miércoles, 29 de abril de 2015

129.

‘Estoy harta de vivir con miedo. No soporto más esta opresión en el pecho cada segundo del día que no me deja llenar de oxígeno mis pulmones con normalidad.
No puedo seguir soportando la angustia tomándome el cuerpo y el pánico tomándome la mente. ¿Cómo se hacía con todo esto? Era imposible.
Pueden jurarme una y mil veces que nada va a pasar, pero yo me sigo muriendo de miedo.
¿Cómo se hace? ¿Cómo se vive con una mochila tan pesada sobre la espalda? No puedo más, no resisto. No me sale, no sé.
Dicen que todo pasa y puede ser, pero el problema es ¿Cuándo pasa? Porque esto ya lleva más de la cuenta y es demasiado para una sola persona.
¿Qué se sentirá despertar un día sin preocupación alguna? ¿Sin miedo?
¿O cómo será estar completamente segura de lo que soy y vivir sin tener miedo a que me pisoteen?
Todo lo que te pasa en la vida te marca, algunas son marcas superficiales, pero otras son marcas profundas, que sangran y tardan mucho tiempo en cicatrizar. Son marcas que quedan, que no se lavan con el tiempo, que nos moldean.
Hay marcas que duelen durante años, heridas que sangran todo los días, todo el tiempo.
Sangran cuando nos ponemos a la defensiva con alguien que nos quiere tratar bien, sangran cuando se esconden detrás de nuestra sonrisa, sangran cuando no podemos sentirnos seguras de nosotras mismas.
También sangran cuando tenemos miedo y por supuesto que cuando lloramos.
Es como si fueran inagotables, como si nunca se secarán. Siempre sangran, siempre.’


Cerré mi cuaderno y tapé mi cara con la almohada, estaba sola y no quería recordarlo. No quería estar sola, tenía miedo.

Puse música y volví a escribir, necesitaba hacerlo.

‘Te vi, te vi y no supe si era un sueño real o era un sueño producto de mi imaginación. Nunca lo voy a saber, pero te vi y pude decirte muchas cosas que me habían quedado en el tintero.
Pude ver en tus ojos que el amor era real, que de verdad habías hecho todo lo que pudiste. Vi tus ganas de abrazarme y de cuidarme, pude ver esas ganas que nunca pude ver de chica y eso me hizo bien.
Te necesito conmigo, pero aún así me hace bien saber que estás conmigo, que me cuidas.’

No sabía qué hacer y no quería no hacer nada, asique me puse a revisar cuadernos viejos, otra vez.

- Fragmento I. -

‘Cuando se pasan años y años acumulando tristeza dentro de uno llega un momento en el que es necesario comenzar a sacarla, aunque esté atascada de llevar tanto tiempo allí. El cuerpo deja de aguantar todo ese maltrato y necesita sacarlo afuera, el cuerpo y el alma necesitan ser libres. Necesitan poder respirar y tener lugar para el aire que entrará.

Poder inhalar profundo y no sentirse ahogada se convierte en toda una travesía.

Cuando no sos capaz de poder disfrutar de una canción, un libro o de mirar el cielo te das cuenta que todo está mal. Y cuando digo todo, es TODO. –Son cosas que si uno no pasa, no entiende.-

Es despertarse ahogado y dormirse de la misma manera. Es dormirse todas las noches llorando, con la almohada empapada.

Tu vida se convierte en una mentira, te acostumbras a vivir fingiendo, sonreís y por dentro te destruís. Por dentro sos pedazos, mil pedazos imposible de ser reparados.

Cuando necesitas un abrazo y nadie te lo da. Cuando deseas con todo tu corazón que alguien te prometa que todo estará bien, pero no hay nadie. Cuando las dos personas que más deberían amarte en el mundo te destruyen. Cuando creces creyendo que sos un ser diminuto e insignificante. Cuando ni siquiera te sentís una persona.

Ahí es cuando todo se vuelve oscuro, todo se vuelve lágrimas.’

Ese texto tenía fácil cinco años y me seguía sintiendo igual. ¿Ven qué es una pelotudes eso de que todo pasa? ¿Qué pasa? ¿Qué carajo pasa? ¡Lo bueno se pasa fugazmente y lo malo perdura por siempre!

El texto tenía cinco años, pero la angustia recorriéndome el ser ya había cumplido más años que la escarapela.

Sequé mis lágrimas con los puños de mi buzo y suspiré, todo estaba mal. ¿Por qué iba a cambiar? ¿Por qué esta vez sí?

