Desperté y sonreí muy sinceramente al verla a mi lado. Ella dormía muy tranquila, tapada hasta los hombros y desnuda por debajo de las mantas, su boca esbozaba una pequeña sonrisa que me contagió.
Me levanté y fui al baño para afeitarme un poco, esa maquinita ya no tenía filo, asique abrí el tacho de basura para tirarla pero me encontré con algo que claramente no esperaba encontrar.
Me agaché a buscar el test y suspiré al ver que era negativo, pero aún así me enojaba que no me lo haya dicho.
La escuché levantarse y suspiré, la puerta estaba abierta asique ingresó.
- Buen día mi amor. –Dijo queriendo besarme y yo me corrí.-
- ¿Qué es esto Paula?
- Un test, pero dio negativo.
- ¿Por qué te lo hiciste?
- Porque tengo un atraso, pero debe ser por la situación de angustia y…
- ¿Segura?
- ¡Sí! ¿No ves que dio negativo?
- ¿Y por qué no me dijiste nada?
- No quería que te enojes.
- Me enoja que no me lo hayas dicho.
- Bueno, perdón.
- Perdón un carajo. –Tiré el test y salí del baño.-
- Pedro, para.
- Dejame solo.
- ¿Qué te pasa?
- ¿A vos qué te pasa? ¿Si daba positivo me lo ibas a decir después?
- No estabas…
- ¿Y no me lo podías decir?
- No quería que te enojes, ya te lo dije.
- ¿Por qué creías que me iba a enojar?
- Porque cuando te cayeron con la posibilidad te querías morir.
- Era una circunstancia distinta.
- Pero siempre decís que te gustaría más adelante.
- ¡Pero igual Paula!
- Perdón.
- No se arregla con un perdón. ¿Me crees un ogro?
- No digas boludeces Pedro.
- ¡Vos no las hagas entonces Paula!
- Perdón, no quise preocuparte.
- Andate Paula, dejame solo.
- No te enojes.
- Ya estoy enojado. ¡Creíste que era un ogro que hubiese rechazado un hijo tuyo!
- No es eso Pedro. Yo tampoco quería que dé positivo eh, no ahora.
- ¿Y lo hubieses abortado?
- ¿Qué pelotudes decís?
- No sé, capaz lo abortabas sin avisarme.
- Sos un pelotudo. –Y se fue.-
Me dejé caer en el sillón y allí me quedé por un largo rato.
La escuchaba llorar del otro lado de la pared, ella estaba en la otra habitación, pero no daría el brazo a torcer. ¿Quién se cree que soy? ¿Un sin corazón?
-
Me dejé caer en el suelo y me desarmé llorando.
- No hagas que se quiebre la confianza que tenemos porque no me quiero mandar una cagada.
- ¿Queres irte con otra? ¡Anda! –Respondí enojada.-
- Tuve a Natalia como a un mosquito en todo el congreso y me porté como un rey. ¿Sabes por qué? Porque no quiero que se rompa esto que tenemos, porque esto que tenemos me salvó.
- A mí también.
- ¿Y entonces por qué la cagas?
- No creí que te ibas a enojar así. No te lo dije por teléfono para no preocuparte y anoche casi ni hablamos.
- ¿Ahora es culpa mía por haber querido un reencuentro?
- No dije eso. Interpretas lo que queres.
-Se sentó frente a mí.- No hagas giladas.
- Perdón, me equivoqué.
- Mucho.
- Bueno, te estoy pidiendo perdón.
- ¿Podes no esconderme más nada?
- No te escondo nada, esto se dio así. Perdoname, de verdad.
- No quiero lastimarte y si algo pasa entre nosotros tengo miedo de que pase. ¿Entendes?
- Perdón, de verdad.
- ¿Estás segura de que no estás embarazada?
- Supongo, me suele pasa de no indisponerme por situaciones de stress y tengo todos los síntomas de que me está por venir, por eso anoche me dolía la cabeza.
- ¿Puedo confiar en vos?
- Sí Pedro.
- Bueno. –Y se levantó.- Necesito caminar un rato, me voy.
- Está bien, pero no te olvides de que te amo. –Y se frenó en la puerta.-
-Se dio vuelta.- Yo también te amo. –Suspiró.- Y obvio que me gustaría tener hijos con vos. –Sonreí y se fue.-
Cuando escuché la puerta me levanté y busqué algo de ropa para meterme en el baño.
Me bañé tratando de que el agua me tranquilizara pero fue en vano y terminé metida en la cama otra vez, donde me quedé dormida.
-
Salí del edificio y comencé a caminar sin rumbo, me dolía que haya pensado así.
¿Esa era la imagen que realmente demostraba yo? Qué horror.
Bueno, quizás no soy el hombre más tierno del universo o un hombre que se muere por los nenes, pero claro que me gustaría tener un hijo con ella.
Suspiré y el viento helado me congeló la cara, ni campera me había puesto, asique me metí en un bar a desayunar con un café bien caliente aunque era casi el mediodía.
Me senté en una mesa bien cercana a la ventana para poder observar al mundo, me gustaba hacerlo cuando necesitaba pensar.
Tomé un sorbo de café y me colgué mirando a una pareja con una beba en su cochecito, sonreí al verlos y me tembló el cuerpo. El hombre tomaba a la beba de allí dentro y se la daba en brazos a su mamá. Eran seres tan pequeños e indefensos que era imposible no amarlos.
No, no quiero tener un hijo ni hoy ni mañana… Pero en un futuro sí y esa es una idea que nació con Paula. Antes mi respuesta hubiese sido exactamente la contraria.
Me daba hasta miedo que la imagen que le vendía al resto fuese tan horrible. –Y en especial a Paula.-
Volví a casa, necesitaba hablar con ella.
-
Me desperté y Pedro aún no había llegado. Moría de hambre, pero no tenía fuerzas para levantarme de la cama. Me tapé mejor para acurrucarme y me quedé allí.
En algún momento llegaría, o eso espero. Busqué mi celular y puse música, al menos como para matar el tiempo.
-
Estaba a varias cuadras, pero intenté caminar lo más rápido posible. –A pesar de que el frío era terrible.-
Llegué a casa y como solía hacer, batí dos cafés y fui a la habitación. Sabía que Paula estaría allí.
Me encanto el capitulo! Me mato que se enoje ajaj.
ResponderEliminarMe causo ternura imaginarme la escena en donde Pepe ve a la pareja con el bebee :)
me encanto, espero el proximo
ResponderEliminarMe encanto Cami!!!
ResponderEliminarEspero q pp la entienda... No merece q la tratre así... mimiroxb
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