Me desperté y estaba sobre el suelo helado, me había quedado dormida allí supongo. La luz seguía prendida y el cuaderno en el mismo lugar.
Me quedé un rato allí, no podía levantarme. –Era como si alguien me paralizara.-
Cerré mis ojos y lo busqué a Pedro, en algún debía estar. Sonreí cuando lo pude ver. Estaba tan lindo como siempre, sentado en un banco del parque con sus piernas descruzadas y sus manos apoyadas en el banco a cada lado de su cuerpo.
Soplé suavemente al lado de su cara y sonreí al ver que él lo había notado. Me senté a su lado y me quedé allí por un rato, necesitaba estar con él aunque no supiera que estaba a su lado. No me animé a tocarlo, no quería que se asuste.
Y de repente me encontré sentada en la silla otra vez, obligada a escribir.
‘No sé que es este lugar, solo sé que no me gusta. Estoy encerrada y tengo miedo de estar muerta.
No siento el peso de mi cuerpo por mis momentos y de repente me siento pesada. No entiendo qué es esto.
Quiero despertarme, quiero estar con Pedro. No soporto verlo sufrir, no puedo verlo así y no hacer nada. ¡Quiero despertarme por él y por mí! Y lo más desesperante de todo era seguir sin percepción del tiempo. ¿Cuánto había sido? ¡¿Hace cuánto estaba acá?!
Usando la lógica, suponía que poco porque el cuaderno estaba casi limpio. ¿Pero si había dormido durante mucho tiempo?
Me desespera estar acá sola y sin percepción de nada. Sin entender nada. Necesito volver a mi mundo, a donde puedo ser de verdad. Esto no soy soy, no sé que es. Tengo miedo. Necesito despertar.’
-
Me levanté de donde estaba y después de dar una última vuelta por el parque volví a la clínica. Subí nuevamente por las escaleras, como para descargar algo de bronca y angustia y llegué al quinto piso.
La puerta de la habitación de Paula estaba abierta y había mucha gente entrando y saliendo de allí, de repente me paralicé y busqué a alguien que me dijera qué era lo que pasaba, pero nadie me respondía. ¡Por favor!
Caminé hacía atrás y me apoyé contra la pared, suspiré y cerré mis ojos. Necesitaba que alguien me dijera que pasaba, me moría de miedo.
- Pedro. –Dijo la doctora.-
- Doctora. ¿Qué pasó?
- Se descompensó, pero pudimos estabilizarla.
- ¿Y cómo está?
- Estabilizada, le aumentamos la dosis de algunas fármacos que tiene en el suero y le hicimos una transfusión de sangre.
-Suspiré.- Cuando pueda pasar. ¿Me avisa por favor?
- Sí, le aviso. No se preocupe por eso.
- Gracias.
La doctora se fue y yo me quedé allí, solo otra vez.
En realidad no estaba solo, porque en el pasillo había mucha gente, pero yo me sentía solo como todos los que estábamos allí.
Me quebré otra vez y de nuevo estaba llorando. No podía controlarlo.
Enchufé mi celular y le avisé a Zai lo que había ocurrido, ella me respondió que no viajaría hasta que Pau no despertara o sea que estaría completamente solo. Copado todo.
Me senté en el suelo y me quedé allí durante horas, mirando alrededor. Todos tristes, nadie podía estar feliz en esta situación. Nadie puede estar bien teniendo un ser querido en terapia intensiva. Y lo peor de todo no éramos nosotros destruidos, sino ellos dentro de las habitación tan oscuras y frías, ellos llenos de aparatos, agujas y cicatrices.
La doctora me avisó que podía entrar y así lo hice.
Caminé hasta la habitación y sequé mis lágrimas antes de entrar a aquel lugar, otra vez sentí el frío del picaporte recorrer mi cuerpo e ingresé al lugar. Cerré la puerta con cuidado y caminé hacia donde estaba Paula.
Me senté a su lado una vez más y busqué su mano, entrelacé sus dedos con los míos y suspiré al no sentir la respuesta.
