- Pau. –Susurré.- Te quedaste dormida en el sillón. ¿Queres ir a la cama? –Ella asintió vagamente con la cabeza y yo la alcé para llevarla hasta el cuarto.-
La dejé sobre la cama y la tapé.
- Descansa amor, me voy a trabajar. ¿Sí?
Ella volvió a asentir y yo me fui.
-
Acababa de llegar de tirar las cenizas de mi mamá un lugar que ella amababa, el Tigre.
- Ya está. –Dije y me senté sobre el sillón.- Ahora solo falta que se muera adentro de la cárcel.
- No va a molestarte más.
- Eso espero. –Suspiré y tiré mi cabeza hacia atrás.- Ya pasó una semana y todavía no termino de digerirlo.
- El tiempo ayuda en eso.
- Lo sé.
- ¿Queres que hagamos algo?
- ¿Siesta?
- Bueno, dale.
Fuimos juntos hasta la habitación y allí nos quedamos dormidos.
Sí, últimamente trataba de evadir el tiempo durmiendo. Necesitaba que pasará el tiempo suficiente como para poder pensar en otra cosa, sino, seguiría durmiendo.
Desperté y no quise abrir mis ojos, quería volver a dormir. Pedro lo impidió. Sentí sus manos deslizarse sobre mi vientre y suspiré.
- ¿Puedo? –Preguntó.-
- Por favor. –Supliqué y él continuó, sonreí y dejé que haga.-
Sus manos se encargaron de quitar mi remera rápidamente y casi sin darme cuenta, lo sentí a él sobre mí. Y como tanto amaba, se sumergió en mi cuello y lo humedeció con sus besos mientras yo lo abrazaba por la cintura y suspiraba en su oído. Definitivamente sabía qué era lo que necesitaba.
De a poco mis pensamientos malos fueron desapareciendo y lo único que existía en mi mente era él. Él y yo para ser más precisa.
Sus besos recorrieron la ruta de mis clavículas y bajaron por mi esternón hasta aquel lugar tan preciado por él, se deshizo de mi corpiño rápidamente y esta vez se sumergió allí.
Sus besos me recorrieron de punta a punta y se lo agradecí infinitamente.
Creo que volví a sentirme persona y a sentirme mujer. Con sus besos logró reconstruir mi ser tan desarmado. Sí, él todo lo podía.
No me di cuenta cuando fue, pero ambos estábamos completamente despojados de nuestras ropas y mi cuerpo temblaba. Él me hacía temblar.
Sentí que buscó mi mano y la apretó, sonreí y yo también lo hice.
-
Una semana era casi una eternidad, mi mano se había reencontrado con su espalda mientras ella abrazaba su almohada y mantenía sus ojos cerrados.
- Gracias, fue la primera vez en esta semana que pude despejarme de todos aquellos pensamientos horribles.
- Te despejo cuando quieras.
-Rio.- No podes ser tan calentón.
- Vos porque no te miras con otros ojos.
-Volvió a reír.- ¿Con qué otros ojos queres que me mire?
- No, no sé. Fue una manera de decirte que sos un infierno.
- Gracias, supongo. –Reímos y nos besamos.- Pepe.
- ¿Qué?
- Quiero estar con vos para toda la vida. –Dijo y cerró sus ojos.- Sos lo único que necesito. Estoy rota, sí. Muy rota, pero vos sos el único capaz de unir todos esos retazos.
- Me matas de amor, me matas. –Dije y la acerqué a mí para besarla.- Nunca creí que iba a tener la necesidad de pasar toda mi vida con una mujer, pero claramente vos llegaste a mi vida a romper todas mis estructuras. –Sonrió.- Me gusta verte sonreír.
- A mí me gusta que me hagas sonreír.
- A mí me gustas vos.
- Y vos a mí no me gustas, me encantas. Me volves loca.
- ¿Muy loca?
- Muy.
- Me encanta. –Volvió a sonreír y nos besamos.-
- Me cambiaste mucho vos.
- Y vos me cambiaste a mí.
- Estamos a mano.
- Mmm… Puede ser. –Reímos.-
- Me muero de hambre.
- ¿Queres seguir comiendo?
-Rio.- Sos un pelotudo. Ahora por eso pedís helado.
- Okei señorita, a sus órdenes.
- ¡Sí! –Dijo festejando.- Punto para Paula.
- Sos una boluda.
- Una boluda que consiguió lo que quería, dale. Anda a pedir y vestite para recibirlo.
-Reí.- ¿Queres que vaya con esto al aire?
- No seas guarango Pedro Alfonso.
- Okei, okei. –Me levanté y me cambié.- Vos quedate así que no me molesta.
- ¿Nunca te vas a cansar?
- Jamás.
- Okei, al menos me voy haciendo la idea. –Reímos.-
“Eres una luz en mi todo se transforma aquí cuando estás.
Los miedos quedaron atrás, siento que vuelvo a respirar y sanar las heridas que no ves.
Con tenerte así haciéndome sonreír, ya no hay palabras para decir.
Quedate aquí desde el principio hasta el fin. Subete a mi balcón bajo este cielo salvador.
Con mirarme descubrís cuando estoy cerca de ti lo que soy…
No me dejes sin tu amor.
Cuando sienta que todo acabo, cuando abrace la desilusión… En tu mirada no habrá dolor."
-Eso siento por él. Eso siento por Pedro.
Esa canción describe a la perfección todo lo que él significa en mi vida, todo lo que cambió en ella.
Él me hace sonreír aunque esté en el peor momento de todos.
Él me besa y me recuerda que estoy viva.
Desde el principio hasta el fin. Eso era todo lo que necesitaba, tenerlo conmigo para siempre. Como sea y en la circunstancia que sea, no me importaba si era en la casa más lujosa de todo Buenos Aires o si vivíamos de la caza y de la pesca. No me interesaba porque lo único que me mantenía viva era él, él en todas sus maneras y facetas.
Pedro era el hombre de mi vida, de todas mis vidas. Era mi hombre y no cabía duda de aquello.
Nunca supe que era el amor (y quizás hoy tampoco lo tenga del todo claro) pero sé que el amor es lo que siento por él, no hay dudas de que tenerlo cerca me hace bien.
No hay dudas de que sus besos son capaces de sanar cualquier herida, de que sus brazos pueden salvarme del abismo y que sus palabras son las que tengo que escuchar para seguir el camino.
Todavía estaba triste, obvio que lo estaba, pero él logró regalarme ese momento de felicidad que volvió a llenarme. Que me hizo renacer una vez más.-
“Todos nacemos únicos, importantes. Todos nacemos para amar y ser amados, para equivocarnos, sufrir y siempre RENACER.”
----------
https://www.youtube.com/watch?v=a4WlPK_DNUU Cielo Salvador - Lali Espósito.
Y la última frase también es de Lali, es la que le dio nombre a la novela. ☺
Y la última frase también es de Lali, es la que le dio nombre a la novela. ☺
Lindo, hermoso, bello capítulo. Tierno sobre todo, gracias por escribir así!!
ResponderEliminarMe encantó el capítulo!!
ResponderEliminarMe encantoo ♥♥
ResponderEliminarMe encanto el cap y ame la frase final ! mimiroxb
ResponderEliminar