domingo, 3 de mayo de 2015

134.

Ya era de noche y había bajado al bar a comprarme un paquete de papas fritas y una gaseosa porque no quería que me bajara la presión, sentirme peor de lo que ya me sentía sería claramente inhumano.

El bar tenía un ventanal a la calle y vi que en frente había una librería. Tuve una idea y corrí, llegué y estaban por cerrarla.

- Por favor, necesito un cuaderno y una lapicera. Solo eso, dejeme pasar.
- Estamos cerrando.
- Es para una nena que está internada, no le cuesta nada. –Mentí.-
- Está bien, pase.

Compré un cuaderno y una birome y salí, volví al piso donde estaba Paula y cuando estaba por comer, la médica me dijo que podría pasar algunos minutos. Guardé todo dentro de mi mochila y me puse de pie.

Posé la mano en el picaporte y el frío del metal me recorrió el cuerpo, lo giré lentamente y abrí la puerta. En el momento exacto en que la vi me desmoroné, por completo.

Tenía enyesada toda su pierna, una venda enorme en su abdomen, un respirador de mascarilla sobre su cara y cortes y golpes muy oscuros en todo su cuerpo.

Las lágrimas se escaparon por mis mejillas y lentamente me acerqué a ella, me senté en una silla que había allí y tomé su mano. Estaba fría.

Acomodé su pelo (que supongo que se lo habían lavado) y se lo quité de su cara, sabía que odiaba estar así, reí al hacerlo y acaricié su frente con mi dedo índice.

Pero hasta me daba miedo acariciarla, estaba llena de cortes en su cara, su cuello, su pecho y sus brazos. ¿Qué le habías hecho hijo de puta?

Junté fuerzas y le hablé.

- Hola mi amor. –Besé su mano con cuidado.- No te voy a preguntar cómo estás, porque es muy obvio. –Suspiré.- Pero necesitaba entrar un ratito, estar con vos y que sepas que estoy acá. Que no me voy a mover hasta que volvamos a casa Pau. –Y me quebré otra vez.- Vos sos fuerte mi amor, la mujer más fuerte que conocí. –Hice una pausa y sequé mis lágrimas.- Saliste de millones más difíciles que esta, te paraste otra vez después de muchos golpes peores que este físico. Yo sé que vos podes, estoy seguro de eso y también estoy seguro de que me estás escuchando. Lo sé, lo siento. –Volví a besar su mano.- Te voy a estar esperando ahí afuera mi amor, tengo que cumplir mi promesa. Vamos a ser felices, así tengamos que atravesar un millón de cosas. –Suspiré.- Y como sé que no te vas a acordar de las horas que pasen mientras estés dormida, acabo de comprar un cuaderno para escribir todo lo que pasé y después lo leas, así como haces con tus cuadernos… Aunque no creo que tenga tanta poesía como vos para hacerlo. –Reí y sentí que tocaron la puerta, luego entró la médica, me pidió que me vaya y le dije que ya me iba. Volvió a dejarnos solos.- Bueno mi amor, ya te dije, estoy afuera esperándote. –Besé su mano y luego su frente.- Te amo, nunca te olvides de eso. Te amo.

Me paré y me fui, intentando parecer un hombre armado cuando era todo lo contrario.

Salí de la habitación y me dejé caer en la silla, comí algunas papas y tomé un poco de gaseosa.

Busqué mi celular.

‘Nan, recién entré a verla. Por ahora no hay novedades, te aviso mañana. Y por favor avisale a los chicos de la situación, igual yo mañana hablo en el laburo.’

‘Dale, no te preocupes por el laburo.’


Guardé mi celular y busqué el cuaderno, allí comencé a escribir.

‘Me cuesta un poco hacer esto, pero recién tuve la idea y quiero llevarla a cabo así no tenes un hueco cuando te despiertes, porque te vas a despertar.

Tuviste un accidente. ¿Te acordas que saliste a comprar un detergente y volvías a preparar el almuerzo? Bueno, nunca volviste.

Me llamaron (Y nunca supe de dónde sacaron mi número) y corrí hasta donde estabas, fue a dos cuadras de casa. Cuando llegué estabas sobre el suelo, en el asfalto y llena de sangre. En ese momento me sentí morir, fue como una daga en el pecho.

Vine con vos a la clínica y en el viaje en ambulancia me contaron que un auto te atropelló, te hizo dar una vuelta en el aire y terminaste tirada ahí. El auto escapó.

Estuviste más de cinco horas ahí adentro, fue insoportable. Lo más eterno de mi vida.