- Hola mi amor. –Besé su mano.- Hola hermosa. –Suspiré.- Me dejaron pasar un ratito, asique acá estoy. Quería estar con vos, si fuera por mí estaría todo el tiempo al lado tuyo. –Hice una pausa.- Recién estuviste un poco mal, pero los médicos pudieron hacer que se te pase. Estás igual que antes, igual que ayer. –Besé su mano otra vez.- Y yo estoy acá, esperando a que te despiertes Pau, te necesito. –Suspiré.- Y estoy seguro de que vos también queres despertarte, dale mi amor. Por favor, hace un esfuerzo. Yo estoy acá y voy a estar con vos siempre. –Y posé mi cabeza sobre su camilla y me quedé allí.- Dale gorda, tenes que despertarte. No tenes que darle el gusto, tenes que poder superar esto y poder ser feliz de una vez por todas.
Me quedé allí durante un largo rato y me levanté, besé su frente y me quedé mimándola durante otro rato. Rogaba que nunca me sacaran de allí.
- Te amo hermosa. –Susurré y besé su cuello, como a ella le gustaba.- ¿Podes darme alguna señal de que me escuchas? –Susurré en su oído y sentí que su dedo índice se movió, sonreí.- Gracias. –Besé su cuello una vez más.- Te amo y te estoy esperando.
Quizás ese movimiento había sido una ilusión mía, pero prefería pensar que ella me escuchaba.
- Me tengo que ir mi amor. –Me separé de ella y besé su frente.- Pero estoy ahí afuera, lo sabes. –Apreté su mano y la besé.- Fuerza hermosa. –Y dejé caer una lágrima.- Te amo, muchísimo. –Besé su mano y la solté lentamente.-
Salí de la habitación y me senté en la única silla vacía, me quedé ahí sin hacer nada. Intentando no pensar.
Las horas pasaron y ya había amanecido otra vez.
‘Pasó un día más Pau, un día más en el que dormís. Yo ya te veo un poco mejor, los golpes se están aclarando y los cortes cicatrizando. Tu piel ya tiene más color y ya no estás tan fría.
Los médicos no lo tienen en cuenta, pero yo sí.
De a ratitos me dejan entrar y estoy con vos, te hablo y te mimo. Estoy segura de que me escuchas y me sentís. Lo sé, lo siento. Pero no es lo mismo.
No es lo mismo hablarte y que tus ojitos no me estén mirando, no es lo mismo besar tu cuello y que vos no reacciones. Tampoco es igual buscar tu mano y no recibir respuesta.
Te extraño, te necesito.
Te sigo esperando porque sé que te vas a despertar, sos fuerte y sé que jamás le darías el gusto a ese tipo. Sé que vas a salir, lo sé Paula. Lo sé.
Y si algo tenía que aprender de esto, es que sos más importante que yo mismo en mi vida.
Te amo como nunca amé a nadie, como nunca voy amar a nadie más. Me siento vacío sin vos, me duele el cuerpo y el alma. Te necesito porque ya no puedo respirar. Te necesito porque no puedo vivir.’
Y cuando levanté la vista, de nuevo había un montón de médicos que entraban y salían de la habitación. ¡Por favor! ¿Alguien puede decir algo?
¿Nadie se da cuenta que uno piensa lo peor en este momento?
Ayyy se que todos te odian por tenerla asi a Pau y yo un poco tambien ajajaja. Pero es HERMOSO como lo estas describiendo. Te repito lo del otro dia, me siento parte de la historia leyendote. Demas esta decir que me encanto el capitulo , salvo el final que me genero mucha intriga.
ResponderEliminarTe odio camilaa , me encanto el cap por favor revivi a paula
ResponderEliminarAy! que tristeza! Que sea solo un susto y pueden superar esto, una vez más! Hermoso, pero triste este capítulo!
ResponderEliminarUf!! No leía desde el viernes y fue un baldazo de agua fría! Estaban genial y de repente pasa esto.
ResponderEliminarLo que rescato es el AMOR que le tiene PP, me desarma lo mal que esta! No podes describirlo tan bien que llega a emocionarme!!
Espero que pase pronto este mal trago...
@06_Laury
Que lindo capitulo! pero que Pau ya se despierte!!!!! jajajj besos
ResponderEliminarwoow q capitulo .. quiero q se despierte x favor... me encanta cada dia mas esta historia
ResponderEliminarpobre todo lo que tienen que pasar
ResponderEliminar