Al día siguiente me desperté y como debía ir al médico pedí que me pasen todo el trabajo a mi computadora, así podría hacerlo desde mi casa.
Fui al médico, solo por un chequeo y luego volví a mi casa. Pau seguía durmiendo, hecho que agradecí.
Preparé un café bien batido como sabía que a ella le gustaba y le compré dos facturas con membrillo y pastelera. Su desayuno preferido. Acomodé todo en una bandeja y fui hasta la habitación, dejé la bandeja del lado libre de la cama y me arrodillé a su lado, corrí el pelo de su cara y acaricié su cuello con mi dedo pulgar.
- Pau. –Susurré.- Buen día hermosa.
- Es imposible que sea un buen día, no me quiero despertar nunca Pedro.
- Hey, hey… -Besé su nariz.- Te traje el desayuno a la cama y pedí que me pasarán el trabajo al mail para poder quedarme todo el día con vos, por lo menos sentate en la cama.
- ¿Fuiste al médico?
- Sí, ya volví.
- ¿Y?
- Estoy bien y la que necesita de mimos ahora sos vos, asique. –Me senté a su lado e hice que se siente.- Mira el desayuno que te traje.
-Sonrió de costado y me besó.- Gracias. –Suspiró.-
- Nada que agradecer.
Paula buscó su celular y luego de prenderlo, lo revisó.
- No me respondió nada Pedro.
- Ya te va a responder, ahora la llamo yo. ¿Queres?
- Por favor.
- Si vos mientras desayunas.
- Está bien.
Besé su frente y me levanté, fui hasta el living. Intenté llamarla varias veces, pero el contestador saltaba al toque. Suspiré y volví a la habitación.
- No me atiende Pau.
- ¿Y qué puedo hacer? Tengo un mal presentimiento, de verdad.
- ¿Ella está en tu casa?
- Cuando nos vimos me dijo que estaba parando en otro lado, pero no sé donde.
- ¿Y si vamos ahí? Total, tu viejo no va a estar.
- ¿Vos me acompañas?
- Obvio que sí gorda.
- Gracias. –Me besó y terminó su café.-
- Me cambio y estoy.
- Dale, te dejo.
La esperé a Pau mientras se cambiaba y salimos del edificio. Ella seguía callada y estaba como ida, no sabía que hacer para que se sintiera mejor y me partía el corazón.
La abracé por el hombro mientras caminábamos hasta la cochera y le abrí la puerta del auto.
- Tranquila. ¿Sí? –Dije frenándola antes de que suba. Ella asintió con su cabeza, nos dimos un beso y nos subimos al auto.-
-
Tenía un mal presentimiento que me recorría de pies a cabeza, tenía pánico de que algo malo le hubiese pasado. Okei, sí, podría haber hecho las cosas un poco mejor, pero era mi mamá y acababa de descubrir que me había amado toda la vida.
En medio del viaje se me hizo imposible no derramar un par de lágrimas y creo que fue uno de los viajes más interminables de mi vida. Quería desaparecer, no soportaba esta situación.
Por fin llegamos, la reja estaba abierta lo cual me asustó demasiado.
Sentí la mano de Pedro unirse a la mía y lo seguí, no sabía muy a donde estaba yendo.
Abrió la puerta de entrada y lo poco que había estaba todo desordenado.
- Tengo miedo Pedro. –Dije temblando.-
- ¿Queres quedarte acá y yo entro?
- No, ni loca me quedo sola.
- Veni. –Tomó más fuerte mi mano y seguimos caminando.-
Al estar en el piso de arriba, él entró a mi cuarto y yo al de mis viejos y vi lo último que hubiese querido ver en mi vida.
Corrí a Pedro y lo abracé, desarmada como nunca.
- La mató Pedro, la mató.
- Salgamos de acá Pau.
Pedro me llevó hasta la puerta de mi casa y sin dejar de abrazarme llamó a la policía. Nos sentamos en la vereda y yo no podía dejar de temblar ni de llorar.
- Listo, ya está. Terminó de cagarme la vida. –Dije escondiendo mi cara en mis rodillas.- Es la mierda más grande. No puedo más Pedro, no soporto más. Es demasiado para mí.
Sentí que me abrazó por la espalda y posó su mentón sobre mi hombro.
- No estás sola chiquita. –Suspiré.- Yo estoy acá con vos y te prometo que vas a salir de esto. –Me abrazó más fuerte.- Vos vas a ser feliz hermosa. Te lo juro.
- Mató a mis papás. ¿Lo entendes?
Él no dijo nada y me apoyé contra su pecho, corrió el pelo de mi cara y me abrazó. Y así nos quedamos hasta que vino el patrullero.
Hicieron mil trámites y cosas de las cuales agradecí que Pedro se encargara mientras yo seguía sentada en el cordón de la vereda, intentando procesar todo lo ocurrido desde que había leído la carta. Era demasiado para un solo ser.
Intentaba respirar y ni siquiera eso podía.
- Pau. –Posó su mano sobre mi espalda.- ¿Vamos?
- ¿Ya nos podemos ir?
- Sí, veni. –Me dio la mano y me ayudó a levantarme.-
- Llevame a casa, por favor. –Él asintió con su cabeza, me besó y fuimos hasta el auto.-
Me dejé caer en el asiento del acompañante e intenté que el aire entrara en mis pulmones.
- Abrazame porque me desarmo. –Supliqué, Pedro me abrazó y necesitaba que lo hiciera por eternas horas.-
- Siempre te voy a abrazar mi amor.
Cerré con fuerza mis ojos e inhalé el olor de su piel, él era lo único capaz de hacerme sentir un poquito mejor.
- ¿Me explicas qué carajo hago?
- Transitarlo Pau, no hay chance.
- Es demasiado.
- Lo sé, lo sé. –Besó mi hombro. Quise separarme de él, pero no me dejó.- No mires mejor.
- ¿Qué pasa?
- No mires, te vas a poner peor en vano.
Escondí mis ojos en su hombro y sentí que me abrazó más fuerte.
- ¿Se la están llevando?
- Sí, le van a hacer una autopsia.
- ¿Para qué? ¡Si es obvio que la mató él!
- La fiscal tiene que constatarlo Pau, no te preocupes.
- Sacame de acá.
-Se separó de mí y me besó, luego secó mis lágrimas y chocó mi frente con la suya.- Trata de estar tranquila.
- Hago lo que puedo.
- Ya lo sé. –Me besó y arrancó.-
Ay no pobre Pau!!
ResponderEliminarQue mierda que es el papa de paula...
ResponderEliminarLa pegue, q hdp q es.......
ResponderEliminarAy! que triste este capítulo! El tipo ese es un HDP, ojalá se pudra en la cárcel!
ResponderEliminarTristisimo esto, pobre Pauli, bastaaa!
ResponderEliminarAyyy nooo Camilaaaa me rompiste el corazon!!! Pobre Pau y que HDP el forro esteee :(
ResponderEliminarPobre Pau! Tu novela cada dia se pone mejor!!! :D
ResponderEliminarAy no te puedo creer!!!! Pobre pau!!! mimiroxb
ResponderEliminarQué triste... Excelente escritura. Padre hijo de puta y el de Pau
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