sábado, 2 de mayo de 2015

132.

Pau estaba preparando la cena y mientras yo le sacaba fotos sin que ella se enterara. Dejé la cámara a un lado y la puse a filmar, me acerqué a ella y la abracé por la espalda.

- ¿Qué estas cocinando amor? –Y besé su cuello.-
- Tomates rellenos con atún, lo que trajimos amor.
-Reí.- Tenes razón. ¿Falta mucho?
- Un toque. ¿Me ayudas?
- ¿Qué tengo que hacer?
- Mezcla la mayonesa con el atún mientras yo termino de ahuecar los tomates.
- Bueno, no es tan complicado.
-Rio.- No te daría algo tan complejo. –Reímos, nos dimos un beso y yo me puse a hacer lo que ella me pidió.-

- ¿Cenamos afuera?
- Dale, pero en la mesita.
- ¿Por qué?
- Hay bichos horribles Pedro.
-Reí.- Bueno, está bien cagona.
- ¡Callate! –Y agarró la cámara, se la colgó en su cuello.- ¿Estabas grabando?
- Sí. ¿No se podía?
- Sí, obvio que se podía.
- Hace que nos filme. –Ella lo hizo y yo la besé, nos besamos.- Te amo.
- Te amo Pepe. –Volvimos a besarnos, ella cortó la grabación y llevamos la comida, la bebida y la cámara afuera.-

Pau casi ni le dio importancia a la comida, ya que se puso a fotografiar el cielo. La luna estaba perfectamente llena.

- Ya sacaste un montón, veni a comer Pau.
- Ahí voy.
- Dale, tengo hambre.
-Ella resopló y se sentó a mi lado.- Impaciente.
- Con hambre. –Reímos y comenzamos a comer.-

Ya habíamos terminado nuestra cena y después de sacarnos varias fotos a modo de selfie, entramos todo. Volvimos a salir, ella envuelta en la lona. Yo me senté sobre el banco y ella se apoyó sobre mi pecho.

- Amor. –Suspiró.-
- ¿Qué hermosa? –Besé su mejilla.-
- Gracias por traerme acá.
- ¿Te gusta?
- Me fascina, hacía mucho no sentía tanta paz.
-La abracé más fuerte.- Era la idea.
-Sonrió.- Nos quedamos un ratito más y entramos. ¿Dale?
- Un ratito.
- Sí nene, estás muy impaciente hoy.
- Es que vos estás muy linda también.
- Estoy así no más.
- No, posta que estás muy hermosa.

Pau vestía una calza de un estampado abstracto, con una remera negra super ajustada y una camperita de buzo también negra. Zapatillas negras y una vincha de esas que se atan como un pañuelo sobre la cabeza. Estaba simple, muy simple, pero era así como me volvía loco.

Después de un rato, corrí el pelo todo para un lado de su cuello y me sumergí en el contrario, llenándola de besos.

- ¿No podes esperar un poco?
- Sh, si te encanta.
-Cerró sus ojos y sonrió.- Pero estamos afuera y…
- No hay nadie acá.
- Pueden pasar con lanchas o no sé.
- Ya es tarde, no va a pasar nadie. –Y aumenté la intensidad de mis besos.-
- Odio que me puedas manejar como tengas ganas.
-Reí.- Soy irresistible.
- Eso lo sé, lo sé hace mucho tiempo.
-Sonreí victorioso y marqué un chupón en su cuello.- ¿Queres que vayamos adentro?
- Tengo frío acá.

Entramos nuevamente a la cabaña mientras yo la abrazaba por la espalda y no dejaba en paz su cuello.

- Cerra la puerta y las ventanas Pedro.
- ¿Ahora?
- Sí, no vaya a ser cosa que nos olvidemos.
- ¿Quién puede entrar acá?
- Pedro, mejor ni te respondo.
- Está bien, tenes razón. –Le di un beso y cerré todo.-

- Ahora sí, todo suyo señorita.
- Y yo toda suya señorito.

Nos sonreímos cómplices y unimos nuestras bocas, la arrinconé contra la pared y ella rodeó mi cintura con sus manos.

- ¿Te acordas de la primera vez que chapamos? Hiciste exactamente lo mismo.
- Por eso lo hago, me recuerda la adrenalina del primer chape. –Dije y la besé.-
-Sonrió.- Sos tan lindo mi amor, tan lindo.
- Vos sos linda amor.

Volvimos a unir nuestros labios y estos no tenían drama alguno en abrirse y cerrarse aumentando la velocidad a medida que los segundos ocurrían y nuestras respiraciones se iban acelerando. Abrí la camperita de Pau y pasé mi mano por sus pechos, ella suspiró y sonreí.

Quité su camperita y la dejé tirada en el suelo, hice un rodete muy improvisado con su pelo que lo trabé con la pared y pude ver sus ojos cerrados, ya estaba disfrutando y ni siquiera había arrancado.

Me zambullí en su cuello y en su pecho con besos cortos, secos y tiernos. A medida que ocurrían, se convirtieron de a poco en besos más apasionados, largos y húmedos, incluso algunos fueron chupones. Mis manos buscaron sus pechos y jugaron con ellos sobre la remera ya que no llevaba puesto corpiño, los apretaban y pellizcaban.

Sus suspiros mutaron en gemidos y sonreí, quité su remera y sin previo aviso, mordí con mucha fuerza el lóbulo de su oreja. Su piel ya transpiraba.

Bajé a sus pechos y me entretuve un largo rato allí, pero cuando estaba cerca de su calza me levantó tomándome por el mentón y me obligó a ir caminando hacia atrás hasta que me choqué con el sillón, quitó mi remera y me empujó para que yo cayera allí.

Sus manos subieron por mi pecho hasta mi cuello y me besó sin importarle nada, me besó como pocas veces lo había hecho. Sus labios entretuvieron a los míos por un largo rato y luego bajó con besos por mi cuello, mi pecho y mi abdomen mientras con sus uñas hacía unas cosquillitas que me volvían loco en mis brazos.

Ambos nos quitamos el calzado y estábamos sobre el sillón, yo sentado y ella arrodillada sobre mis piernas, con sus piernas sobre el sillón.

- Te juro que no puedo creer que estés tan buena Paula.
-Rio.- Vos sos el que está bueno, vos me enseñaste esto.
- Creo que fui un muy buen maestro.
- El mejor. –Y mordió mi labio inferior, sonreí la besé acercándola por su espalda a mi cuerpo.-
- Me volves loco.
- Estamos en la misma.

Reímos y volvimos a besarnos, la alcé como pude mientras me paraba y ella se agarró de mí con sus piernas y sus brazos. Ella creyó que iríamos a la habitación, pero hice que se sentará sobre la mesada de la cocina.

- Estás loco.
- Por vos.
-Sonrió y nos besamos.-

Rápidamente nos deshicimos de la ropa que nos quedaba y lo hicimos una vez más.

Una vez nuestros cuerpos explotaron de placer.

Una vez más sus uñas se clavaron en mi espalda.

Una vez más nos gemíamos en el oído.

Una vez más que nos habíamos amado.

4 comentarios:

  1. Que lindo capitulo!!! por lo que lei en los adelantos parece que se acaba la felicidad :(

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  2. woooow como amo esta novela.. espero q nunca termine o q alla segunda temporada

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