Salí del baño y me preparé una ensalada, como para comer algo y me fui a acostar. Lo hice en ropa interior y me deslicé sobre sus sábanas, inhalé con fuerza y me impregné de su perfume. Lo necesitaba al lado mío, ahora.
Fue inevitable no llorar, lloraba porque lo extrañaba y lloraba por culpa. Más por culpa que por extrañarlo.
Era una persona tan especial que se merece algo mejor que yo. ¿Por qué se tuvo que enganchar conmigo? Quizás ahora estaría siendo feliz y no postrado en esa cama en donde no puede ni siquiera respirar solo.
Perdón mi amor, perdón.
A la mañana siguiente desperté y tenía más ojeras que la semana pasada cuando casi ni dormía.
Fue muy complicado salir de la cama, pero aún así lo hice. Necesitaba verlo.
Me duché y me lavé el pelo –que bastante asqueroso era.- y desayuné unas tostadas con un café con leche, me cambié y salí rumbo a la clínica.
-
Me despertaron las enfermeras para sacarme sangre.
- ¿Cuándo voy a poder comer? –Pregunté.-
- Quizás a la noche pueda cenar, es decisión del doctor. Lo estamos alimentando por la sonda.
- Lo sé… Gracias.
Suspiré y me dejaron solo.
Estaba inmerso en mis pensamientos cuando siento el picaporte abrirse. ¿Otro doctor?
Pero no. Sonreí al ver quien era.
- Hola Pepe. –Dijo entrando despacito.- ¿Cómo estás? ¿Te sentís mejor?
- Hola hermosa. Si venís a darme un beso capaz me sienta un poco mejor.
-Se acercó y me besó.- ¿Cómo pasaste la noche?
- Pude dormir un poco al menos.
- ¿Sí? –Y su mano comenzó a jugar con mi pelo.-
- Sí, igual si la cama sería de dos plazas y vos me haces estos mimitos, podría dormir mucho más.
-Sonrió.- ¿Queres dormir ahora?
- Dentro de un ratito, quiero estar un poco con vos. –Busqué su mano.- ¿Estuviste llorando?
- No.
- Te conozco.
-Rio.- Bueno, un poco.
- Un poco mucho.
- Perdón.
- No me gusta que llores.
- Me da mucha culpa todo esto.
- Hey… No. –Levanté como pude mi brazo y acaricié su mejilla.- No es tu culpa Pau.
- Sí, es mi papá.
- Yo daría la vida por vos un millón de veces.
- Sos un amor. –Suspiró.- Yo te insistí para que me acompañes y…
- Y vos no sabías como iba a reaccionar y menos mal que fui, si vos estuvieses en mi lugar todo sería peor.
- Sería lo que me merezco.
- No Pau, no. –Entrelacé mis dedos con los suyos.- No es tu culpa, sacate esa idea de la cabeza. Por favor. Te necesito fuerte y conmigo.
- Yo estoy con vos.
- Lo sé mi amor, lo sé. –Ella besó sentidamente mi frente y yo apreté su mano.- ¿Me prometes que no te maquinas más?
- Te prometo que lo voy a intentar.
- Mmm… Bueno, está bien.
- Esto es cualquiera, vos sos el que está mal acá.
- ¿Y? Vos también tenes el derecho a estarlo.
- Pero no pasa nada… Dale, descansa.
- ¿Te quedas haciéndome mimitos?
- Obvio que sí.
-Sonreí y cerré mis ojos.- No es tu culpa.
Sentí que volvió a besar mi frente y se quedó jugando con mi pelo hasta que por fin me quedé dormido.
-
Después de un rato, el médico abrió la puerta y yo salí.
- ¿Necesitaba verlo?
- ¿Se durmió, no?
- Sí, me dijo que no durmió mucho en la noche y…
- Entonces paso a verlo después, solo voy a revisar los aparatos.
El médico entró a la habitación y yo salí, volví a la misma silla de siempre y esta vez a mi lado había una chica llorando.
- ¿Puedo ayudarte en algo? –Pregunté.-
- Mi novio se está muriendo.
-Suspiré.- Pasé por lo mismo, estuvo una semana inconsciente… Tene fe de que todo va a salir bien. –Dije y tomé su mano.- ¿Queres que vayamos un rato al bar?
- ¿No te jode?
- Obvio que no, así nos distraemos un poco las dos.
- Gracias.
- No tenes nada que agradecer.
Pasamos un rato allí abajo y cuando, supongo que su mamá, la vino a saludar yo volví al piso donde estaba Pedro.
Me asomé por la ventanita y el doctor seguía allí dentro. Me estaba asustando.
- Doctor. ¿Cómo está?
- Tiene baja la presión y está anémico, pero sigue estable.
- ¿Y cómo van a revertir eso?
- Tranquila señorita, ya lo vamos a hacer. Él, en general, está bien. No se preocupe y si quiere, entre a estar con él.
- Está bien, gracias.
Otra vez entré a su habitación y esta vez lo encontré llorando.
- Pepe… ¿Qué pasa? –Dije acercándome a él, tomé su mano y acaricié su frente.- No llores. –Y sequé sus lágrimas.-
- No siento las piernas, es horrible. Me siento un nene.
- ¿Y se lo dijiste al médico?
- Sí, me dijo que es normal que recién ahora esté empezando a recuperar un poco la movilidad pero que eso va a tardar un tiempo.
- Entonces no te asustes.
- ¿Vos no sabes algo que yo no sepa, no?
- No Pepe, además lo que te pasó no tiene nada que ver ni con tus piernas ni con tu columna. Tranquilo, no llores.
- ¿Me tocas las piernas?
- A ver… -Comencé a tocar sus piernas.- ¿Lo sentís?
- Un poco.
-Me acerqué a sus pies y se los masajee.- ¿Y los pies?
- Un poco, también.
- Tranquilo entonces, con el tiempo vas a recuperar la sensibilidad.
- ¿Y vos vas a estar al lado de este inválido?
- ¡Pedro! No te digas así. Y sí, obvio que sí. Siempre voy a estar a tu lado.
- ¿Siempre?
- Vivir sin vos es como querer vivir sin oxígeno para mí.
-Sonrió.- Me cambiaste mucho. ¿Sabes? Anoche pensaba que antes me moría por tener el alta para salir a romper la noche y ahora quiero salir de acá para poder estar solo con vos. –Sonreí.- Llegar a casa, cuando sea y poder dormir a tu lado. Nunca creí que me iba a conformar con algo tan simple.
- Dormir anoche en tu cama y que no estés a mi lado me hizo desear lo mismo.
- Me quiero imaginar que cuando salga de acá, vos te instalas en mi casa al menos hasta que esté recuperado.
-Reí.- No te dejo suelto nunca más a vos, es más… Si queres puedo no renovar el alquiler este mes y me mudo a tu casa, así cuando vuelvas yo ya estoy ahí.
- Por favor, por favor.
-Sonreí.- Te prometo que lo voy a hacer.
Awwwww mas tierno el cap!!!
ResponderEliminarMe muero del amor!!
ResponderEliminarQue lindo capitulo Cami!! cuando se recupera Pepe??? jajajjaja
ResponderEliminarAww le dijo mi amor <3
ResponderEliminar