Viernes por la noche, era tarde y aún Pedro no había llegado. No quería que nada arruine nuestro sábado juntos.
Sonó mi celular y atendí.
- Conversación telefónica -
- Hola Pepe. ¿Seguís en el laburo?
- Me vas a matar.
- ¿Qué pasó?
- Nos acaba de salir un congreso, salimos en un par de horas y volvemos el domingo temprano.
- Bueno, está bien. –Suspiré, intentando no mostrarme mal.- Es tu trabajo.
- Pero teníamos planes juntos.
- Los podemos dejar para el otro finde, es tu laburo Pepe.
- Perdón, de verdad.
- No pidas perdón tonto.
- Ahora voy a casa a prepararme algo de ropa y te lleno de besos.
- Te espero.
- No me quiero ir.
- ¿Y no puedo ir con vos?
- Pregunté, pero no.
- Bueno Pepe, no podemos hacer nada. Ya está.
- Me da bronca.
- A mí también. ¿Pero qué podemos hacer?
- Sí, ya sé. –Hizo una pausa.- Estoy saliendo de la oficina.
- Veni rápido así me podes dar algunos besos más.
- Te lo prometo.
- Fin de la conversación telefónica -
Okei. ¿Quién iba a pasar un fin de semana de mierda? Exacto, yo.
Pepe llegó e intenté hacer como que nada pasaba, pero me conocía mucho.
- No te pongas mal. –Dijo mientras armaba su bolso.- No te vas a quedar sin escapadita romántica.
- No es eso Pepe. –Suspiré.- Es que voy a estar sola y eso me preocupa.
- ¿Zai no está acá?
- No.
-Se agachó frente a mí ya que estaba sentada sobre la cama. Tomó mi mentón e hizo que lo mire.- Podemos hablar por Skype y… -Se acercó a mi oído.- Hacer cositas por ahí.
-Reí.- Me convences siempre vos eh.
- No quiero que estés mal. ¿Me prometes que lo vas a intentar?
- Sí, te lo prometo.
- Así me gusta.
Y se tiró sobre para mí, para besarme.
- No calientes la pava si no vas a tomar el mate. –Dije y él rio.-
- Tenes razón. –Se levantó y me dio la mano para que también lo haga.- Pero necesito unos besos.
- Yo también.
Pasamos un rato lleno de besos y mimos hasta que él debió irse y yo me quedé sola.
Intenté ponerme a hacer cosas, aunque ya era tarde y esa noche rápidamente me dormí.
Al día siguiente me levanté y me moría del dolor de ovarios y fue en ese momento en el que se me ocurrió mirar la fecha. ¡Tenía una semana de atraso! ¡Una semana! ¡Siete días! ¿QUÉ?
Entre en pánico, así de simple y crudo. Pánico.
Existía la posibilidad de que debido a todo lo que me pasa anímicamente se haya atrasado mi menstruación pero también existía la otra posibilidad que ni siquiera me animaba a nombrar.
Caminé por largos minutos de una punta a la otra del departamento con mi jogging, mis garras de peluche en los pies y una remera que daba pena. No sabía qué hacer.
Bueno, en realidad sí sabía qué hacer. ¡Pero me daba pánico!
Después de comer algo me dispuse a bañarme e intentar relajarme. En bata fui hasta la habitación y me quedé en ropa interior frente al espejo de cuerpo entero, me miré y me re contra miré, estaba incluso más flaca que antes. ¡Era una locura pensarlo!
Me daba miedo por mí, definitivamente no estaba en un momento apto para eso y además era muy chica aún, pero también me daba miedo por él. Miedo no, pánico. Yo creo que si pasa lo que no quiero que pase se va a enojar y no quiero, no quiero perderlo. No estamos preparados y mucho menos él.
Caminé hasta la farmacia y me compré un Test, volví a mi casa y lo dejé sobre la cama.
Sonó mi celular.
- Conversación telefónica -
- Hola Pepe. –Dije tratando de evadir mi nerviosismo.-
- Hola hermosa. ¿Cómo andas?
- Todo bien. ¿Vos?
- Bien. No te escucho bien a vos igual.
- Estoy un poco dormida, es eso.
- ¿Dormiste anoche?
- Sí, me dormí un ratito después de que te fuiste.
- ¿No me mentís?
- No amor. –Suspiré.- Es que tengo sueño, hoy seguro duerma toda la tarde.
- Aprovecha entonces.
- Definitivamente. –Reímos.- ¿Vos qué onda?
- En un rato es la primera conferencia y a la noche hay un lunch temprano asique podemos conectarnos si queres.
- Por favor.
- Quedamos en eso entonces.
- Genial.
- Te dejo Pau que me tocan la puerta.
- Anda tranquilo. ¡Pero ojito eh!
- Tengo ojos solo para vos.
- Eso espero.
- Te lo juro.
- Lo sé tonto, te jodo. Anda.
- Un beso mi amor.
- Otro para vos bonito.
- Fin de la conversación telefónica -
Todo lo que había en la casa éramos el test y yo. El resto no existía.
Caminé de un lado al otro de nuevo con la cajita en mis manos, dudando hasta de mi propio nombre. (No, no exagero).
Tomé casi un litro de agua para poder ir al baño y en el transcurso de esperar las ganas creo que somaticé todos los síntomas juntos: me sentí mareada, tenía mucho sueño y nauseas.
En realidad… ¡Espero que sea somatización!
Esperar a que me den ganas de ir al baño era como esperar que Plutón y el sol se junten más o menos. Interminable.
Puse música e intenté relajarme sin dejar de caminar, pero fue en vano.
Busqué mi celular e intenté distraerme en Facebook. También en vano.
Fui al baño y esperé allí, me hice el test y lo dejé del otro lado de la puerta. Sí, porque yo volví a mi caminata.
Creo que fueron de los minutos más eternos de mi vida. ¡Tanto iban a durar diez malditos minutos!
Me moría de miedo, de pánico y de terror. Me temblaba el cuerpo entero y me transpiraban las manos.
Sería una noticia hermosa. ¡Pero no ahora!
Ay Camila, sabía que nos ibas a dejar con la duda. Hay posibilidad de que subas otro? No juegues con mi ansiedad que esta a mil! :/
ResponderEliminarQue capitulo!!!!! Me gusto mucho pero me dejaste con la intriga!!! Jajajaja y mas con los adelantos! Jajajaj
ResponderEliminarPor favor subi otrooo
ResponderEliminarCamilaaa, me encanto el caps!!
ResponderEliminarSubi otro Camila!! Por favor, que intriga dejaste!
ResponderEliminarSerá???? no nos dejes con esta intriga!!!!
ResponderEliminarme niego a que dejes el capitulo ahí #maldad
ResponderEliminarNo nos podes dejar así!! Me encantó el cap
ResponderEliminarNo te puedo creeeeeer!!! No lo podes dejar ahí!!!! Estas jugando con nuestro nivel de ansiedad jaja mimiroxb
ResponderEliminarTe odio por dejarme el capitulo ahi Camila!!!!!!!!!!
ResponderEliminarsiii espero que den dos rayitas
ResponderEliminar