domingo, 19 de abril de 2015

118.

Volví de trabajar y Pau estaba en la cama.

- No me digas que te pasaste el día en la cama.
- Sí y no tengo intención alguna de levantarme. -Dijo de mala manera.-
- Bueno, bueno. Yo no te hice nada.
- Me estás hablando mal porque no me levanté.
- ¡Hey! -Me acosté a su lado.- No te lo dije mal. ¿Puedo acercarme o me vas a pegar?
- No seas boludo. -Dijo acurrucándose.-
- ¿Te abrazo?
- Por favor.

La abracé después de besarla y ella suspiró.

- ¿Qué pasa?
- Me siento mal.
- ¿Te duele algo?
- El alma.
- Ay chiquita, veni. -La abracé contra mi pecho y ella inmediatamente se largó a llorar.-
- Sh. 
- Pasó una semana y me siento igual.
- Es muy reciente.
- Se me hizo una eternidad.
- Ya sé, ya sé. -Besé su cabeza y cerró sus ojos.-
- ¿Qué se hace?
- ¿No seguiste con lo del guion?
- Eso es una gilada que me sirvió para despejarme ese día.
- No es una gilada.
- Sí Pepe, es un delirio.
- Todo empieza con un delirio. ¿O alguna vez la idea de estar juntos no fue un delirio?
- Es distinto.
- Es el ejemplo más cercano que se me ocurrió.
- Es incomparable.
- Si vos decís.
- Sí, yo digo. Uno cada mil puede dirigir su película.
- ¿Y vos por qué no vas a ser esa una?
- Porque nunca me pasa nada bueno.
- Gracias por lo que me toca.
- Vos sos la excepción que confirma la regla.
- Arreglala ahora, dale.
- No tengo ganas de discutir ni en joda Pedro.
- Está bien, perdón. –La abracé más fuerte.- ¿Y de qué tenes ganas?
- De que me abraces.
- Te estoy abrazando.
- Pero más fuerte.
- ¿Así? –Pregunté apretándola y ella rio.-
- Cuando me abrazas es el único momento en el que la soledad fluye un poco.
- Entonces te abrazo las veinticuatro horas del día.
-Sonrió.- Sos tan tierno. –Besó mi pecho.-
- Vos sos tierna. –Nos besamos y sequé sus lágrimas con mis dedos.- ¿Hacemos algo? Dale.
- ¿Algo como qué?
- Mmm… ¿Salimos a comer?
- Ni ganas Pepe.
- Dale, así salís un poco.
- Es que justamente es de lo que no tengo ganas, de salir. Hace frío además.
- Pasa que mi otra propuesta es algo indecente.
-Ella rio.- ¿Qué está pensando esa cabecita?
- Un hidromasaje los dos juntitos.
- Nos ponemos malla y listo.
-Reí.- Vamos a mojar la malla al divino botón.
- ¿Todo el tiempo?
- Todo el tiempo, me volves loco. –La besé.- Igual, no me enojo si no aceptas.
- Acepto igual. –Sonreí y la besé.-

Entré al baño y ella ya estaba tapada por la espuma.

- Amo esto. –Dijo cerrando sus ojos.- El agua calentita, los masajitos.
- ¿Sí?
- Sí.
- ¿Entonces me voy?
- No, venís conmigo.
- Okei, okei. No me puedo resistir.

Me metí en el hidromasaje con ella, nos acomodamos, sentados enfrentados con nuestras piernas estiradas.

- Pepe. ¿Te puedo preguntar algo y que me respondas con total sinceridad?
- Sí.
- ¿De verdad crees que voy a poder superar todo esto?
- Yo creo que sos una mujer muy fuerte que puede atravesar cualquier obstáculo.
-¿Cualquiera?
- Sí amor. Yo no me bancaría ni la mitad de lo que te pasó.
- Vos tampoco tuviste una vida fácil.
- ¿Y no será por eso que estamos juntos?
- ¿Con qué propósito?
- Aprender a superar las adversidades juntos.
-Sonrió.- ¿Vos decís?
- No sé, es una conclusión que puedo sacar.
- Puede ser.
- Si vos no hubieses sido así de misteriosa cuando te conocí, no sé si me hubiese enganchado. Te soy completamente sincero.
- Y si vos no hubieses sido así de difícil, creo que tampoco.
- ¿Ves?
- ¿Vos decís que el destino nos unió?
- Yo no creo que allá sido el destino.
- ¿Una casualidad?
- No te rías con lo que te voy a decir.
- ¿Cómo me voy a reír tarado?
- Mis viejos y tu viejo.
-Sonrió.- Es lindo creer eso.
- Creamos en eso entonces. ¿Quién no los impide?
- Nadie.
- Y yo creo que deberíamos celebrar esta unión.
- ¿Podes parar un segundo? Estabas siendo tierno.
- Puedo seguir siéndolo. –Dije acercándome a ella.- Puedo llenarte el cuello de besitos tiernos. –Ella rio y yo me senté a su lado. Mis manos acomodaron su pelo para que no interrumpa mi plan e hice lo que le dije.-
-Me abrazó por el cuello.- Te odio por ser así.
- ¿Así cómo?
- Te lo dije mil veces, adictivo. ¡No puede ser que hagas tanto en mí tan solo con besos!
- Soy tu paraíso, deberías agradecer tenerlo tan cerca. –Dije y mordí su oreja.-
- Modestia a parte vos.
- Obvio. –Y le mordí el hombro.-
- No seas forro.
- Vos no seas forra conmigo. –Reímos y nos besamos.-
- Solo dije una realidad.
- La única realidad es que nos amamos. –Dije y besé su nariz.-
- Muchísimo. –Nos besamos.-
- Entonces no peleemos por idioteces. Digo, me parece que es una situación para no desaprovechar.
- Si el agua se calienta un poco, no.
- La calentamos nosotros ahora.
-Rio.- Sos tan guarango.
- Una vez dijiste que amabas mi parte guarra.
-Rio.- Pero a veces te vas de mambo.
- Okei, okei. ¿A ver cómo ser más tierno? Ahora nuestra piel calurosa la calienta.
- Además de guarango pelotudo.
- ¿Pelotudo yo?
- Sí, vos.

No le dije más nada y le comí la boca, no la dejé si quiera respirar.

- Vas a ver como este pelotudo te lleva al cielo.
-Rio.- Que calentón que sos.
- Sí, en todos los sentidos de la palabra. –Y marqué un chupón en su hombro.-
- Sos terrible che. –Y me hizo lo mismo.-
- Mira que podemos terminar muy mal.
- No tengo nada que perder.
- Yo tampoco.

Sonreímos y besándonos nos sumergimos debajo del agua. Sus piernas rodearon mi cintura y nuestros cuerpos se unieron más de lo que físicamente podían.

4 comentarios:

  1. Jajajaj el Pedro guarro es lo mas tmb! Siempre comento que amo al tierno, pero este tambien me.gusta.

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  2. Ay, ay camila que atrevidaa jajajajaja muy bien escribís!!! gracias por el extra

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  3. Coincido c joha jajajajja el tierno es lindo pero el guarro me mata se pasa jajajajaja

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  4. Que lindo capitulo!!!! me gusta el pepe lindo y guarro jajjajajajja

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