Tu doctora, la médica Mariana Gutierrez, me dijo que tenes un traumatismo en el cráneo producto del golpe, quebrada tu pierna derecha, una herida muy profunda en el abdomen y golpes y cortes en varias partes de tu cuerpo. Ahora estás inconciente.

Recién estuve con vos, un ratito, lo que me dejaron. Te hablé y sé que me escuchaste, sé que me escuchas mi amor y sé que te vas a despertar rápido porque sos la mujer más fuerte que conozco.

Pasaste por mil cosas, la vida te golpeó fuerte, pero este es solo un golpe más mi amor. Vos podes, yo sé que vos podes.

Estoy acá, esperándote. Te amo.’

Cerré el cuaderno y sequé mis lágrimas una vez más, guardé todo en mi mochila y puse la mochila sobre mis piernas. Cerré mis ojos e intenté tranquilizarme, así estuve un rato largo.

Y no, no pude ni siquiera dormitar.

¿Es que quién podía hacerlo en una situación así? Era desesperante y angustiante a un nivel que realmente era insoportable. Era injusto, todo esto es injusto. Paula sufrió demasiado, ya no se merece más esto.

Me levanté y fui al baño, allí me lavé las manos y la cara, pero ni el agua podía tranquilizarme. No podía más y ni siquiera había pasado un día entero.

Era real que no dejaba de pensar en como había soportado una semana esperando a que yo me despierte. Hacelo más rápido mi amor, no puedo aguantar tanto como vos. Te necesito.

-

Estaba en un lugar extraño. Todo estaba oscuro y no se distinguía muy bien que había a mi alrededor. Yo estaba sentada sobre una silla de madera bastante incómoda y frente a mí un escritorio, con un cuaderno y una lapicera. Una luz blanca iluminaba el cuaderno.

No entendía muy bien por qué, pero estaba llorando con toda la angustia del mundo sobre mi cuerpo.

Podía ver todo pero desde afuera. Podía ver como Renzo venía en ese auto, con una cara de satisfacción que me daba nauseas, podía ver perfectamente como me atropelló, me hizo volar por el aire y se escapó dejándome agonizando en la calle.

También podía distinguir perfectamente todo lo que había pasado después: el patrullero, la policía, la ambulancia con los médicos y Pedro que lloraba como nunca antes lo había visto.

No tengo muy claro el momento en el que estuve en la ambulancia, pero también puedo ver a los médicos revisándome. Puedo ver mi estado físico horrible y puedo ver a Pedro llorando en el pasillo.

Puedo observar todo, incluso cuando Pedro estuvo conmigo dentro de la habitación.

Comencé a escribir, mucho más no podía hacer en aquel lugar.

‘No sé dónde estoy, pero sé que pasó. Sé que estoy inconciente y a pesar de la paradoja, soy conciente de que estoy verdaderamente mal.

Me siento atada, atada a esa cama. Siento dos pesas en mis párpados que no me dejan abrir los ojos. Tengo el cuerpo paralizado, no me puedo mover.

No era el golpe más fuerte de mi vida, pero en este existía la circunstancia de que físicamente no me podía levantar, no era una sensación de angustia o no tener fuerzas para dejar de llorar. Esta vez no me podía mover de aquella cama ni aunque lo deseara con todas mis fuerzas.

En este lugar no tengo percepción del tiempo y no sé si pasaron un par de horas o si pasaron meses. No lo sé.

¿Cómo hago? ¿Qué tengo que hacer?

No puedo soportar verme en aquella situación y mucho menos puedo soportar ver a Pedro tan destruido.

¡AYUDA!’

5 comentarios:

  1. Me mato este capitulo. Me llego completamente al corazon. Es hermoso sentir a traves del texto como se aman dos personajes. Da placer leer lo que escribis. Cada dia me sorprendo mas de como logras transmitir. No se si a todos los que te leen les pasara, pero me siento adentro de la historia. Me siento un personaje mas viviendo cada situacion.

    ResponderEliminar
  2. Me mato este cap!! Me muero de pena x los dos... Espero q puedan salir pronto de esta... mimiroxb

    ResponderEliminar
  3. muy tirst el cap,pero el amor todo lo puede que se recupere ronto rociibell23

    ResponderEliminar
  4. Ayy Cami este cap me mato!!! Ojala que pau despierte y que de una vez puedan ser felices

    ResponderEliminar
  5. Ayy Cami este cap me mato!!! Ojala que pau despierte y que de una vez puedan ser felices

    ResponderEliminar