Al día siguiente, desperté y Pau estaba a mi lado, despierta.
- Buen día. –Dije.-
- Hola. –Respondió sin siquiera mirarme.-
- ¿Estás bien?
- Me siento mal, si me muevo me mareo.
- ¿Comiste?
- Sí, es que me duele mucho el cuello y se me parte la cabeza.
- Veni. –Dije y me senté.- ¿Podes sentarte?
Ella se sentó despacio y yo posé mis manos sobre sus hombros.
- Es que te aflojaste después de tantos nervios.
- No sé, no me puedo mover.
- ¿Te hago unos masajitos?
- Por favor.
Pasé casi media hora masajeando su cuello, su cabeza y su espalda.
- Tomate un desinflamatorio.
- Ahora voy. –Dijo acostada.-
- ¿Te sentís un poco mejor?
- Sí, gracias.
- No es nada. Pero si te quedas en la cama, dicen que te hace peor.
- Me levanto y me da vueltas todo.
- Bueno, tranquila.
Un rato más tarde, ya habíamos almorzado y estábamos en el living.
- ¿Estás un poco mejor?
- Sí, igual me sigue matando el dolor.
- Me pasaba eso cuando pasaba los finales de la facu, salvando las distancias.
- Es horrible.
- ¿Queres más masajitos?
- Por favor.
Volví a hacerle masajes y terminé llenándola de besos. Podría pasar horas besando su piel.
- No juegues con fuego.
- No juego con fuego, solo quiero mimarte un poquito.
-Suspiró y se apoyó sobre mí.- No quiero que hagamos nada que te haga mal.
- Sos tan tierna.
- No quiero pisar una clínica por dentro de un largo tiempo. –Reímos.-
- Me muero de ganas, pero no soy tan boludo.
- Menos mal. –Reímos.- ¿Salimos un rato al balcón?
- Dale.
Estábamos en el balcón, sentados contra la pared y tomándonos de la mano. Sentía que éramos dos adolescentes que su mundo se daba vuelta con tan solo agarrarse la mano.
-
Esa noche, me sentía un poco mejor pero aún así Pedro no me había dejado cocinar y habíamos pedido delivery para cenar.
- Ya sé que no queres pisar una clínica, pero mañana tengo que ir.
- Ya lo sé, yo te acompaño.
- ¿Segura?
- Sí. No quiero pisar una clínica en circunstancias críticas. –Reímos.-
- ¿Dormimos?
- ¿Tenes sueñito?
- Mucho.
- Entonces dale, yo también necesito dormir.
Nos acomodamos en la cama y estábamos enfrentados.
- Pau. –Dijo con sus ojos cerrados, yo también los tenía.-
- ¿Qué?
- Ya sé que estoy re goma, pero quiero decirte algo.
-Reí.- Decimelo.
- Viste que soy un poco duro y me di cuenta que necesito de golpes fuertes para valorar las cosas. –Hizo una pausa.- Y esos dos golpes fueron cuando te fuiste y esto que pasó. –Suspiró.- Te juro que eso hizo que me caiga la ficha, quiero estar con vos así todas las noches de mi vida.
-Me acerqué a él y lo besé.- Ojala estés así de goma toda la vida. –Reímos.- Deseo lo mismo. –Lo besé.- Buenas noches Pepe.
- Descansa Pau.
Un rato después…
- Pepe. ¿Dormís? –Susurré.-
- No, estoy despierto.
-Suspiré.- No me puedo dormir.
-Rio.- Yo tampoco.
- ¿Y qué hacemos? Me siento una gila. –Volvimos a reír.-
- Mmm… -Y buscó mi panza para hacernos cosquillas.-
- No seas malo. ¡Así no me voy a dormir nunca!
- ¿Y quién dijo que quiero que te duermas?
- ¿No querías dormir?
- Quería, vos lo dijiste. –Reímos y me tiré sobre él, mis manos recorrieron su espalda de abajo hacia arriba.-
- Sos un poco panqueque.
- ¿Panqueque?
- Sí, queres una cosa y después otra.
- Mmm… A vos te quiero siempre. –Sonreí y nos besamos. Él corrió el pelo de mi cara y acarició suavemente mi mejilla.-
- Tiernito que sos. -Él no dijo nada y volvió a hacerme cosquillas, era imposible pararlo. ¿Yo? Ya lloraba de risa.- ¡Para un poco!
- No, reite que hace bien.
-Quité sus manos de mi panza.- Ya voy a tomar venganza.
- La espero ansioso. –Reímos y nos besamos, él estaba sobre mí.-
- Mañana no te vas a levantar para ir al médico si me seguís jodiendo.
- ¿Yo jodo?
- Extrañaba hasta que me jodas. –Sonreímos.-
- ¿Pensas que nunca me dieron ganas de hacerte cosquillas cuando estabas mal?
-Sonreí.- Sos tan lindo.
- Vos sos linda cuando te reís.
- ¿Cuándo te cambiaron a vos?
-Rio.- No sé. ¿No te gusto así?
- Me encantas. –Lo besé.- Me encantas en todas tus formas.
- Que lindo piropo.
-Sonreí.- Me inspiras. –Nos besamos.- ¿Intentamos dormir? Dale.
- Bueno corta mambo.
-Reí.- Dale. –Me acomodé, cerré mis ojos y busqué su barba.- Te hago mimitos.
-
Casi un mes después de todo lo sucedido, estaba recuperado del todo y no veía la hora de festejar con mi novia.
Era sábado y aquel lunes debía volver a trabajar, asique tenía que planear algo que la sorprenda de verdad, no había tiempo para salir de la ciudad ni nada demasiado elaborado, debía ser algo en casa.
Compré un ramo de rosas rojas, escribí una pequeña nota que había encontrado en Internet, compré una caja de bombones y un champagne. (Estaba cayendo en ese mundo que siempre había odiado, okei. Lo acepto).
Envíe a Pau a comprar algunas cosas cuando la noche se acercaba y dejé la notita sobre la mesa de la cocina junto con las rosas y los bombones. La botella de champagne junto con la hielera y dos copas, estaban en el cuarto esperando a ser testigo de todo.
Yo esperaba mirando por la ventana, todo vestido de negro y con mis manos en los bolsillos.
Sentí cerrarse la puerta de entrada y sonreí.
Awwww me encanto el cap
ResponderEliminarQue capitulo tan tiernooo y que lindo este Pepe por favor ♥
ResponderEliminarque capitulo mas tierno! Me encanto! ♥♥
ResponderEliminarWow que PP romántico ( me encanta)!! Se viene la propuesta formal??
ResponderEliminar<33333333333
ResponderEliminarque lindoooo... #PedroRomanticoAlfonso mueroo de amooor
ResponderEliminar