Ese fin de semana, decidimos llevar a cabo aquella salida que nos había quedado frustrada cuando tuve que viajar por el trabajo ya que ambos estábamos completamente superados por la situación y necesitábamos relajarnos, alejarnos de todo. El destino elegido era una isla en el Tigre, en una cabaña.
Ya había guardado el bolso en el auto y Paula había cerrado la puerta de entrada al edificio.
- Ya estoy.
- Suba entonces señorita. -Sonrió, me besó y subió.-
Puse música, nos pusimos los cinturones y arranqué. Eran las diez de la mañana del sábado.
- ¿Queres mate? –Preguntó.-
- Bueno, dale. Si me lo das vos.
- Obvio tonto. –Reímos y ella se dedicó a preparar el mate.-
Ya habíamos llegado, dejamos el auto en un estacionamiento en el puerto y nos tomamos una lancha para llegar hasta la isla. Yo iba sentado en el fondo de la misma, Pau sobre mis piernas con su espalda apoyada en mi pecho.
- Nunca había venido.
- ¿Nunca?
- No, es hermoso. Aunque estaría más piola con el agua transparente. –Reímos.-
- Disfruta entonces, vinimos acá para eso.
- Lo voy a hacer.
Llegamos a la isla, ayudé a Pau a bajar de la lancha e ingresamos en la cabaña. Era pequeña pero muy linda. Abrimos las ventanas para que se airee un poco, dejamos el bolso y le propuse:
- ¿Hacemos unos sándwiches y almorzamos afuera?
- ¿Trajiste?
- Sí, hay en el bolso.
- ¿No se calentó?
- Fue un ratito Pau.
- Bueno, tenes razón. Solo que soy medio hincha con esas cosas.
- ¿Medio no más?
- No empieces peleándome.
- Okei, okei. –Nos besamos y preparamos los sándwiches.-
Puse una lona sobre el pasto y almorzamos los sándwiches con mate ya que aún no teníamos nada de bebida fría.
Pau apoyó su espalda en mi pecho y besé su mejilla.
- Me da mucha paz mirar el río.
- Miralo todo el día entonces. –Ella sonrió.-
- En un rato voy a sacar fotos.
- ¿Trajiste la cámara?
- Obvio nene, la tengo en la cartera.
-Reí.- Es verdad, era muy raro que no la traigas.
- Pero ahora quiero que nos quedamos un ratito acá.
- Todo el tiempo que quieras mi amor.
Suspiramos a la par y entrelazamos nuestros dedos sobre la panza de ella.
- ¿Vos crees que sería posible vivir así? O sea, digo… Acá.
- Posible es. ¿Te gustaría?
- No sé, lo imaginé un segundo.
- Lo que tiene es que estás aislado de todo.
- Sí, es verdad. –Suspiró.- Fue solo un comentario.
- Sería lindo igual.
- Sí, supongo. –Cerró sus ojos.- Cerras los ojos y escuchas el agua, los pajaritos, el viento. Allá los cerras y escuchas el quilombo de la avenida.
- Es otra vida.
- Mucho menos estresante, igual los problemas te acompañan.
- Pero dijimos que íbamos a intentar no traerlos acá.
- Lo sé, solo dije la verdad.
- Sí, tenes razón. –Besé su mejilla.-
Nos quedamos un rato más allí en la sombra porque el sol picaba.
-
Fui en busca de mi cámara y me quedé desde la ventana, Pedro estaba tirando ramitas al río y le saqué algunas fotos, también lo filmé.
Salí y fotografié el lugar, el río, los árboles, la cabaña, el cielo. Absolutamente todo.
- ¿Nos sacamos algunas fotos amor?
- Mmm…
- Dale, no seas malo. Casi no tenemos fotos juntos.
- Un par.
- Sí, dale.
Me acerqué a él y nos saqué varias fotos.
- ¿Cómo salieron?
- No sé Pedro. ¿No ves que no veo?
- Te lo dije para que me las muestres tonta.
- No me digas tonta.
- Bueno, no te digo tonta, te digo mi amor. ¿Te gusta más?
- Sí, mucho más.
Me besó y comenzamos a ver las fotos.
- ¿Vamos adentro? El sol me está matando. –Me quejé.-
- ¿Adentro a qué?
- ¿Jugamos a algo?
- ¿A qué?
- ¿Tutti Frutti?
- ¿Eh?
- Sí, dale.
Me levanté y lo acarreé hasta dentro de la cabaña, arranqué hojas de mi cuaderno y le di un lápiz, el otro me lo quedé yo.
- ¿Me estás jodiendo, no?
- No Pedro, dale.
- Esto es de minas.
- Nadie más que yo se va a enterar que vas a jugar.
- ¿Y?
- Dale nene.
- ¿Qué me das a cambio?
- Sabes lo que te doy.
- ¿Cuándo?
- ¡Pedro!
- ¿Cuándo?
-Suspiré.- A la noche, dale. Disfrutemos del día.
Pasamos un largo rato riendo mientras jugábamos al Tutti Frutti.
- ¡Gané!
- Me choreaste la mitad de los puntos.
- No digas giladas.
- No digo giladas.
- ¿No era que era un juego de minas?
- Y por eso ganas.
- ¿Y por eso te calentas?
- No me caliento.
-Reí.- Sos un caradura.
- ¿Yo?
- Sí, vos.
- Okei, quedamos así.
- ¿Así cómo? –Y le robé un beso.-
- Así. –Me tomó de la cintura e hizo que cayéramos en el sillón.-
- Mejor así. –Lo besé.-
- Tan linda sos.
- Vos sos lindos.
Nos besamos y nos quedamos allí por un largo rato.
Me muero de amor y ternura. Me gusto tanto este capítulo. Lindo, lindo. Gracias.
ResponderEliminarJajajajaja tiernooosssss ♥♥♥
ResponderEliminarMas tiernos
ResponderEliminarHermoso capítulo! Por fin un poquito de paz, aunque se me hace que les va a durar muy poco! ;)
ResponderEliminarcarita con corazonesssssss
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