba, por favor. No me da más el cuerpo para seguir sufriendo y él no se lo merece. Si hay alguien que no se lo merece es Pedro.
Los minutos se me hicieron días y no quería ni siquiera levantar mi vista, mantenía mis ojos cerrados recordando buenos momentos con él mientras rezaba, suplicaba.
- Pudimos sacarlo Paula.
-Levanté mi vista.- ¿Pero cómo está?
- Grave, no puedo decirte más que eso.
- Está bien, gracias.
Volví a la misma posición de antes y me quedé allí, abrazando mis rodillas y suplicando al cielo que Pedro estuviese bien.
Después de algunas horas.
- Señorita, el paciente quiere hablar con usted.
- ¿Puedo pasar?
- Sí, pero igual trate de que no hable demasiado. Está más débil que nunca.
- Está bien.
- Pase.
- Gracias.
Entré y esta vez corrí hasta él, me moría por abrazarlo pero era físicamente imposible.
- Hola. –Dijo susurrando.-
- Hola, hola. –Besé su frente.- Acá estoy.
- Necesitaba hablar con vos.
- Pero no podes hablar mucho.
- No me importa. –Tosió.- Escuchame por favor.
- Te escucho, pero despacito. ¿Sí?
- Sí. –Suspiró.- Me acordé de todo lo que pasó y también me acordé de que… -Tosió.-
- Respira, tranquilo. ¿Sí? Yo te escucho.
- Y me acordé que después de eso yo iba a llevarte a un lugar.
- ¿A dónde?
- A Rosario, al hotel donde nos reconciliamos. ¿Te acordas?
- Obvio que me acuerdo.
- Bueno, yo te iba a llevar ahí porque… -Hizo una pausa y respiró.- El día que vos tuviste fiebre, deliraste y dijiste un millón de veces que querías ser mi novia. –Volvió a frenar y respirar.- Y me sentí horrible, porque nunca creí que eso era tan importante para vos, creí que estábamos bien así. –Tomó mi mano.- Y me cayó la ficha, la ficha de que te amo y de que quiero estar para siempre con vos. –Sonreí.- E íbamos a ir a ese lugar porque quería proponerte si vos querías ser mi novia… -Sonreí y una lágrima cayó.- Y te lo pregunto ahora, porque no sé cuánto tiempo me queda y no me quiero morir con esta cuenta pendiente. ¿Queres ser mi novia?
La felicidad me duro, perdonando la expresion, lo mismo que un pedo en una canasta. No podes hacerme sufrir tanto en un solo capitulo Camila!!!!!!!!
ResponderEliminarY para colmo, terminarlo con "no se cuanto tiempo me queda" quiero tirarme al piso, clavar posicion fetal y llorar jajajaja
Bueno y sin nada mas que decir, te mando este besito y te digo: Solucioname ESTO!
Ayy noo!! Que triste... Ya me.había olvidado del viaje a rosario, que distinto como se lo propuso, son las circunstancias de la vida no? Ah.. Espero que pepe mejore! Muy lindo el capitulo!
ResponderEliminarNo nos podes hacer pasar por todas estas emociones en un solo capítulo! Y terminarlo asi, eso es maldad pura de tu parte.
ResponderEliminarEspero que todo mejore pronto..
Ay no, no puede pasar esto!
ResponderEliminarCon vos paso del amor al odio en un instante! Jaja mimiroxb
ResponderEliminar