- Fragmento II. -

'Muchas cosas en la vida duelen, muchas, demasiadas... Pero ser invisible está en los primeros puestos sin lugar a dudas. Sentir que no le importas a nadie, que a nadie le importa lo que vos sentís, lo que te pasa, lo que haces o no haces. Sentir que las personas que más deberían apoyarte en la vida te sueltan la mano, dejándote caer al vacío.
Duele intentar vivir con una sonrisa que lo único que hace es disimular lágrimas. Duele sentir que no sos nada. Duele.'


- Fragmento III. -

’No podía respirar, me sentía ahogada. No porque no existiera aire en aquel lugar, sino que me ahogaba inconscientemente, me ahogaba en mi horrible realidad. Me ahogaba en esa oscuridad que me invadía cada noche (y cada día), me ahogaba en mis propias lágrimas. Simplemente me ahogaba, mi cuerpo expresaba lo que mi alma no podía exteriorizar. Mis días eran todos iguales, los días pasaban y yo era una simple espectadora que veía la vida pasar frente a una pantalla. Es que ya no podía vivir, no así.

Las lágrimas caían sin piedad por mis mejillas hasta morir perdidas en el acolchado de mi cama, mi cuerpo temblaba, temblaba como una hoja de papel en medio de una tempestad.’

Y ahogada en lágrimas llegué al texto más crudo de todos. Al que siento más real.

- Fragmento IV. -

'¿Qué es la infancia?

Según el diccionario: “Primer período de la vida de la persona, comprendido entre el nacimiento y el principio de la adolescencia.”

No, esa definición no me sirve. No me alcanza. Pregunto de verdad… ¿Qué es la infancia?

Suele ser aquella etapa de la vida en la que somos unos nenes felices y sin preocupaciones. Donde nuestra vida pasa por jugar con muñecas o autitos, por aprender a pintar dibujitos, mirar una película donde el conflicto es que se pierde una pelota o también es cuando sos un nene que por conseguir un chupetín con gusto a coca-cola en el kiosko de la vuelta de casa hace cualquier cosa.

La niñez es aquella en la que nos vestimos con un montón de colores y no importa si no combinan, es el momento que tenemos para mancharnos con cualquier cosa, para revolcarnos por la tierra y jugar con bichos bolitas.

Es cuando nos manchamos las rodillas con pasto y cuando nos duele el agua cayendo sobre los raspones de nuestras rodillas.

La niñez es cuando nada importa. Cuando todo es felicidad. (O al menos eso dicen).

Porque no, para mí no fue así. A mí siempre las cosas me suceden al revés.

Mi infancia pasó entre libros, libros que eran para grandes y para chicos. Leía cualquier cosa que encontraba o miraba la televisión, pero miraba el noticiero o los culebrones de la tarde porque nunca tuve cable.

Nunca me dormí con mi mamá leyéndome un cuento y nunca recibí un regalo de mi papá. Nunca festejé mi cumpleaños, tampoco tenía amigas que vengan a jugar a mi casa.

No sé lo que es un abrazo ni un beso de las buenas noches. No sé, no sé nada.

Y si me preguntan… ¿Estás bien? Respondo que sí. Porque no quiero que nadie entre a mi mundo. Prefiero que siga así.

A veces jugaba con mi única muñeca que se llama Sol, con ella tengo mi mamadera –la que tenía de cuando era chica.- una manta que había hecho con un mantel viejo y algo de ropa de bebé –que también había sido mía.- También me armé una cuna con una caja de botas, la cual llené de cartapesta y pinté con tempera.- Jugaba a cuidarla como hubiese querido que me cuiden a mí.

Recuerdo que un día me había quedado sola y me animé a entrar en la pieza de mis papás, debajo de su cama encontré una caja llena de juguetes de cuando había sido bebé, pañales sin usar, más ropa y demás cosas. Creo que ese fue uno de los días más felices de toda mi niñez.

Corrí a mi cuarto como si me hubiesen hecho el mejor regalo y en un rincón de mi cuarto armé el cuarto de mi “hija”. Su cuna, su sábana –la que había hecho yo.- y mi manta… Al menos ahora no tendría frío.

Busqué más cosas para hacer cartapesta e hice eso con dos cajas que había en mi cuarto, mi hija ya tenía su espacio….

Ojala fuese ese bebé, hubiese sido mucho más feliz si dormía en una caja pero era criada con amor.’

5 comentarios:

  1. Ayy me encanto el caps!! Medio tristón

    ResponderEliminar
  2. Ayy me mato la ultima parte de este capitulo ♥

    ResponderEliminar
  3. Capítulo que amé y este. Me encanto. Día de recuerdos, nostalgia. Como solemos tener todos. Hermoso cap.

    ResponderEliminar
  4. Malisimo el capitulo, no me gusta que ocupe toooodo el capitulo lo que escribe en el cuaderno, feo feo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Okas, pasa que es la parte que más me gusta escribir y a veces me cebo.

      Eliminar