Estábamos durmiendo cuando siento a Pedro moverse demasiado, prendí la luz super dormida y lo vi con los ojos abiertos y hacia atrás, todo morado, transpirado y sin poder respirar.
Se me cerró el pecho y antes de hacer cualquier cosa llamé a la ambulancia.
- Mi amor, mi amor. ¿Me escuchas? –Pregunté mientras me cambiaba.- Pepe. ¿Me escuchas? Pepe, Pepe.
A medida que los segundos pasaban mi desesperación aumentaba, Pedro no dejaba de moverse para todos lados y ni siquiera me registraba.
Me largué a llorar de bronca, de no saber qué hacer. De no saber cómo ayudarlo.
Por suerte rápidamente llegó la ambulancia y se lo llevaron, yo fui con él.
En el trayecto le inyectaron varios calmantes y así lograron estabilizarlo.
Yo estaba en la sala de espera y él en la guardia, nunca salían a decirme nada y ya no sabía qué pensar ni en qué posición ponerme. Tenía miedo, mucho miedo. Ubiqué inconcientemente mis manos en mi panza y me aferré a ese bebito o bebita. Te necesitamos mi amor.
Por fin un médico salió de la habitación en donde estaba Pedro y se acercó a mí.
- Doctor. ¿Qué es lo que le pasó?
- Tranquila que no es nada grave a nivel físico.
- ¿Y qué fue?
- Un ataque de pánico muy severo.
-Suspiré.- Él, de vez en cuando, los sufre.
- Bueno, esta vez al suceder mientras dormía no lo notó entonces no hubo manera de controlarlo.
- ¿Y qué es lo que debe hacer?
- Por ahora se va a quedar en observación con varios calmantes. Le vamos a hacer una serie de estudios para descartar cualquier cosa, pero estamos casi seguros de que fue lo que le comenté.
- ¿Puedo pasar a verlo?
- Está muy sedado.
- ¿Dormido?
- No.
- ¿Entonces puedo pasar?
- Lo vamos a trasladar a otra sala primero.
- Bueno, está bien. Gracias.
Me alejé del médico y me serví un vaso de agua en uno de los dispenser del pasillo.
Al rato, estaba entrando a la habitación en donde estaba Pedro.
- Mi amor. –Corrí a él y no me importó nada, lo abracé como pude, apoyando mi cabeza en su pecho y largándome a llorar.-
- Hola hermosa. –Sentí que acarició mi pelo y sonreí.-
- ¿Cómo estás?
- Mejor, igual no entiendo que pasó.
- Estás súper sedado ahora.
- Me siento medio bobo. –Reí y me levanté.- No llores. –Secó mis lágrimas y yo le sonreí.-
- Me desperté porque te movías para todos lados, estabas todo transpirado y tenías los ojos para atrás. Fue horrible Pepe. –Hice una pausa.- El médico me dijo que fue un ataque de pánico.
- ¿Y ahora?
- Ahora estás bien, te dieron no sé cuántas cosas, pero te vas a quedar acá al menos hasta mañana, te van hacer un chequeo y no sé que onda. –Suspiré.- Fue horrible verte así.
- Tranquila, no llores que ya estoy bien. Tenes que cuidarte. ¿Sí?
- No me pienso mover de acá.
- No seas tonta Pau.
- No me voy a ir. –Me senté en la silla.-
- No quiero que te contagies nada.
- Pedro… -Busqué su mano y la posé sobre mi panza.- Vamos a estar con vos.
- Dale Pau, por favor.
- ¿Qué?
- Anda a casa.
- Pero acá no hay gente internada, o sea, sí pero como vos. No hay nada grave, a los graves los trasladan. No estamos en la clínica de siempre eh, es un instituto médico.
- Pero te podes contagiar cualquier cosa.
-Suspiré.- Me quiero quedar con vos.
- Pero te conviene ir a casa.
- Es muy tarde, no me voy a volver sola y sabes muy bien por qué.
-Suspiró.- No podes ser tan terca.
- Decime lo que quieras, yo me quedo. No te podes poner nervioso, asique no discutimos más.
- Te quedas si mañana cuando me dan el alta vamos al médico y te hace todo lo que te tenga que hacer.
- Nunca dije que no a eso.
- ¿Quedamos así?
- Sí.
- Okei. Ahora dame un beso.
Me acerqué a él y le di un beso.
- ¿Por qué no dormís un ratito?
- Si me haces mimos capaz pueda.
- Pero que demandante señor.
-Rio.- No seas mala.
- Nunca podría ser mala con vos. ¿Pero no te acordas de nada?
- Lo único que sé es que tengo un mal presentimiento.
- No me asustes mi amor, por favor.
- No, no quiero asustarte, pero es lo que me pasa. No sé.
-Suspiré.- Descansa.
Jugué con su pelo hasta que se quedó dormido y la realidad era que me había preocupado, salí de la habitación en donde estaba para comprarme algo salado, sentía la presión por el piso.
-
Me desperté después de un rato y los médicos me sacaron sangre y me hicieron un chequeo general, si todo daba bien aquel mediodía podría volver a mi casa.
Pero eso no era lo que me importaba en este momento.
Tenía una sensación muy fea en el cuerpo, algo así como la certeza de que algo malo iba a pasar y lo que más me desesperaba era no saber qué, porque si lo supiera quizás podría evitarlo.
Ahora no solo temía por mí y por Pau, sino que también por el embarazo, lo cual hacía todo mucho más desesperante.
Pau entró al cuarto y me dio un beso.
- ¿Cómo estás? –Preguntó.-
- Mejor. ¿Vos?
- Bien, me comí unas papas porque sentía la presión baja.
- ¿Pero ahora estás bien?
- Sí, no te preocupes. –Volvió a besarme.-
- ¿Te fijaste si acá podías atenderte?
- Sí, recién saqué un turno para las dos de la tarde.
- ¿Tan rápido?
- Sí, porque una mujer lo había cancelado y justo lo agarré yo.
- Buenísimo entonces.
- ¿Venís conmigo?
- Obvio que sí, no creo que después de esto vaya a trabajar. –Reímos.- Es más, ya debería haber entrado. ¿Hablas con Nan?
- Dale, ahora lo llamo.
- Gracias.
- No es nada. –Me dio un beso y salió.-
ay era mucha felicidad, espero el proximo
ResponderEliminarYa tenias que arruinarnos la felicidad -.- muy feo lo tuyo eh.
ResponderEliminartanta felicidad era raro.... espero el siguiente!
ResponderEliminarque paso ??? muy bueno el Cap, Cami !!
ResponderEliminarsalen de una y se meten en otra,ojala no sea nada lo del presentimiento
ResponderEliminar