lunes, 18 de mayo de 2015

149.

Habían pasado un par de semanas en las que había comenzando a prepararme para rendir libre algunas materias y de a poco poder ir completando mi carrera, no veía la hora de recibirme.

Pepe me había comprado los apuntes y mis días básicamente se basaban en estar rodeada de hojas, resumenes y resaltadores.

Ya me habían sacado el yeso y caminaba casi normalmente.

Pedro acaba de llegar a casa y salí de la habitación, lo había extrañado particularmente hoy.

- No corras loquita.

No le hice casi y terminé de acercarme a él hasta que lo pude besar.

- Hola hermosa.
- Hola mi amor. –Lo besé otra vez.-
- ¿Cómo estás?
- Bien, tenía muchas ganas de verte. –Lo besé.- ¿Vos?
- Todo bien. –Dejó su portafolios a un lado y nos sentamos en el sillón.- ¿Segura que vos estás bien?
- Sí. –Suspiré.- Solo quiero estar un rato con vos.
- Mmm…
- ¿Mmm qué?
- Que no me mientas.
- No te miento.
- Te conozco.
- Bueno. –Suspiré.- Hoy son cuatro meses de lo de mamá y estoy medio bajón.
- ¿Tan difícil era decírmelo?
-Reí.- No sé. –Apoyé mi cabeza en su pecho y él me abrazó.-
- ¿Estás llorando?
- No, no sé. -Me abrazó más fuerte.- Pasa que el accidente, que no fue un accidente, me desordenó todo y siento que nunca pude despedirme de verdad. Es raro.
- Podes llorar si lo necesitas, estoy acá para contenerte.
-Suspiré y cerré con fuerza mis ojos, dejando en libertad algunas lágrimas.- No sabes lo que necesitaba estar así con vos.
-Besó mi cabeza.- Perdón si llegue muy tarde.
-Sonreí.- No es tu culpa.
- Voy a hablar con mi jefe, porque no puede ser que vuelva cada vez más tarde.
- No te metas en bardos.
- No, no te preocupes vos por eso. –Acarició mi mejilla y yo besé su mano.-
- De verdad te digo.
- Y yo de verdad te digo que no te preocupes por eso.
- Pero sos muy vehemente vos.
- Me voy a controlar.
- Más te vale.
- Bueno che. ¿Hasta pachucha me retas?
- ¿No puedo?
- Mmm… -Y comenzó a hacerme cosquillas.-
- No seas forro Pedro, dale. –Dije muerta de risa.-
- Te hace bien reírte.
- Pero no tengo ganas de reírme.
- ¿Y de unos besos? ¿Tenes ganas?
- Eso me haría mejor que tus cosquillas. –Sonreímos y nos besamos.-
- Tenía pensando que vayamos a caminar un poco el parque, hace días que no vamos y la médica dijo que tenes que caminar.
-Suspiré.- No tengo muchos ánimos.
- Pero te va hacer bien.
- No sé.
- Dale, un ratito. –Besó mi mejilla.- Me voy a cambiar y vamos.
- Bueno. –Me dio un beso y se fue.-

Caminábamos bordeando el parque, tomados de la mano y en silencio.

- ¿Nos podemos sentar un poco? –Pregunté.-

Él me llevó de la mano hasta un banco y nos sentamos allí, apoyé mi cabeza en su hombro y él me abrazó por la espalda.

- No tengo muchas ganas de estar acá.
- ¿Queres que volvamos?
- Por favor.
- Perdón si te hice venir…
- No, no pasa nada. –Suspiré.- Es que justo un parque hoy me bajonea. Ni yo me había dado cuenta hasta que llegué.
- ¿Y qué queres que hagamos?
-Me encogí de hombros.- ¿Qué hora es?
- Las siete.
- Vamos a casa.
- ¿Segura?
- Sí.
- Vamos entonces. –Me besó y nos levantamos para irnos.-

‘En este tiempo mi vida cambió demasiado, demasiado como para soportarlo y para colmo en el medio un auto me hace volar por los aires y me deja casi muerta. ¿Cómo se suponía que debía procesar tanta información? Juro que no podía.

Querer saber tantas cosas y no poder saber ninguna es desesperante. ¿Quién era mi papá? ¿Cómo era? ¿Su familia? ¿Soy parecida a él?

Es difícil, muy difícil convivir con este dolor dentro. Intento taparlo, como si fuese un grano que tapas con maquillaje, pero en días como hoy el dolor se escapa por los poros y es imposible de frenar.’


Sentí que Pedro me abrazó por la espalda y cerré el cuaderno.

- No vine a chusmearte tonta.
- Perdón. –Dije llorando y él besó mi espalda.- ¿Te puedo pedir algo?
- Lo que quieras.

Me di vuelta en la silla, ya que era una de computadora.

- Ya sé que con todo lo que estás haciendo con lo de Renzo es un montón, pero necesito encontrar a alguien cercano a mi papá. Necesito conocerlo aunque sea mediante alguien y no sé cómo hacerlo.
- Podes contar conmigo mi amor. –Tomó mis manos.- Vamos a encontrar a alguien.
- Eso espero.
- Confía. –Me besó.- ¿Queres que comamos algo y nos metemos en la cama?
- Por favor.
-Me besó.- Yo mañana hablo con el abogado.
- Gracias.
- No me lo tenes que agradecer. –Me besó otra vez y nos levantamos.-

Pedro me abrazó y me quebré en sus brazos.

- Estoy tan mal yo que siento que te estoy descuidado y no me gusta. –Dije en medio de lágrimas.-
- No amor, nada que ver. –Acarició mi espalda.-
- Sí Pepe. –Me separé un poco de él para poder mirarlo.- Vos no estás bien, te lo veo en los ojos.
- Es laburo, estoy sobrepasado.
- ¿Estás seguro?
- Sí Pau. No te preocupes por eso. –Me besó y secó mis lágrimas.- Dale.
- Te amo, no te lo olvides.
- Nunca lo olvido. –Nos besamos.- Vos tampoco te olvides de que te amo. –Negué con mi cabeza y nos unimos en un beso.-

Habíamos cocinado unos fideos con salsa y la verdad es que no comí mucho, se me parte la cabeza. Levanté todo y me fui a la cama, en donde estaba Pedro.

- Venga señorita. –Sonreí y me acosté a su lado.-
- Necesito de esto.
- ¿Yo soy esto?
-Reí.- Esto es estar así con vos. –Cerré mis ojos y me acurruqué en él.-
- Arreglala ahora.
- No tengo ganas de pelearte.
-Rio.- Ay, venga para acá mi pachuchita. –Me abrazó y cerré mis ojos.-
- Descansa mi amor.
- Vos también Pau.

4 comentarios: