Me desperté y suspiré profundo al ver que Paula no estaba a mi lado y recordar todo lo que había pasado la noche anterior. Me busqué la ropa que me pondría ese día y me metí en la ducha, se me partía la cabeza como nunca.
Dejé que el agua caliente cayera sobre mi cuello y mi cabeza por algunos minutos, después me bañé y me cambié. Salí del baño y quise pasar por el cuarto donde estaba Paula, pero no lo hice. Desayuné y me fui rumbo al trabajo.
Y para que el dolor de cabeza aumente había paro de subtes, pero qué genial Pedrito.
Tomé aire y caminé hasta la parada de colectivos para viajar hasta la estación y de allí tomarme un tren en donde viaje para la mierda, era un día para intentar convivir con el dolor de cabeza. No había chance.
Llegué al trabajo y antes de ingresar en mi oficina me compré un café en la máquina del pasillo, entré a mi oficina y dejé el portafolios a un lado para poder prender la computadora y revisar mi agenda, tenía tres reuniones y no podía creer tener tanta sal. Odiaba las reuniones cuando no estaba de ánimos, escuchar era casi un calvario.
Tocaron la puerta.
- Pase.
-Abrieron la puerta.- Pepe.
- Menos mal que sos vos Nan. –Suspiré.-
- ¿Mal día?
- Pésimo.
- ¿Qué pasa?
- Anoche discutí horrible con Paula y se me parte la cabeza.
- ¿Pero qué onda?
- Flashea que la estoy haciendo cornuda porque estoy llegando tarde a casa.
- ¿Posta?
- Sí.
- Perdón que te lo diga, pero tiene razón en desconfiar.
- Cambié por ella Nan.
- Lo sé, pero eras un gatero.
- Ya lo sé, no puedo cambiar mi pasado.
- Obvio que no, pero entendela también. Está pasando por una situación horrible y desconfía.
- Me trató horrible, esta vez no voy a dar el brazo a torcer.
- Hace lo que quieras, pero tampoco seas tan gil de perderla. Te morís si la perdes y lo sabes.
-Suspiré.- No sé que hacer.
- ¿Volvieron a hablar?
- No.
- Bueno, hoy cuando vuelvas intenten hablar.
- Es lo que pretendo.
- Todas las parejas se pelean.
- Ya lo sé, pero me preocupa que desconfíe.
- A las mujeres hay que cuidarlas Pepe, no queda otra.
- No es mi culpa salir tarde del laburo.
- Obvio que no.
-Suspiré.- Mejor trabajemos.
- Dale Pepe.
- ¿Me bancas cinco que me voy a comprar una aspirina?
- Tengo en la oficina. ¿Queres?
- Por favor.
Aspirina y café, que sea lo que la vida quiera.
-
Me desperté cerca del mediodía toda transpirada, había tenido un sueño horrible y no podía respirar.
Agarré mi cuaderno y comencé a escribir.
‘Soñé que te perdía y me moría. ¿Qué hago sin vos? ¿Cómo vivo? ¿Cómo respiro?
Sin vos no puedo ser.
Me duele, me duele estar así y me duele desconfiar de vos. Juro que quisiera que no fuera así, pero no sé como controlarlo. No puedo controlarlo. Soy una desconfiada e insegura de mierda.
No puedo ni pensar en la idea de perderte porque me siento caer al vacío, vuelvo a caer en la oscuridad. Sin vos vuelvo a esa horrible isla.
Elijo confiar, elijo creer en vos. Te elijo a vos.
Te amo y me amas, estoy segura de eso.’
Me levanté y busqué algo de ropa para poder bañarme, cuando entré en el baño vi su cadenita en el piso y la tomé entre mis manos. Nunca se la olvidaba, quise mandarle un mensaje avisándole que la había dejado y que no la había perdido, pero lo dude. Esa cadenita se la había regalado su mamá.
Me animé y lo hice.
-
Me acomodé la corbata antes de entrar a la reunión y putee en todos los idiomas al darme cuenta que no tenía mi cadenita, si la había perdido me mataba.
-
‘Perdón que te joda, pero encontré tu cadenita en el suelo del baño y no quería que pienses que la perdiste. Sé lo importante que es para vos.’
‘Gracias por avisarme, pensé que la había perdido.’
‘No es nada.’
Suspiré y dejé mi celular a un lado para bañarme.
Comí algo porque sentía que tenía la presión baja y me puse a limpiar y ordenar, necesitaba mantenerme ocupada con algo.
-
Después de la tercera reunión me escapé del trabajo y decidí volver caminando a mi casa, necesitaba despejarme un poco.
Llegué a casa y Paula no estaba asique me preparé un tostado y mientras se hacía me cambié. Me serví un vaso de cerveza y me senté en el balcón a ver el mundo pasar.
Luego de un rato escuché la cerradura de la puerta, era Paula.
- Pensé que no ibas a estar. –Dijo parada en el umbral del ventanal del balcón.-
- Me escapé después de una reunión porque se me parte la cabeza. –Respondí sin mirarla.-
- ¿Podemos hablar?
- No tengo ganas de seguir discutiendo Paula.
- No quiero discutir.
- Me dolió lo que me dijiste.
- Ya lo sé y me siento horrible por eso.
-Suspiré.- Cambié mucho por vos.
- Lo sé, te juro que lo sé. –Se agachó detrás de mí.-
- ¿Y entonces?
- Soy así de mierda, desconfiada e insegura.
- Yo sé de todo lo que pasaste, pero eso no te da el derecho de tratarme así.
- Ya lo sé. –Hizo una pausa y se quebró.- No entiendo porque te ataqué.
- ¿Vos pensas eso?
- No.
- ¿Y por qué me lo dijiste?
- Porque estaba enojada, me sentía desplazada. –Hizo una pausa.- En un momento se me pasó la idea por la cabeza, no te voy a mentir. Pero después me di cuenta que era una gilada.
- Ya me hiciste mal Paula.
- Perdoname, por favor.
Ayyy no que no se separen 😱
ResponderEliminarQue no se haga el malito y el ofendido que su pasado lo condena -.-
ResponderEliminarCreo que PP se la va a hacer pagar un poco! Estuvo mal en desconfiar por mas que el no fue un santo antes!
ResponderEliminarEspero que se solucione pronto...
nooooooooooo perdonala Pedro..
ResponderEliminarBuen buen el cap.
Ojala se calmee
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