sábado, 18 de abril de 2015

116.

Corté con Pedro e intenté evadir las ganas de llorar yendo a bañarme. Me bañé sin lavar mi cabellera y me vestí con un jogging viejo, una remera más vieja que el jogging y un buzo que me quedaba enorme, me puse mis garras de peluche en los pies y me preparé un mate cocido con un sándwich. -¡Qué pinta Paulita! Okei, está bien que tu look refleje tu estado anímico.-

Después de comer mirando la tele, busqué mi computadora y puse música, fui a la habitación con aquel aparato electrónico y me metí en la cama. Busqué debajo de mi cama todos mis cuadernos y saqué la caja con los mismos, allí dentro había algunas fotos también.

Casi sin darme cuenta estaba leyendo fragmentos que había escrito hacía años y otros que había escrito hace poco. Mis ojos no podían dejar de inundarse con cada nuevo párrafo.

Mi cabeza comenzó a crear imágenes a partir de lo que leía pero de una manera algo extraña, era como si yo viera todo desde afuera. Había dejado de ser la protagonista.

Cerraba mis ojos y trataba de perfeccionar las imágenes, hacía que los colores combinarán, que el lugar esté equilibrado en cuánto a decoración, que la iluminación sea lo más perfecta posible y que no existiera ningún ruido que interfiera en la escena.

Claro, mi vida era una historia digna de una película cinematográfica.

Pasé horas imaginando escenas, momentos y la contextura física de los actores. También ideé como implementar los textos de mis cuadernos en aquella historia y de repente me emocioné pensando que eso algún podría ser una realidad.

Rápidamente agarré un cuaderno en blanco y comencé a escribir todas aquellas ideas sueltas que tenía.

-

Llegué a casa y cuando no la vi Pau levantada me armé de templanza y fui hasta el cuarto, pero me sorprendí al no encontrarla llorando tirando en la cama.

- ¿Qué es todo esto? –Pregunté.-
- Una locura.
- ¿Eh?
- Agarré mis cuadernos y empecé a tener flashes, pero como si yo viera todo desde afuera y volé muy alto. Una película sobre mi vida, ya sé que es una gilada pero me sirvió para no pasarme todo el día llorando.
- No es una locura.
- Sí, es bastante una locura. –Dijo y cerró el cuaderno sobre el que estaba escribiendo.-
- No sé, no abandones la idea.
- Solo fueron un par de anotaciones.
- Así se empieza.
- Sí, puede ser. Pero ahora quiero estar con vos. –Dijo empezando a ordenar sus cosas.- Y que me cuentes un poco eso de la fiscalía.
- ¿Me bancas un toque que me saco la ropa del laburo?
- Sí, dale.

Me cambié y estábamos sentados en la cama, enfrentados.

- ¿Me explicas? Por fas.
- Bueno, ellos hicieron pericias en el lugar, porque si bien todos los caminos conducen a que la haya mandando a matar tu viejo...
-Me interrumpió.- No es mi viejo.
- Perdón, Renzo. Es obvio que mandó a alguien, porque él está en cana.
- ¿Y si lo dejaron salir?
- Para eso investigan Pau.
- Ojala lo hagan rápido. Al menos que pueda descansar en paz, ya que tuvo una vida de mierda. –Dijo derramando una lágrima.-
- No hay demasiados elementos, seguro se resuelva rápido.
- Eso espero. –Suspiró.-
- Vas a ver que sí. –Sequé sus lágrimas.-
- Quiero cremarla cuando nos den el cuerpo.
- No te preocupes, yo me voy a encargar.
- Sino lo hago yo.
- Bastante tenes con todo lo que pasa, no te preocupes.
- Gracias. –Me besó.-
- ¿Qué te dije de agradecer? –Ella rio.-
- Perdón por mi facha.
- ¿Eh? –Me acerqué a su oído.- ¿Te puedo confesar algo?
- ¿Qué?
- Ya sé que no es el momento, pero me calentas mucho así.
-Rio.- Sos muy raro Pedro.
- Solo tenelo en cuenta.
- Voy a anotarlo. –Reímos y me tiré sobre ella para besarla y luego quedarme sobre ella, abrazándonos. La sentí llorar y besé su cuello.-
- Perdón, no puedo no llorar.
- Está bien llorar, te ayuda a sacar todo afuera.
- Quedate así conmigo un ratito. –Dijo y me abrazó más fuerte.- Me haces bien.

Después de un rato, pedí algo para comer y cenamos. En realidad, ella comió muy poco y yo cené un poco más de verdad.

- ¿Seguís sin hambre?
- Siento el pecho cerrado.
- Mmm… ¿Me dejas hacer algo?
- ¿Qué?
- ¿Me dejas?
- Sí.
- Entonces esperame en la cama. –La besé y ella se fue.-

-

Me acosté en la cama y me tapé hasta la frente, fue imposible no llorar otra vez.

Sentí que él me destapó y me quitó el buzo, sin pedirme permiso. Yo me dejé.

- ¿Te acordas de esto? –Preguntó mostrándome un pote.-
- Sí, me acuerdo.
- ¿Puedo probar si en vos funciona?
- Por favor. –Suspiré, él se sentó sobre la cama con sus piernas cruzadas y yo apoyé mi cabeza en sus piernas.-

Corrió todo mi pelo y llenó sus manos con aquella crema de limón y menta, sus dedos se posaron sobre mi pecho y yo cerré mis ojos.

El contacto de sus dedos con mi pecho y ese olor que me ayudaba a abrir mi respiración de a poco fueron tranquilizándome, como si me estuvieran sedando.

Después de un rato, sus manos abandonaron mi pecho y subieron por mi cuello y mi nuca, haciéndome masajes, hasta llegar a mi cabeza.

Di media vuelta y me acomodé en la cama, él me abrazó haciéndome cucharita, pasando su brazo por debajo del mío y haciendo que apoye mi cabeza sobre el mismo. Sonreí, sabía que lo incomodaba pero que aún así lo hacía para hacerme sentir mejor.

- Descansa Pau.
- Vos también Pepe.

Me desperté en medio de la madrugada con una necesidad muy grande de escribir asique me fui de la habitación con mi cuaderno y me senté en el sillón del living.

El aleatorio del celular comenzó a sonar con Elastic Heart de Sia y esa canción me daba una mezcla de paz con desesperación.

"Y estaré en pie durante la noche,
y vamos a ser claros, no cerraré los ojos,
y sé que puedo sobrevivir,
caminaré a través del fuego para salvar mi vida.

Tengo una piel dura y un corazón elástico,
pero tu hoja, puede ser muy afilada.
Soy como una goma, hasta que tiras muy fuerte,
puedo saltar y me muevo rápido,
pero no me verás caer en pedazos,
porque tengo un corazón elástico,
sí, tengo un corazón elástico."


Prendí tan solo una luz que había sobre la mesita ratona y comencé.

“Ma, te escribo porque no sé cómo sacar todo esto de adentro. No sé si pueda perdonarte, pero obvio que te entiendo. Me duele, me duele mucho la situación y me duele no haberte podido abrazar después de leer esa carta.
Me duele que hayas tenido una vida tan horrible y agradezco que me hayas cuidado, al menos como pudiste.
Me duele no haber podido crecer como cualquier nena, en una familia con sus dos papás. Y me duele también no haber podido ni siquiera conocer a mi papá, al menos saber como era su cara.

No sé como reaccionar, no sé como salir de acá. No puedo resistir más, creo que todo el sufrimiento que alguien puede sentir está pasando por mi cuerpo en este momento.

Tengo sentimientos encontrados con vos y realmente deseo algún día poder perdonarte. Te amo y te odio. Te amo porque siempre vas a ser mi mamá y porque diste la vida por mí y te odio por no haber podido escapar.

Descansa en paz, ya que no pudiste vivir de esa manera.

Nunca te voy a olvidar y siempre vas a ser una parte mía.

Paula.”



-------------------

6 comentarios:

  1. Me mata de tristeza pobrecita!! mimiroxb

    ResponderEliminar
  2. Llegaste a emocionarme con la carta de Paula. Tengo los ojos brillosos y es por eso que me encanta como escribis, porque transmitis. De mas esta decir que me encanto el capitulo.

    ResponderEliminar
  3. Que lindo capitulo, me gusta mucho como Pepe la cuida y la coniene. Escribis hermos

    ResponderEliminar