viernes, 17 de abril de 2015

115.

Paula estaba en el balcón, con sus manos sobre la baranda y yo venía de ordenar la cocina.

La sorprendí abrazándola por la espalda y besé su hombro.

- Nunca te voy a dejar, pase lo que pase.
- ¿Escuchaste?
- Sí.
- Era algo privado Pedro. –Se soltó de mí.- ¡Sos un metido! –Y salió corriendo, se encerró en la habitación y quería desaparecer.-

Ármenme de paciencia, por favor.

- Pau. –Dije golpeando la puerta de la habitación. Abrime, por favor.
- ¡Andate Pedro! Quiero estar sola, lo merezco.
- Amor, dale. No digas boludeces.
- Te dije que quiero estar sola.
- Quiero que me escuches.

- No me interesa escucharte.

No respondí y me senté en la puerta, en algún momento iba a tener que salir.

Ella pasó una notita por debajo de la puerta.

“No quiero arruinarte la vida Pedro, yo no voy a poder mejorar nunca. ¿Te diste cuenta que solo fueron momentos y que después todo desaparece? La felicidad no está hecha para mí.”

“Yo sé que estás pasando un momento de mierda, pero no tenes que ser así de pesimista. Vas a poder salir, yo te prometí que íbamos a ser felices.”

“No prometas cosas que no vas a poder cumplir.”

“¡Qué poca fe me tenes che!”

“No tengo nada en este momento.”

“Me tenes a mí.”

“¿Por cuánto tiempo?”

“Para siempre.”

“¿Y si nunca salgo de acá?”

“Vas a salir porque sos la mujer más fuerte que conocí.”

“¿Dónde me ves fuerte?”

“Superaste cosas que muchas no superarías jamás.”


Y no respondió, asique le mandé otra.

“¿Me abrís?”

-

Destrabé la puerta y me acosté en la cama antes de que Pedro entrara, ya estaba en pijama.

Entró y cerró la puerta, estábamos a oscuras. Pedro se acostó frente a mí.

- Ya sé que no tengo el perfil de hombre más tierno sobre el planeta o que no soy el hombre más paciente, pero eso no quita que no entienda por lo que estás pasando y que no pueda acompañarte y esperarte hasta que estés bien.
- No es que no te tenga confianza a vos. No me tengo confianza a mí.
- ¿En qué sentido?
- En mejorar. Siento que se me cayó el mundo encima.
- De a poco vas a poder correr todos los escombros, yo te voy a ayudar.
- Por favor, porque no puedo sola.
- No estás sola, ya te lo dije.
- ¿Pero qué se supone que tengo que hacer? No entiendo nada.
- Transitarlo, pasarlo.
- No soporto la realidad de que él me haya robado la posibilidad de tener una familia y crecer como una nena normal.
- Duele, pero el pasado no lo podes cambiar.
- Lo sé.
- Entonces no te enrosques en eso. Las cosas son así, de a poco las vas a aceptar.
- Eso espero.
- Vas a ver que sí.
-Suspiré.- Mi vieja casi ni te conoció, pero me confió a vos.
- Y no la voy a defraudar.
- ¿Y en la parte de que tengamos una familia que nos haga felices?
- ¿Podemos hablarlo dentro de unos años?
-Reí, sin ganas.- Sos un tarado.
- Pero te saqué una sonrisa.
- Gracias. –Lo besé.-
- Nada que agradecer. –Sonrió y secó las lágrimas de mis mejillas.- ¿Dormimos?
- Si puedo.
- ¿No queres tomar algo para dormir?
- ¿Algo como qué?
- Tengo relajantes, para cuando tengo ataques.
- No me va a servir de nada tapar el dolor por un rato.
- No es tapar el dolor, te va ayudar a que puedas descansar.
- ¿Vos decís?
- Sí, dale. ¿Te lo traigo?
- Bueno, está bien.

-

Me cambié para dormir y Pau se tomó aquella pastilla. Me mantuve despierto hasta que ella pudo dormirse y caí muerto a su lado. No daba más.

Al día siguiente no podía zafar del laburo, asique le dejé una notita sobre mi almohada.

“¡Arriba mi amor! Buen día.
*Mandame un mensajito cuando te levantes así te llamo.
*Levantate al menos cinco minutos de la cama.
*Voy a tratar de volver lo más temprano posible, igual ya hablé con Zai para que pase un ratito a la tarde y te haga compañía.
*Si te llaman de la fiscalía avisame que yo hablo con ellos, no te preocupes.
*Te dejo un abrazo fuerte y un millón de besos.
*Te amo.
*PD: Levantate, dale.”

“Acabo de despertarme Pepe.”


- Conversación telefónica -

- Hola mi amor.
- Hola Pepe.
- ¿Cómo estás? ¿Te levantaste un poquito mejor?
- Sigo en la cama.
- Prometeme que te levantas al menos un ratito hoy.
- Lo voy a intentar. Entre las pocas ganas y el frío.
- Bueno, está bien. No te levantes, pero al menos hace algo.
- Eso capaz.
- Mejor así.
- No quiero joderte, estás trabajando.
- No me jodes y siempre que necesites algo, me hablas al wap. ¿Sí?
- Sos tan lindo. –Hizo una pausa.- ¿Para qué van a llamar de la fiscalía?
- No deberían por qué llamar, yo les pasé mi número.
- ¿Pero por qué?
- Por la investigación Pau. A la noche te cuento bien.
- Está bien.
- ¿Qué vas a hacer ahora?
- Estaba por irme a buscar un vaso de agua.
- Come algo también.
- Bueno Pepe.
- No me digas así como si fuese un pesado. –Hice una pausa.- Me llama mi jefe Pau.
- Anda, no pasa nada.
- Cuando pueda te vuelvo a llamar.
- Gracias, de verdad.
- ¡Deja de decir gracias!
- Qué tengas un buen día.
- Vos también Pau, dentro de lo posible.
- Un beso grande.
- Un beso.

- Fin de la conversación telefónica -

4 comentarios:

  1. Hermoso capítulo. Triste por Pau, pero Pedro un tierno. Espero que ella pueda salir de esto.. Aunque confío en vos en que lo va a hacer, jajaja. Gracias por este cap extra!

    ResponderEliminar
  2. Tan tierno Pepito ♥ Me encanto el capitulo ♥♥♥

    ResponderEliminar